Masacre conmociona
frontera con Colombia
Por Humberto Márquez
CARACAS, 29/07/2006 (IPS) - Campesinos y activistas
de Venezuela exigieron que se investigue si la masacre de ocho personas
en el suroeste del país, atribuida a un solo soldado, fue en realidad
obra de un comando militar en el marco de la lucha contra irregulares
colombianos.
El 21 de este mes fueron hallados los cadáveres
baleados y quemados de tres mujeres, tres hombres y dos niños en la
hacienda Ady, en los alrededores de La Victoria, poblado ubicado a
orillas del río Arauca, que marca parte de la frontera de Venezuela con
Colombia, a unos 700 kilómetros al suroeste de Caracas.
Las víctimas eran Jennifer Chacón, esposa de Kenny Cáceres, dueño de
la hacienda, su amiga Jenny Pabón, el capataz Pedro Morales, su esposa
María Lizarazo y sus hijos Jhon y Andrés, y los obreros Edwin Díaz y
Ovidio Lizarazo. Los Morales-Lizarazo eran inmigrantes colombianos.
De acuerdo con la investigación policial, el soldado Luis Yeferson Lira
Rodríguez, de 20 años de edad, se presentó en la casa, asesinó a
esas personas con su fusil y luego quemó los cadáveres. Una niña que
logró ocultarse y sobrevivió al ataque se convirtió en la principal
testigo, que identificó al imputado.
"Desconocemos el móvil. El soldado dio negativo en los exámenes
sobre drogas y no presenta ninguna patología: loco, no está",
dijo a periodistas el viernes el ministro del Interior y Justicia, Jesse
Chacón..
En La Victoria, unas 400 personas asistieron a una misa por las víctimas,
protestaron por la masacre y exigieron una investigación completa.
"Los campesinos de esta región, el Alto Apure, siempre hemos
sufrido el rigor de los militares, porque con la excusa de perseguir
guerrilleros se atropella al trabajador del campo", dijo Domingo
Santana, del Movimiento Campesino Altoapureño.
Por su parte, la organización humanitaria Provea reclamó "una
investigación transparente, que establezca si participaron otros
efectivos militares, porque no es la primera vez que miembros del Teatro
de Operaciones Uno (TO1, que actúa en el suroeste) están involucrados
en presuntas violaciones a los derechos humanos en la región".
Como ejemplo, Provea recordó que, en abril de 2005, el Frente Campesino
Ezequiel Zamora denunció que cinco agricultores fueron detenidos por
efectivos del TO1, quienes los acusaron de rebelión, mataron a uno e
hirieron a dos.
Chacón y el ministro de Defensa, Raúl Baduel, criticaron que algunos
periódicos manejaran como cierta la versión dada por Lira Rodríguez
en su descargo, según la cual dos tenientes ordenaron a 10 soldados
asesinar a los ocupantes de la hacienda Ady por ser presuntos
colaboradores de la guerrilla colombiana.
"Al principio, a mí también me pareció poco menos que imposible
que este soldado actuara solo", dijo Chacón, "pero hasta
ahora no existe ninguna evidencia, ningún indicio con valor criminalístico,
que indique que el soldado actuó acompañado".
"Es típico, cuando alguien se ve involucrado en un hecho de esta
naturaleza, que arroje responsabilidad sobre otras personas", dijo
por su parte Baduel, "pero debemos ser cuidadosos de no afectar a
la institución con la versión del único imputado", agregó.
Baduel, artífice del operativo que devolvió la Presidencia a Hugo Chávez
48 horas después del golpe del 11 de abril de 2002, ratificó "el
compromiso de la Fuerza Armada Nacional para que se esclarezcan todos
estos hechos", e indicó que puso a disposición del Ministerio Público
a 30 efectivos relacionados con la unidad de Lira Rodríguez.
El coordinador general de Provea, Marino Alvarado, dijo a IPS que
existen testimonios de campesinos que dicen haber visto el 20 de este
mes a grupos militares desplazándose hacia la hacienda Ady.
Según Alvarado, "hay un evidente escaso interés oficial por las
declaraciones del soldado imputado, quien primero se atribuyó la
masacre pero luego dijo que para esa primera declaración le ofrecieron
dinero y le aseguraron que estaría preso por poco tiempo, pero luego
decidió informar sobre las órdenes que habría recibido".
El activista indicó que la niña testigo dijo que un soldado le sugirió
que se escondiera, pero no era Lira Rodríguez, "lo que indicaría
que el presunto autor de la masacre no actuó solo, tesis reforzada por
el conjunto de los elementos disponibles".
"El Ejército al principio quería hacer ver que nuestros parientes
eran guerrilleros, pero el soldado que se declaró culpable dijo que
actuó todo el pelotón. Amarrarlos, dispararles, buscar gasolina y
quemarlos es como mucho, muy extraño que lo haya hecho una sola
persona", dijo a una radio colombiana Arquímedes Naranjo, familiar
de los asesinados.
En el suroeste de Venezuela incursionan grupos irregulares colombianos,
tanto paramilitares de derecha como guerrilleros de izquierda, además
de bandas de narcotraficantes, abigeos y secuestradores, frente a los
cuales el Estado ha erigido "teatros de operaciones" con
sujeción de autoridades civiles a las militares.
Ministerio
del Interior y Justicia de Venezuela
Provea
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