| Murió la escritora Oriana Fallaci El 11
de septiembre se manifestó contra el terrorismo islámico.
Murió la escritora Oriana Fallaci - E' morta la
scrittrice Oriana Fallaci
A los 77 años de edad muere en Florencia la famosa escritora: había
sufrido de una enfermedad terminal por años.
Florencia, 16 de septiembre (Corriere de la Sera, Traducciòn al
castellano AVS/Enkidu): Anoche murió en Florencia a la 1:30 Hrs. la
escritora Oriana Fallaci. Tenía 77 años de edad y estaba afligida por
una enfermedad terminal que duró años. Fallaci murió en el hospital
de Saint Chiara, una clínica privada, en el centro histórico de la
ciudad, donde ella estaba hospitalizada desde la semana pasada. La
periodista habìa sido asistida por su hermana Paola y un sobrino quien
estuvo a su lado hasta el último momento con un médico de confianza.
Con pocos seres cercanos, además de su cerrado círculo de familiares,
quienes sabían de su refugio, así como de la condición progresiva
degenerativa de su salud y de su regreso a Italia desde Estados Unidos,
donde Fallaci residía. Entre las disposiciones que dejó, está
el retirar su nombre de la clínica.
Las exequias: El funeral será estrictamente privado. Sólo
participarán su hermana y sus sobrinos. "Oriana no quería nada,
no habrá exposición pública. Nos encontraremos de nuevo entre
nosotros, somos tan poco...[tanto siamo così pochi]" dijo a
reporteros el sobrino de Fallaci, Edoardo, hijo de la hermana de la
escritora, Paola. El agregó: "No tengo mucho que decir, sabemos
que Oriana fue como Greta Garbo: ella ni siquiera quería hacer saber
que estaba mal."
Será en el cementerio evangélico de Allori [Laureles], en la calle
de Senese en Florencia, donde se encuentra la cripta de la familia, el
lugar que serà la última morada de la escritora. El cementerio es
adminitrado por seis iglesias evangélicas florentinas y fue fundado en
1877, cuando el cementerio de la Iglesia de la Plaza Donatello fue
cerrado para inhumaciones. Entre las alrededor de 7 mil tumbas se
encuentran las del historiador Giorgio Spini, del coleccionista de arte
y armas antigüas Frederick Stibbert y del noble mecenas inglès Harold
Acton.
Regresó a Florencia a morir: Con una vida larga y venturosa, Oriana
Fallaci jamás cambió su amor por la Toscana a pesar de los años de
viajes y su permanencia en países extranjeros. Tal fue su voluntad de
pasar los últimos días de su vida degustando por última vez la
belleza de su Florencia y discutiendo sus ideas en defensa de Occidente
con una personalidad de autoridad en la Iglesia, Monseñor Rino
Fisichella. El Obispo auxiliar de Roma y Rector de la Universidad
Pontificia Lateranense acompañó a la escritora en su encuentro con el
Papa Benedicto XVI y conoció la última voluntad de Fallaci el miércoles
pasado en la clínica de Florencia. Las pocas personas que hubieron
estado cerca de ella cuentan de una Oriana que, a pesar del mal que la
devoraba por dentro y del sufrimiento de su mal, pasó unos 20 días en
Florencia, entre junio y julio pasados, para ver la ciudad de su
infancia una vez más, el Palazzo Vechio, los puentes sobre el Arno,
escuchar las Campanas de Giotto y, sobre todo, caminar bajo la Torre
Mannelli sul Ponte Vecchio desde donde, cuando niña, durante los años
de la guerra, desarrolló con pasión el rol de mensajera del Movimiento
de Liberación. Aquí escondió armas, que le daba su padre, Edoardo,
comandante clandestino del Movimiento de Resistencia, arrestado y
torturado por los alemanes. Por esa misma actividad, de miembro del
cuerpo de voluntarios de la libertad, Oriana recibió un reconocimiento
de honor de parte del ejército italiano. Luego, un último regreso a su
casa en Nueva York (también ella, como Pasolini, creía que Estados
Unidos era un país revolucionario) para sistematizar sus cosas y
prepararse, gracias al cariño de algunos amigos, su regreso definitivo
a Florencia donde ella pudo pasar, tranquila, sus últimos días viendo
su amada ciudad.
Porqué, a pesar del dolor y el sufrimiento, cuenta quien estuvo
cerca de ella hasta el fin, ella nunca terminó de discutir sobre el
tema que le resultaba más importante: la defensa de la identidad de
Occidente [difesa dell' identità dell' Occidente], la determinación
con la cual otras culturas deben ser enfrentadas, así como el absoluto
respeto "institucional" por la iglesia, incrementado luego de
su encuentro con el Papa, que mantuvo vivo siempre en su corazón. Con
todo, ella siempre mantuvo su posición secular total, aunque, sin
embargo, en su juventud disfrutó la lectura de los textos de San
Agustin de Pier Paolo Pasolini.

|