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La educación no es
puro cuento
Por Maricel Drazer
BUENOS AIRES, 27/01/2006 (IPS) - Casi la mitad de los niños argentinos
de entre tres y cinco años no reciben educación formal. Para paliar esta
situación nació el Proyecto Oscarcito, que tiene como objetivo promover
el desarrollo lingüístico y cognitivo de la infancia en situación de
pobreza extrema.
Oscarcito es un programa sistemático de intervención pedagógica
elaborado por un equipo de investigadoras del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas de la Argentina (Conicet).
"En medio de la pobreza en la que crecen hay oportunidades que los
chicos no tienen", señaló a IPS la investigadora y profesora de didáctica
de la lengua Beatriz Diuk, una de las creadoras del programa.
"Los niños no tienen libros, por ejemplo, entonces todas las formas
lingüísticas que se transmiten, o que otros chicos reciben a partir de
los libros, no las tienen porque sus padres no pueden comprar este tipo de
objetos", precisó.
"Cualquier chico de la ciudad, muy pequeño, sabe lo que es una
gallina aunque nunca vio una, pero tiene libros donde hay gallinas y donde
hay dinosaurios y cocodrilos. (En cambio), los niños que no tienen acceso
a estas posibilidades, hay ciertos conocimientos que no adquieren",
prosiguió Diuk.
"Se calcula que un chico de clase media ha participado de hasta 6.000
situaciones de lectura de cuentos antes de su ingreso a la escuela
primaria, mientras que aquellos a los que está destinado el programa, de
ninguna", acotó a su turno Celia Rosemberg, especialista en educación
y otra de las creadoras del proyecto.
Esta iniciativa busca llegar tanto a los pequeños y pequeñas que no
asisten a una institución educativa, como a quienes sí lo hacen, pero no
logran desarrollar su potencial de aprendizaje, debido a este déficit de
oportunidades.
La pobreza alcanza en Argentina a 55 por ciento de los menores de 14 años
y, según las últimas cifras oficiales correspondientes al primer
semestre de 2005, ese indicador trepa a 60 por ciento en la zona
metropolitana de Buenos Aires y a más de 70 por ciento en la región
nordeste del país.
"Las diferencias de oportunidades que se establecen a edad temprana
constituyen una fuente de desigualdad", entienden las responsables
del proyecto, y en virtud de ello orientan sus acciones.
Así es que diseñan y facilitan libros, proveen cuadernos y útiles,
acercan títeres y juegos, además de capacitar a los maestros y orientar
a las familias.
En definitiva, promueven la calidad educativa, pero a partir de una
metodología no tradicional. De hecho, han editado su propio material de
lectura.
"En la casa de Oscarcito" se llama la serie de publicaciones del
equipo del Conicet, especialmente diseñadas en base a la utilización de
técnicas etnográficas.
Decenas de niños fueron grabados en video durante varios días en sus
actividades cotidianas, dentro y fuera del hogar. Son 12 horas de registro
por semana y por chico que fueron analizadas y, a partir de ellas,
concebidos los textos.
"Buscamos que los chicos amplíen su repertorio lingüístico, pero
capitalizando el propio, y no negándolo", indicó a IPS Ana María
Borzone, lingüista, otra de las creadoras y también directora del
proyecto.
"Pensamos que es muy importante que los niños y niñas puedan ver
escritas las palabras que emplean cotidianamente y que los textos que lean
los remitan a una realidad conocida. Los chicos se pueden sentir
identificados con Oscarcito, y esto es positivo, tanto desde el punto de
vista cognitivo como afectivo", completó.
Así, puede verse a Oscarcito, protagonista de los textos y quien a su vez
da nombre a todo el proyecto, jugando sobre charcos de agua de lluvia en
los pasillos entre las casas --una situación característica de los
barrios pobres y marginales-- o disputando un partido de fútbol en algún
lugar improvisado, o bien, correteando entre gallinas.
Desde el inicio de su implementación hace dos años, el programa ha
alcanzado a casi 300 niños de barrios urbano-marginales de Buenos Aires,
llamados en Argentina "villa miseria".
Su aplicación tiene lugar en dos escenarios diferentes: los hogares de
los niños y los jardines comunitarios.
Como pilares fundamentales del programa se cuentan las maestras y las
"mamás cuidadoras" (señoras de la comunidad que aun sin título
formal de maestras se encargan de la educación de los chicos) en los
jardines, y las familias en los hogares.
Elena, mamá de Maribel, de 5 años, es una de las que participa con gran
entusiasmo. Su hija no asiste a un jardín infantil, por lo que, refiriéndose
al programa, dijo a IPS que "es una oportunidad para que aprenda".
Relató orgullosa: ella "dibuja, pinta, escribe su nombre y el mío."
A su lado, en tanto, la pequeña mostraba su última obra: el dibujo de
los cinco integrantes de la familia.
"En nuestro país no hay nada semejante. No hay programas que
incorporen a las familias. Nosotras trabajamos con ellas, les mostramos
estrategias para promover el desarrollo del lenguaje en los chicos, les
ofrecemos materiales y les mostramos cómo usarlos", agregó
Rosemberg.
Asimismo y en orden de destacar las particularidades de la propuesta,
Borzone acotó: "esta modalidad de trabajo articula la investigación
y el desarrollo educativo, y promueve el trabajo conjunto de los centros
de investigación y de las organizaciones sociales, lo cual implica una
diferencia muy grande respecto de cómo se trabaja habitualmente".
"En el largo plazo, aspiramos a que estos chicos puedan defender sus
derechos, a que puedan tener una inserción en una sociedad que tiene altísimas
demandas de alfabetización y éste es el principio del camino", señaló
Diuk.
La aplicación del programa ha sido posible gracias al aporte del
matrimonio alemán conformado por el conocido actor Horst Schroth y la
psicóloga Elke Rottgardt, particularmente interesada en América Latina.
De su dinero personal y de colectas que promueven entre su círculo de
amigos, llevan donados 49.000 euros (60.000 dólares) y han comprometido
otros 30.000 (37.000 dólares) para este año.
"No tenemos hijos, así que no tenemos que ahorrar para ellos, sino
que nos podemos permitir destinar el dinero que nos queda a proyectos que
consideramos importantes", confió Rottgardt a IPS en conversación
telefónica desde Alemania.
El plan prevé, además, el diseño de un programa que pueda ser utilizado
en el futuro en otras regiones pobres de Argentina.
"La situación en Argentina es gravísima. Los altos niveles de
pobreza están muy asociados a la carencia de oportunidades adecuadas para
el aprendizaje", afirmó Diuk.
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