| Crecen nubarrones de
guerra civil
ARBIL, Iraq, 18/08/2006 (IPS) - La familia de Hanan
nunca pensó en la posibilidad de abandonar Bagdad. Ellos vivieron en
paz por años con sus vecinos chiitas en el multiétnico distrito
capitalino de Shaaba. Pero todo cambió la mañana en que encontraron
una carta en su patio, en la que les daban tres días para irse.
Tras la amenaza de las milicias chiitas, Hanan se mudó
a Arbil con sus cinco hijos hace 10 días. Esta ciudad se encuentra en
el Kurdistán, en el norte del territorio, que aún sobrevive como un
refugio de paz en medio de la convulsión general.
"Está muy peligroso allí en Bagdad. Hay una guerra en las calles
entre chiitas y sunitas. Nadie puede sentirse seguro", dijo a IPS
esta mujer de 40 años.
Ahora se siente segura en el pueblo de Salahaddin, 29 kilómetros al
este de Arbil. Vive con su familia en la casa de un amigo kurdo, ya que
no puede pagar un alquiler.
Pero su esposo no se mudó. Hanan explicó que él es taxista, y no
puede manejar desde Bagdad a Arbil porque su documento de identidad
revela que es sunita, y las carreteras son muy peligrosas para los
miembros de esa rama del Islam.
Su hija de 20 años, Mariman, abandonó el colegio y no desea regresar
ni siquiera para conocer los resultados de sus últimos exámenes.
"No me siento segura volviendo a Bagdad. Quiero quedarme aquí en
Arbil", señaló.
Cientos de miles de otras familias sufrieron situaciones similares en
las ciudades centrales de Iraq, caracterizadas por una gran variedad étnica
y en las que las milicias chiitas y sunitas se enfrentan con frecuencia.
La mayoría de los 26 millones de iraquíes son chiitas (62 por ciento),
la población hegemónica en el sur, mientras en el centro predominan
los sunitas (35 por ciento), el grupo islámico dominante en el mundo árabe
y también en el régimen del ex presidente Saddam Hussein (1979-2003).
En cuanto a la composición étnica de la población, los árabes
constituyen tres cuartas partes, mientras los kurdos, la mayoría de los
cuales profesan el Islam sunita, suman 20 por ciento.
Esta comunidad es mayoritaria en el norte, pese a la campaña de
limpieza étnica implementada en el área por el régimen de Saddam
Hussein, en cuyas postrimerías gozaron de autonomía territorial al
amparo de las fuerzas aéreas de Estados Unidos y Gran Bretaña
Tras la muerte de Mahoma, el profeta de los musulmanes, éstos se
dividieron entre los seguidores del califa Abu Bakr y los de Alí ibn
Abi Talib, yerno de Mahoma. La división se formalizó con la muerte en
el año 661 del imán Alí, y su reemplazó por su rival Muawiya.
Quienes reivindicaban los derechos al poder religioso y político de los
descendientes de Alí fueron conocidos como chiitas, en contraposición
a los sunitas, que admitían la tradición y el derecho a la libre
sucesión, no hereditaria.
Como Hanan, muchos afectados por la actual violencia buscan refugio en
el Kurdistán. Alrededor de 6.000 familias se mudaron de las zonas volátiles
a las tres provincias de la región septentrional kurda entre 2004 y
este mes, según datos de organizaciones humanitarias y del gobierno
regional kurdo.
La lucha sectaria se agravó luego del atentado con bomba en la Mezquita
Dorada o Al-Askariya, principal templo chiita de la norteña ciudad de
Samarra, en febrero pasado. Los chiitas responsabilizaron a los sunitas
del ataque.
Las autoridades iraquíes calculan que 3.438 civiles murieron a causa de
la violencia sectaria desde julio, un promedio de 110 asesinatos por día.
Muchos advierten que la situación de Iraq se agravaría aun más si se
desata una guerra civil a gran escala, que parece cada vez más
inminente.
"Los combates podrían afectar a cinco regiones con poblaciones étnicas
y religiosas variadas", dijo a IPS el director del Centro de
Estudios Estratégicos del Kurdistán, Farid Assasad.
Las zonas de mayor riesgo abarcan a las ciudades de Bagdad y Kirkuk, las
provincias de Diyala, Salahaddin y parte de Anbar.
Kirkuk está ubicada 250 kilómetros al norte de Bagdad y tiene una
población variada de kurdos, turkomanos y árabes. La provincia de
Diyala se encuentra 50 kilómetros al noroeste de la capital, y en ella
viven árabes sunitas, árabes chiitas y kurdos.
Salahaddin, en el norte, tiene una población integrada por sunitas,
chiitas, kurdos y turkomanos, mientras que la provincia de Anbar está
dividida entre miembros de la comunidad chiita y de la sunita.
"Iraq aún no está en estado de guerra civil, pero si no se
reducen las actuales tensiones, éstas podrían derivar en un conflicto
destructivo", alertó Assasad.
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