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Sexualidad
en el adolescente: La masturbación, mitos y hechos
“La sexualidad
es el más delicado de los comportamientos humanos. Exige cualidades de inteligencia,
equilibrio,
desprendimiento interior y generosidad. Por lo anterior, la masturbación
es probablemente, la actividad sexual más difundida durante este período.
A esta práctica sexual se le
han atribuido a lo largo de la historia
una gran cantidad de males imaginarios, entre los cuales destaca: la pérdida
de memoria,
la parálisis, la imposibilidad de tener hijos y un sinnúmero más de
creencias erroneas que han provocado el temor en muchos de los y las
adolescentes en diferentes contextos históricos.
La
masturbación es necesaria como conocimiento
de nuestro propio cuerpo, algo realmente útil en la adolescencia.
Con esta técnica tratamos que nuestro cuerpo responda a los estímulos erógenos
que le enviamos, nos satisfacemos y a la vez nos conocemos. Este es el
primer paso para una sexualidad positiva en la etapa adulta. Bajo una
forma más compleja, la masturbación en el adolescente puede indicar una
tensión psíquica al margen completamente de la sexualidad, representando
para muchos una manera de consolarse frente a un entorno nocivo, un modo
de evadirse del hecho de sentirse desadaptados, incomprendido, excluidos,
entre otros. Aquí la masturbación actúa de alivio corporal ante una
tensión emotiva, en otras palabras, de relax.
La
clave a menudo que determina la adecuada sexualidad del adolescente y
futuro adult@ está en la educación sexual
recibida. La educación
sexual es algo muy gratificante pero quien haga de educador no debe tener
represiones sexuales en su subconsciente ni miedos ni complejos porque de
este modo la imagen
de la sexualidad transmitida será errónea y llena de tabúes. Lo
anterior, sucede con demasiada frecuencia por parte de educadores/as y
profesores/as de ciencias biológicas
La
sexualidad bien comprendida es sencilla, porque procede de una persona
natural y liberada de sus problemas
internos. Debe estar compuesta de altruismo y respeto.
No existe verdadera sexualidad con miedo interno. La sexualidad es una
donación de sí mismo. Para llegar a ella es necesario que el individuo
esté completo en su ser y que la sexualidad no sea una maniobra destinada
a compensar sus debilidades y sus miedos.
El desarrollo
físico es sólo una parte de este proceso,
porque l@s adolescentes
afrontan una amplia gama de requerimientos psicosociales: independización
de los padres, consolidación de las cualidades necesarias para
relacionarse con los compañeros/as de la misma edad, incorporación de
una serie de principios
éticos aplicables a la realidad práctica, fomento de las capacidades
intelectuales y adquisición de una responsabilidad social
e individual básica, por nombrar sólo algunos. Pero a la vez que el
adolescente se encara con tan compleja sucesión de dificultades
concernientes a su evolución
conjunta como ser humano, debe dirimir su sexualidad aprendiendo el modo
de adaptarse a los cambiantes sentimientos sexuales, escogiendo cómo
participar en las diversas clases de actividad sexual, descubriendo la
manera de identificar el amor
y asimilando los necesarios conocimientos para impedir que se produzca un embarazo
no deseado/no planeado. No es extraño que en ocasiones el/la adolescente
sea víctima de conflictos,
sufrimiento y desconcierto.
Por
otro lado, la adolescencia también es una etapa de hallazgo y eclosión;
una época en que la maduración intelectual y emocional corre paralela
con el desarrollo físico y genera una libertad
y un creciente apasionamiento vital. La adolescencia no es únicamente un
periodo de turbulencia y agitación, como quieren las concepciones
tradicionales, sino que, a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad
que marca
el tránsito agitado y tumultuoso al estado
adulto (Offer, 1995). La naturaleza
paradójica de la adolescencia se patentiza sobre todo en la esfera de la
sexualidad. De lo anterior surge la imperiosa necesidad de que padres y
madres de familia, educadores y educadoras estén en la sintonía correcta
para poder asesorar a los y las jóvenes sobre esta etapa efervescente y
trascendente de la vida de cualquier ser humano.
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