Conflicto abre
camino para ataque de EEUU a Irán
Por Jim Lobe
WASHINGTON, 22/07/2006 (IPS) - El actual conflicto
entre Israel y el movimiento islamista libanés Hezbolá (Partido de
Dios) aumentó las posibilidades de que Estados Unidos lance una acción
militar contra Irán en el mediano plazo.
Incluso hay consenso en la elite política de Estados
Unidos de que las últimas hostilidades del Hezbolá son parte de una más
amplia ofensiva de Teherán en Medio Oriente contra los intereses de
Washington, señalaron analistas.
Fueron los neoconservadores quienes insistieron en que el ataque lanzado
por el grupo islamista prosirio el 12 de este mes en la frontera
libanesa con Israel, matando a ocho soldados y secuestrando a otros dos,
contó con el aval de Irán --o incluso su apoyo efectivo--, y la idea
fue luego reproducida por los principales medios y varios sectores políticos,
incluyendo a los liberales e internacionalistas dentro del opositor
Partido Demócrata.
"Según mi lectura, éste es el comienzo de un proceso muy similar
al del período que hubo entre (los atentados terroristas en Nueva York
y Washington) el 11 de septiembre de 2001 y la guerra en Iraq",
sostuvo el analista Gregory Gause, profesor de política en Medio
Oriente de la Universidad de Vermont.
"Los neoconservadores guiaron la formación de opinión entonces,
pero hubo luego un consenso en la clase política estadounidense de que
la guerra en Iraq era algo necesario para rehacer a Medio Oriente y
prevenir así más atentados", señaló.
"La fuerte opinión mayoritaria era bipartidista y de líneas ideológicas
diferentes. Los neoconservadores apoyaron la guerra, pero también
muchos prominentes intelectuales liberales. Creo que es muy probable que
se forme un consenso similar en los próximos años, si no en los próximos
meses, sobre la necesidad de atacar Irán", pronosticó.
De hecho, casi como para confirmar este punto, el Senado de Estados
Unidos aprobó por unanimidad el martes una resolución que no sólo
apoyaba las acciones militares de Israel en Gaza y en Líbano sin pedir
ninguna moderación, sino que también instaba al presidente George W.
Bush a adoptar sanciones diplomáticas y económicas contra Teherán y
Damasco.
Se esperaba la aprobación de una resolución similar en la Cámara de
Representantes esta semana.
Para Gause y otros analistas, Teherán ya se perfilaba antes de la
actual crisis como el objetivo sobre el que Estados Unidos descargaría
sus frustraciones en Medio Oriente.
Además de su histórico apoyo al Hezbolá, cuyo brazo político congeló
el año pasado la llamada por Washington "Revolución del cedro",
esto es, el movimiento popular contra la ocupación siria que el
gobierno de Bush esperaba propiciara la emergencia de un gobierno
pro-occidental, Teherán respaldó también al Movimiento de Resistencia
Islámica (Hamas) en Palestina.
El ala armada de este grupo perpetró un ataque contra un puesto de
vigilancia israelí, secuestrando a un soldado, lo que derivó en una
ofensiva de Israel sobre Gaza.
Pero Irán también ha apoyado a las milicias chiitas que combaten
contra las fuerzas de ocupación en Iraq y cuyos atentados arrastran a
ese país al borde de una guerra civil.
"El mundo tiene que entender lo que está pasando aquí",
escribió la semana pasada Thomas Friedman, influyente columnista del
periódico The New York Times, apenas Israel había lanzado su
contraofensiva en Líbano.
"Las pequeñas flores de la democracia que fueron plantadas en Líbano,
en Iraq y en los territorios palestinos están siendo aplastadas por las
botas de las milicias islamistas apoyadas por Siria, que quieren evitar
desesperadamente que una verdadera democracia llegue a la región, y por
las botas de las milicias islamistas apoyadas por Irán, que procuran
impedir la modernidad", sostuvo.
Irán podría ser responsabilizado también de otros males al promover
la inestabilidad política en Medio Oriente, como del aumento de los
precios internacionales del petróleo.
En Estados Unidos toma fuerza la idea de que Teherán promovió el
ataque del Hezbolá el 12 de este mes para distraer la atención mundial
sobre su programa de desarrollo nuclear.
"Se han atado muchos cabos que llevan a Irán. Esto va mucho más
allá del (semanario neoconservador) Weekly Standard. Hemos visto a
muchos diarios aceptando la premisa de que lo que sucedió el 12 de
julio fue orquestado de alguna manera por Irán con el objetivo de
socavar los esfuerzos para impedir su programa nuclear", señaló
August Richard Norton, profesor de relaciones internacionales en la
Universidad de Boston.
Por su parte, Graham Fuller, ex funcionario de la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) y ahora miembro de la Corporación Rand, grupo de
expertos de ideología derechista que asesora desde 1946 al gobierno de
Estados Unidos y en especial a sus Fuerzas Armadas, señaló que hay
"una acumulación de fuerzas internas que ven a Irán
inexorablemente en el centro de la telaraña" de Medio Oriente.
"La mayoría busca explicaciones coherentes, y los neoconservadores
y la extrema derecha ofrecen una simple visión de la causa de los
problemas, y de la solución", añadió.
De forma similar a lo hecho con el ex presidente iraquí Saddam Hussein
(1979-2003), Irán ahora es presentado como el nudo gordiano que impide
la democratización y modernización de Medio Oriente. Por eso tiene que
ser eliminado.
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