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Homenaje Póstumo en el Palacio de Bellas Artes a Ofelia Guilmáin

Este 23 de enero de 2005, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México se rendiró un Homenaje Póstumo a la primerísima actriz Ofelia Guilmáin con motivo del primer aniversario de su fallecimiento.

 

Un sistema solar en la tierra misma. Homenaje Nacional a Ofelia Guilmain

© Rey David Ruvalcaba/Enkidu

Fotos © Angel Pineda/Enkidu  

 

Bastaría decir que el evento que presencié estuvo lleno de personas que realmente valen le pena mencionar (no, no precisamente nada mas yo). Recibí la notificación del evento a las tres de la tarde aproximadamente, de inmediato me dirigí al lugar donde me cite con Lars, pero como de costumbre, me perdí. Una vez llegando con él comenzamos a conversar sobre mil y una cosas y a la hora de entrar discutimos sobre si pasábamos y alguno de nosotros apartaba lugar (para ser más específicos, me quería mandar a apartar los lugares a mi), pero no se me hizo correcto el hecho de estar en lugares que otros merecían mas por estar ahí temprano. En estar alegando sobre eso, María Victoria llegó y yo la ví pero demasiado tarde. Pasó y no pude sacarle una foto, como tenia pensado con el celular. 

Estábamos en la entrada del Palacio de Bellas Artes y llegó Agustín. Entramos, sin la llegada a tiempo de Ángel y de Guillermo. Entramos al Teatro del Palacio donde se presentaría el Homenaje a la gran estrella que fue, que es y que seguirá siendo Doña Ofelia Guilmain.

Bajo la dirección de José Sole y bajo la coordinación general y el guión de Carlos Pascual, escuchamos palabras muy profundas y certeras de maestros del teatro y la encargada sexenal de la cultura, así como del hijo de la actriz, el señor Juan Ferrara, quien,.al no estar preparado, declamó un poema que hace referencia a la vida de un actor, un poema de los que, en su momento, declamaba la propia Ofelia. En apenas unas líneas rimadas se entrega una clara identificación del actor en el teatro y con la vida: “se muere tantas veces, que una más no importa”, fue lo que a mí me pareció mas sobresaliente del poema. 

Luego empezó la representación-homenaje-espectáculo: Una niña pequeña (Renata Orvañanos) que simulaba ser Ofelia en su infancia. En esos momento, a temprana edad, nació el sueño por ser parte del teatro, su abuela decía que las señoritas decentes no se dedicaban al teatro, pero ella, empeñada en pertenecer a esa fábrica de lo que es mentira o verdad momentanea, no hizo caso alguno. Entonces,una actriz reconocida, amiga de la familia, llevó a la menor a visitar un escenario, un teatro por dentro, y supo de inmediato que Ofelia pertenecía al mundo llamado Teatro. Lo que no sabría en ese momento, es que esa actriz seria no de Europa, sino de México, y no convencional, sino mas que eso incursionaría en forma absoluta a los mayores escenarios del país que la acogió y del que dijo "yo, de aquí no me voy". Ofelia, dedicada a amar y a enseñar a amar el teatro, y también, claro, la vida misma.

Medea fue uno de los televiteatros que se proyectó en el escenario. Ofelia vibrante y de mirada regia, traspasaba la pantalla donde se representaba una mujer que transmitía lo que sentía y vivía en el momento preciso: odio, rencor y no únicamente a los hombres, sino a la vida (algo contrario a  lo que Doña Ofelia era en realidad). 

El Homenaje continuó, una actriz plena, madura y al mismo tiempo eterea (Margarita Sanz) con una interpretación muy emotiva conmovió cruelmente y sin piedad al corazón de los ahí presentes, al grado que sentí ganas (ya casi olvidaba la sensación) de llorar. De hecho, no lo pude evitar y dejé escapar esas perlas que la memoria, la fuerza y la entrega de Ofelia, para con México cuando el homenaje hubo de terminar y la pequeña niña, de labios finos, una frase dejo brotar, haciendo los ojos de muchos brillar, “fue un placer haber trabajado contigo” decía la niña a la actriz-cantante quien había representado a Ofelia llegando de Europa a México desde años atrás, cuando, en el navío "Mexique" pensaba, junto a su madre, que "el sindicato de tortilleras" que las recibía en el puerto de Veracruz era un signo de los tiempos "Qué modernos" dijo la progenitora de Ofelia, pues en España las tortilleras son las lesbianas.

Un Homenaje donde quedó muy claro que las mejores cosas, la mayoría de las veces, no provienen de las raíces, sino que lo que uno obtiene con más frecuencia proviene de fuera, del exterior de uno mismo, tal vez de otro país, donde consolidemos nuestra propia familia. Ofelia hispana decidió echar raíces en México y muestra de ello están su arte y sus hijos. Desde la primera vista al máximo recinto de la dramaturgia en México, una lluvia de estrellas estuvo presente, Ignacio López Tarso, Diana Bracho, Enrique Rocha, Leticia Calderón, Rafael Inclán, Pedro Kóminik, entre muchos otros engalanaron con su presencia esta noche de bruja sabia.

Ya después vimos a Ángel, fotógrafo en Enkidu, quien apareció con un amigo, y Memo nos acompañó y se nos unió también. Después de entrevistas, conducidas por Agustín a la par que Ángel tomaba fotos, la velada terminó y qué mejor que con fotografías que nos retrataban en un completo sistema solar, que digo sistema, en un Universo todo, donde nosotros brillamos, por el hecho de ser únicos y especiales.

En la salida recordé viejos amores, uno en particular, que precisamente 24 horas antes al evento me pedía regresar, pero al igual que los planetas y que el Universo, expande su energía sin regresar, sin detenerse. El corazón no se puede ni se debe detener, así como el corazón y el ser aplastante, la presencia magnífica y la mirada prístima de la siempre viva Doña Ofelia Guilmain, quien bajó hasta nosotros para arengar nuestras abulias y que no se detendrá incluso, desde el más allá.

 

 

 

 

 

 
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