| Yemen: Afrah Ahmed, "No sé adónde termina el
sufrimiento"

FOTO: © Muhammad Al Jabri/IRIN
Afrah Ahmed, de 19 años de edad, experimentó un viaje horrible de 36
horas en un bote abarrotado del puerto somalí de Bosaso para llegar a
Yemen.
Sanaa, 7 de diciembre (IRIN/Traducción al castellano © Enkidu): Afrah
Ahmed, de 19 años de edad, llegó a Yemen el mes pasado esperando
econtrar una vida mejor y un ingreso que le permitiera apoyar a sus cinco
hermanos y hermanas menores y a su madre anciana y enferma, quines viven
en el oriente de Etiopía.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR/ACNUR)
calculó que de principios de 2006 a fines del mes pasado, casi 23,000
somalís y etíopes llegaron a Yemen de contrabando en botes, mientras que
291 se ahogaron en el camino, 34 murieron de otras causas y 152 todavía
están perdidos.
Después de una travesía terrorífica de 36 horas en el bote de un
contrabandista, cruzando el Golfo de Aden, infestado de tiburones, desde
el puerto somalí de Bosaso, Afrah llegó a aguas territoriales yemenís.
A diferencia de los somalís, como etíope, Afrah no recibe un estatus
automático como refugiada en Yemen, sino que debe solicitarlo. Sola e
indigente, ella se encuentra con mala salud y no puede trabajar,
perseguida por los recuerdos del mar y de la familia que dejó atrás.
"Después de que mi padre murió y mi madre cayó enferma, yo
sentí que era responsable de mis hermanos y hermanas, así que vine a
este país pobre esperando hacer un poco de dinero", dijo ella.
"Una familia en nuestro vecindario envió dinero con su hija,
quién también viajó a Yemen, así que me uní con algunos amigos y
nosotros estuvimos de acuerdo en cruzar.
"Nos llevó tres días de viaje hasta el puerto de Bosaso, una
jornada llena de los miedos. Pero cuando caminamos a bordo del bote, las
cosas se pusieron violentas. Los contrabandistas nos golpearían nosotros
siempre que nos movíamos o intentábamos estirar nuestras piernas. Ellos
lanzaron a algunas personas por la borda para guardar el bote equilibrado.
Yo pensaba que iba a morirme, y esta sensación todavía me persigue.
"Yo la pasé difícil. No teníamos nada para comer o beber y yo
estuve vomitando todo el camino, y ellos amenazaron con lanzarme al mar.
Cuando una ola poderosa golpeó el bote, la muerte se cirnió sobre todos
nosotros, e incluso los contrabandistas estuvieron callados por un momento.
"Nosotros llegamos a la playa de Mayfa'a, en Yemen, y teníamos
miedo de ser capturados por la seguridad yemení. Un hombre somalí joven
nos llevó a lo largo de una ruta segura y contactamos a la Gubernatura de
Marib [Marib governorate]. La policía, en un puesto de control, nos
detuvo porque no teníamos ninguna identificacion, así que tuvimos que
volver sobre nuestros pasos. Por la noche, un conductor nos llevó por una
ruta diferente y por la mañana había llegado a Sana’a [la capital].
"Esperaba con ansiedad hacia el futuro. Ahora, me encuentro en una
posición en la que nunca soñé: no tengo familia y ningún amigo, pues
mis dos compañeros se fueron para Arabia Saudita. Todavía estoy enferma,
y mi estado psicológico empeora cada vez que recuerdo el viaje en mar. No
sé nada sobre mi familia que aún se aferra a la esperanza de que les
enviaré dinero. No saben nada de mi destino.
"Yo no puedo regresar a casa, pues la situación ahí todavía es
la misma, y no puedo quedarme aquí porque me siento incluso más
indefensa. A veces vivo I en esta casa, y a veces voy a otra. ¿Quién me
tendrá para quedarme?
"Una mujer me dio dos mil riyales ($20 dólares de Estados Unidos),
es todo lo que tengo ahora. ¡Ay de mi madre!. ¿Quién la cuidará si me
muero aquí? De verdad que no sé adónde termina el sufrirmiento".
maj/hm/ar/ed/AVS-Enkidu
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