Se endurece la
negociación
Por Kimia Sanati
TEHERÁN, 23 ago (IPS) - Pocos días antes del
plazo del 31 de este mes señalado por seis potencias mundiales a Irán
para que detenga su programa de enriquecimiento de uranio, la negociación
se enrarece por la respuesta del régimen islámico a los incentivos que
se le ofrecieron.
En declaraciones a la Agencia Estudiantil de Noticias
de Irán, el jefe de los negociadores iraníes, Alí Larijani, se quejó
por la impaciencia que reveló la derivación de la crisis al Consejo de
Seguridad de la ONU aun antes de que Teherán pudiera responder a la
oferta.
A pedido del secretario general de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas), Kofi Annan, Irán intentó estudiar el paquete con una óptica
positiva, agregó Larijani.
Irán emitió antes de concluido el plazo su respuesta a la oferta de
Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo (China, Estados
Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia).
El contenido de la respuesta no se conoció, pero, según funcionarios
iraníes, abre una gran puerta para negociaciones futuras con las
grandes potencias de un modo constructivo.
Larijani pidió a los seis países el martes el pronto retorno a la mesa
de negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el paquete, que incluye
cooperación económica y técnica de largo plazo y aspectos de
seguridad en el Golfo Pérsico o Arábigo.
Pero el miércoles surgieron algunas pistas sobre el endurecimiento de
la postura iraní en un editorial del diario conservador Resalat, que
llamó a los negociadores a no permitir que Occidente "deshagan con
los dientes un nudo que puede ser desatado con las manos", como
dice un refrán de este país.
"Las ambigüedades del paquete de incentivos revela que sus
ofertantes procuran privar a Irán de su derecho al desarrollo pacífico
de la tecnología nuclear, y que los incentivos ofrecidos son poco más
que nada", escribió, por su parte, el director del diario de línea
dura Keyhan, Hossein Shariatmadari.
El periodista advirtió que "aceptar los incentivos sería
desastroso", y urgió al gobierno "salir del prácticamente
anulado Tratado de No Proliferación Nuclear y acabar con este juego ridículo,
cuanto más temprano, mejor".
El lunes, el líder supremo del régimen islámico, ayatolá Alí
Jamenei, declaró que, con plazo o sin plazo, Irán no renunciará a su
programa nuclear.
La prensa no critica la política nuclear, pero el Consejo Supremo de
Seguridad Nacional advirtió a los medios de comunicación, desde el
comienzo de la crisis, que no deberían publicar nada dañino para la
seguridad nacional.
Poco importa lo que diga el informe que elaborará el presidente de la
Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el egipcio Mohammad
Al-Baradei, sobre el cumplimiento del Tratado de No Proliferación
Nuclear por parte de Irán.
Las autoridades aseguran persistentemente que su programa nuclear es pacífico
y que, como firmante del Tratado, tiene derecho a enriquecer uranio para
producir electricidad.
"Irán está seguro de que la IAEA informará que no le fue posible
verificar el cumplimiento del Tratado por parte del país. Y, a la luz
de declaraciones anteriores por parte de Larijani y otros funcionarios,
es muy difícil que Irán acepte suspender" sus actividades de
enriquecimiento y reprocesamiento de uranio, dijo un analista político
en Teherán que solicitó reserva sobre su identidad.
"La resolución indica que si Irán no detiene todas las
actividades de enriquecimiento antes del 31 de agosto se le impondrán
sanciones, pero mientras las amenazas no sean muy serias y se le permita
al país vender su petróleo a altos precios, el castigo no importará
en sus primeras etapas", explicó.
"Si los precios del petróleo caen o se imponen sanciones económicas
intensivas, como un embargo al combustible, el país puede afrontar
grandes problemas. El mayor temor de Irán es una acción militar
estadounidense, lo cual no es difícil de imaginar dada la situación de
Medio Oriente", agregó el experto.
"La principal diferencia entre Teherán y Occidente es que Irán
quiere saber qué ventajas podrá obtener antes de interrumpir sus
programas, mientras que las potencias quieren que detenga primero sus
actividades de enriquecimiento de uranio.
"Occidente ha avanzado y reconoce en su paquete de incentivos el
derecho de Irán a la tecnología nuclear. Éste es un logro para el país.
"Al parecer, ambas partes tendrán que moverse más", concluyó
el analista.
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