| » Cobertura especial: Amor-didas
& Impresiones: Dos estrenos, dos repartos, dos propuestas, dos
creadores y un director en un sólo espacio: El Foro Luces de Bohemia
Ciudad
de México, 14 de noviembre de 2006 (© Rubén Fischer/Enkidu): Entrevista
exclusiva con Martín Soto
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Martín
Soto, actor con gran trayectoria, cuenta con trabajo de doblaje
excelente y reconocido en innumerables series de televisión,
caricaturas y películas |
Rubén
Fischer (RF): Martín Soto, otra vez en teatro.
Martín
Soto (MS): Afortunadamente, haciendo lo que más me gusta.
RF:
Cuéntame, ¿cómo fue el estreno?, ¿algún nervio, alguna contrariedad?
MS:
Fue muy curioso. En cuanto a los nervios sí, tuvimos todas las broncas
los días anteriores, que ya te contó Betty [Beatriz Moreno]. Llegó el
momento en que había una energía muy extraña, nueva, entre nosotros,
que nos conocemos tanto y en el proceso de un montaje. Pero a la hora de
la función fue muy raro, porque en otros estrenos estoy que me muero de
miedo, y me dije: “¡Ya estoy aquí, ya hice lo que tengo que hacer y
punto!”.
Lo
que me llamó mucho la atención fue redescubrir una obra que ya hicimos
hace 10 años, tal vez con inmadurez, pero ahora también con cambios que
nos han provocado estos 10 años. No pude repetir el texto como antes. Adán
tiene ahora momentos de mucha reflexión, por ejemplo, cuando el Ángel lo
está exhibiendo. Hace unos años decía los textos como cualquier cosa,
mientras que ahora lo hice asumiéndolo con una gran satisfacción de lo
que el hombre está haciendo y ha hecho a lo largo de la historia, con
este planeta y consigo mismo. Ése fue para mí el gran aprendizaje de
este nuevo montaje.
RF:
Te toca una parte en la que tienes mucha responsabilidad por ser un
protagonista, una parte que es fundamental: el final. Esa imagen del
final, a ti en especial, ¿qué te da?
MS:
¡Asco!
RF:
¡No!
MS:
¡Terrible!, ¡es un asco espantoso! Hago esa mueca y me cuesta mucho
trabajo sonreír después, porque desgraciadamente el asco me lo produce
el hecho de saber que es algo que vivimos. Siento que tanto hombres como
mujeres somos víctimas de esa manipulación que se dio a lo largo de la
historia y llega un momento en que la única justificación que tiene Adán
es seguir afianzándose en esa postura para justificar su paso por la
tierra. Es, francamente, un momento asqueroso.
RF:
Sin embargo, a nivel visual es un momento impresionante. En teatro, por
ejemplo, me ha tocado tener la responsabilidad de un final y de pronto es
caótico por la emoción que debes lograr, ¿Te sucede, no te sucede,
sale, fluye?
MS:
Sí, definitivamente sí. Te puedo decir que en algún momento digo: “Ahorita
va la técnica, porque no me bajaron las musas”, pero ese momento
siempre me ha pegado mucho y no está alterado, porque le cambiamos cosas,
por ejemplo, antes sacaba una libretita y escribía, ahora ya saco mi palm
[risas] para actualizarlo un poco. Pero la emoción, la sensación,
acentuada, que se da primero por el abandono de Eva, por lo que me dice al
momento de irse y esa necesidad, más que nada de justificarme, me provoca
siempre la misma emoción. Es asqueroso, no puedo decir otro adjetivo. Sería
interesante que tú me dijeras, cambiamos los papeles, ¿qué emoción te
provoca?
RF:
Para mí es una emoción muy encontrada; es decir, desde el asco porque
este tipastro [tipo, N/Enkidu] está usando a su mujer para todo,
hasta que ella finalmente se dignifica y dice: ¡ahí te quedas, cabrón!
La imagen final es desoladora, y ese cierre es de angustia y a la vez poético
por la intensidad de la luz sobre la mano...
MS:
¡Qué maravilla que me digas eso! Aquí siento la finalidad de
justificar y él dice: “Ya no voy a dar un paso atrás”, y
tengo que dar el paso y me quedo con el rictus...
RF:
Además ese gesto, ese rictus que dices, es avasallador, porque Adán
ya perdió, y es como un gesto de abyección, porque es asumir que ya está
en ese camino jodido y ni modo, seguirá hasta el final. Esto me recuerda
a Blanche Dubois [Un tranvía llamado deseo, Tennessee Williams, N/RF-Enkidu],
para quien no hay salvación.
MS:
Finalmente, fíjate que no hay nada nuevo bajo el Sol y no hay salvación.
Yo creo que la magia de González Caballero está presente en esta obra,
pues de las que le conozco es de las que más me gusta y, en general, la
mayoría de sus obras, si no es que todas, terminan en un estado de
desolación.
RF:
Sí, me acuerdo de la Señora y sus amibas. Bueno, pues muchas
felicidades. Las funciones son...
MS:
—Sábados a las cinco de la tarde, Foro Luces de Bohemia, Orizaba 193 -entre
Chiapas y San Luis Potosí-, Colonia Roma.
RF:
—¡Muchas gracias!
MS:
—Gracias a ti...
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