| Mujeres en Irak: Najjet Muhammad "No puedo
soportar más palizas"

FOTO: © Afif Sarhan/IRIN
Najjet Muhammad, de 38 años de edad, tiene tres hijos y dice que su
marido la golpea todos los días
Najaf, 6 de diciembre (IRIN/Traducción al castellano © Enkidu): Las
mujeres iraquís han sido cada vez más sujetas a violencia, violación,
muerte y restricción de movimiento desde el deterioro de la seguridad que
siguió a la invasión encabezada por Estados Unids a fines de 2003, de
acuerdo con la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad
[Women's International League for Peace and Freedom] (WILPF), una ONG
internacional pro derechos de la mujer.
A pesar de los llamados de ONGs locales, tales como la Organización de
la Libertad de Mujeres en Irak [Organisation of Women's Freedom in Iraq] (OWFI),
para mejorar la protección de las mujeres iraquís, la ley iraquí ni
protege a las mujeres de las autoridades, y tampoco a sus propias familias.
Najjet Muhammad, una madre de 38 años de edad, con tres hijos, que
reside en la ciudad santa Shi’ita de Najjaf, dijo su experiencia
terrible a IRIN, en traducción al castellano de Enkidu.
"No puedo soportar una paliza más. Todos los días, mi marido
encuentra una razón para golpear mi cara o lanzar lo que sea que tenga en
su mano. La última vez me lanzó un cuchillo porque estaba cocinando el
arroz con zanahorias, mismas que él odia, pero que le gusta a los niños.
"La mayor parte del tiempo él no tiene razón para golpearme,
pero aunque él [me golpea] yo se que no puedo dejarlo. Mi familia me dijo
que solamente las prostitutas se divorcian de sus maridos. Hoy estoy en la
casa de mis padres porque mi marido está de viaje. Vine aquí para tener
alguno de descanso de esa casa que ha sido una prisión para mí desde que
me casé.
"Nunca salgo a solas. Mi vida es limpiar, cocinar y cuidar a mis
niños pequeños.
"Pedí a mi marido que me dejara enseñar en una escuela cercana,
pues soy profesora de primaria. La respuesta que me dio fue media hora de
paliza sobre todo mi cuerpo con su cinturón y su zapato.
"Hace un mes, él golpeó mi abdomen tan duro que tuve que ser
llevada al hospital. Les dijo que había tropezado con la mesa y tuve que
bajar mi rostro, puesto que sabía que era una mentira.
"Estoy cansada de esta violencia dentro de mi casa. La sociedad
musulmana Shi’ita, especialmente en Najjaf, no da derechos a las mujeres.
Sofoca a las mujeres, diciendo que las mujeres nacieron para el casamiento
y el trabajo doméstico, y que sus voces nunca deben ser escuchadas. Y no
estamos en Afganistán aquí, sino en Irak, un país que una vez fue
conocido por su modernidad y prosperidad."
as/hm/ar/ed/AVS-Enkidu
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