|
Preocupación en Chile por surgimiento de neonazis
SANTIAGO DE CHILE, 15/08/2006 (AP) - Las imágenes de jóvenes
cabezas rapadas con banderas y vestidos a la usanza nazi, que proferían
gritos alusivos al hitlerismo durante el funeral de uno de ellos
impactaron a una opinión pública chilena que desde semanas venía
observando las públicas y controvertidas apariciones de bandas neonazis
trenzados en reyertas con opositores.
A fines de junio, un joven dirigente de una célula neonazi murió
acuchillado por un grupo de antifascistas. En su funeral una treintena de
sus camaradas no ocultó el despliegue de indumentaria y adhesión al
nazismo.
Unos meses antes la víctima había sido un muchacho "punk"
el que había caído acribillado por cuatro neonazis, dos de los cuales
permanecen prófugos.
La investigación policial por ese hecho de abril permitió descubrir
una célula encabezada por el instructor de artes marciales Esteban
González, quien se mantiene prófugo desde entonces. Al grupo de
"Tito van Damme", como se apoda al jefe neonazi, pertenecían
dos militares y un policía, que al descubrirse su vinculación fueron
despedidos de sus instituciones.
Desde diversos sectores surgieron voces de alarma ante el temor del
surgimiento de un movimiento nazi poderoso. En el Senado una sesión
especial estuvo dedicada a analizar el problema. Desde el oficialismo
hasta la oposición derechista coincidieron en condenar y pedir medidas
para mantener a raya a los neonazis.
Además de plantearse su inconstitucionalidad, algunos senadores
propusieron endurecer las penas a los que se vean involucrados en hechos
de violencia racista.
El presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Leal, quien junto a
judíos fue amenazado por un grupo neonazi, dijo no obstante que "no
tenemos que dramatizar, porque sigue siendo un fenómeno completamente
marginal. Pero se están organizando y están pasando peligrosamente de
las acciones declamativas a las agresiones".
El asesinato en abril del joven Tomás Vilches, del que se acusa a
"Tito van Damme" y a sus compinches, derivó también en la
investigación judicial por la posible existencia de una asociación
ilícita.
"El ministerio público no está investigando a los neonazis
porque el ministerio público no persigue ideologías, sino delitos",
dijo a la AP Roberto Navarro, vocero de la fiscalía.
Pero el portavoz señaló que pese a los meses transcurridos "no
ha habido una acusación o formalización de la investigación" por
la presunta asociación ilícita. Y remarcó que "es muy temprano
aún para decir si es un grupo peligroso".
Son unos 20 casos de violencia de neonazis o de sus contrapartes, los
grupos antifascistas, los que están en la investigación de la fiscal
Sonia Rojas. También se han registrado otras acciones de violencia con
muertes en el interior del país en las que aparecen vinculados
sospechosos de ser neonazis.
El historial de violencia atribuída a neonazis se remonta a 1993,
cuando la joven democracia chilena dejaba atrás su largo sometimiento a
la dictadura. Un incendio en una discoteca "gay" en Valparaíso,
por presuntos neonazis, dejó una veintena de víctimas.
Muchachas y jóvenes "punks" han sido frecuentes víctimas de
la violencia de células neonazis, que salen a "cazarlos" para
propinarles golpizas como exige el manual de incorporación a los novatos
que se integran al grupo, según han revelado algunos de ellos. "Los
'punks' son un estorbo, no realizan ningún bien, son una lacra",
sostuvo en TV uno de los neonazis.
El sociólogo y abogado de derechos humanos Humberto Lagos Schufenegger,
experto además en sectas, afirma que, al contrario de lo sostenido por el
vocero judicial, ha quedado comprobada la existencia de una asociación
ilícita, conformada por unas 20 a 30 células neonazis integrada cada una
de ellos por un máximo de siete personas.
"Me parece curioso que los tribunales no puedan establecer
todavía la concatenación. Me parece curioso porque en mi opinión están
dados todos los elementos para que eso suceda", dijo.
"Me preocupan los intentos de reposicionar la ideología del
nazismo y estas pandillas neonazis son un intento de reposicionamiento",
agregó Lagos.
El gobierno se querelló contra los neonazis y su portavoz oficial,
Ricardo Lagos Weber, manifestó que "Chile no va a dar espacio para
ningún tipo de violencia, y menos violencia que se trata de fundar en la
búsqueda de ideologías, ideas, racismo o discriminación".
Lagos señaló que si bien los neonazis chilenos son una réplica de
grupos violentos formados en países europeos y en Estados Unidos y que su
sustento ideológico es muy precario, los objetivos de su lucha son muy
claros: "los extranjeros, los homosexuales, las prostitutas, los
judíos, los masones, todos ellos están sindicados como grupos sociales a
los que hay que atacar a través de las barridas o limpiezas".
Pero advierte por la legitimidad que podrían obtener con su prédica
de violencia xenófoba. Y señala que no es estableciendo sanciones
penales que se va a combatir el surgimiento de estos grupos violentos.
"Acá hay que generar un tema de enseñanza, de pedagogía, porque
quienes son suceptibles de ser capturados por estos grupos son los niños
que están estudiando y que no tienen ningún argumento crítico, porque
no se les ha entregado, respecto al comportamiento de estos grupos",
dice el sociólogo y abogado.
Estas bandas neonazis parecen no tener relación alguna con las
comunidades chileno alemanas. En los años siguientes a la Segunda Guera
Mundial, un número de nazis buscó refugio en este país, entre ellos el
ayudante del arquitecto del Holocausto Adolph Eichmann, Walter Rauf.
"No hay relación alguna", concluye el politólogo Ricardo
Israel, de la Universidad de Chile.
Estos neonazis provienen, en su mayoría, de los barrios pobres de las
grandes ciudades, dijo Israel.
|