La controversia proviene de
la escena final de
la ópera, concebida por el
Director Hans Neuenfels, no Mozart, donde
el Profeta Maoma,
Jesus, Buda y Poseidón son
desnudados hasta quedar en su ropa interior y decapitados
como una metáfora de la
liberación del hombre de la
religión organizada.
Un hombre gritó
"¡Paren!" y
"¡Buu!" en
el auditorio casi lleno, pero
rápidamente fue rechazado por
gritos de "Continúen,
continúen" y un
aplauso largo, mientras docenas
de oficiales de seguridad,
vestidos de civil, observaban.
Pero a pesar de las interrupciones, la reacción de la audiencia fue
decididamente anticlimática,
dado el debate fuerte que precedía a la producción.
La polémica estalló cuando la
obra fue retirada del
programa en septiembre,
debido a vagas preocupaciones sobre
una reacción posiblemente violenta, de fundamentalistas
religiosos. Kirstin Harms, la Directora
General de la Deutsche Oper, después volvió
a colocarla en el calendario, luego de que se le acusó ampliamente de
sacrificar la libertad artística en un acto de "auto-censura
por miedo", como
indicó Angela Merkel, Canciller de Alemania.
La
preocupación de Harms
nació por
la reacción violenta en el mundo musulmán a las
tiras cómicas que
aparecieron en un diario danés, donde se satirizaba
al Profeta Mahoma
a principios del año. El
discurso del Papa Benedicto
XVI, del 12 de septiemre, que muchos leyeron como un
ataque al Islam, igual crispó
los nervios musulmanes. Pero la ópera tuvo
lugar, de manera pacífica, el lunes.
Numerosos
políticos ilustres asistieron a la ópera, incluyendo Klaus
Wowereit, el Alcalde de Berlín [quien
es abiertamente gay, N/Enkidu], Wolfgang Schäuble,
Ministro del Interior alemán y representantes de las
comunidades religiosas del país. Todos
ellos fueron recibidos por
hordas de periodistas - 250 de acuerdo con el teatro de la
ópera- oficiales de
seguridad meticulosos y detectores de metales.
Las precauciones retrasaron
levantar el telón de apertura
por 30 minutos, pues unos 1,760
invitados se encontraban formados
en línea afuera, para
ser inspeccionados y
escaneados. Los
empleados de la ópera
tuvieron que llevar pulseras especiales
para su identificación.
"Estamos listos para cualquier eventualidad", declaró
Bernhard Schodrowski, vocero de la policía. Al final, él dijo,
"Fue una estupenda noche
tranquila".
Efectivamente, hubo
un solo manifestante de pie fuera del teatro de la
ópera con una señal donde
se leía "¿Libertad Artística
o Jesucristo?" Horst Stutz,
miembro de la iglesia evangélica, cree que Neuenfels es
un provocador egocéntrico que fue
demasiado lejano, en perjuicio de la libertad religiosa.
Mientras tanto, los
agitadores musulmanes no fueron
vistos por ningún lado.
Kenan Kolat, líder de una
asociación nacional que representa a los 3 millones
de inmigrantes turcos en
Alemania, asistió a la función, diciendo
que quería "hacer una
causa común" con sus compatriotas alemanes. Al
mismo tiempo, Ali Kizilkaya, Presidente
del Concejo Islámicos Alemán,
con 150,000 miembros,
dijo que él favorece la libertad
de discurso pero declinó
ver una ópera que
él personalmente encuentra "de
mal gusto y sangrienta."
Con
reportajes de Daniel Haas y Anna
Reimann, y material de AP y Reuters.