Lula hacia la
reelección sin escollos
Por Mario Osava
RÍO DE JANEIRO, 29/08/2006 (IPS) - El presidente
brasileño Luiz Inácio Lula da Silva tiene casi asegurada su reelección
el 1 de octubre sin necesidad de segunda vuelta, indica una encuesta
divulgada este martes, confirmando una tendencia de consultas anteriores:
parece inmune a los escándalos de corrupción de su gobierno.
La preferencia por Lula ascendió a 51,4 por ciento,
mientras su principal opositor, Geraldo Alckmin, solo obtuvo 19,6 por
ciento de las intenciones de voto de 2.000 entrevistados en todo el país
entre el 22 y el 25 de agosto por el Instituto Sensus, en una encuesta
encomendada por la empresarial Confederación Nacional de Transportes.
El presidente amplió en 3,6 puntos porcentuales su ventaja sobre
Alckmin, en relación al mismo sondeo de tres semanas antes. Esa
tendencia frustra las esperanzas opositoras de cambiar el cuadro con la
propaganda electoral gratuita, que obliga a emisoras de radio y televisión
abierta a conceder más de una hora de sus transmisiones diarias a los
partidos.
Ese mecanismo de difusión de los candidatos a la Presidencia, al
parlamento y a los gobiernos estaduales empezó el 15 de agosto, por lo
que los efectos de sus dos primeras semanas fueron captados por la
encuesta de Sensus.
Avances económicos, como baja inflación, aumento del salario mínimo y
de empleos, junto con programas sociales que transfieren renta a las
capas más pobres, "superaron los problemas éticos" del
gobierno desde el año pasado, favoreciendo la reelección de Lula,
evaluó el director del Instituto Sensus, Ricardo Guedes.
Sí, la economía ayudó, si bien el sector tuvo "buenas noticias,
pero no excelentes", ya que el producto interno bruto solo creció
2,3 por ciento el año pasado y este año se espera una expansión de
poco más de tres por ciento, dijo a IPS Joao Augusto de Castro Neves,
analista del Instituto Brasileño de Estudios Políticos.
También la ausencia de un "un discurso fuerte, de crítica al
gobierno" por parte del principal opositor es determinante del
actual cuadro electoral, acotó. Alckmin eligió una "vía pacífica"
en su campaña, evitando ataques contundentes y directos a Lula, y como
no presenta nuevas propuestas o realizaciones superiores, "todo
favorece al statu quo", explicó.
Además Alckmin, ex gobernador estadual del sureño Sao Paulo, no
dispone del carisma que también beneficia a Lula en la actual disputa.
La candidata del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Heloisa Helena,
hace críticas más duras al actual gobierno, pero su radicalismo de
izquierda limita sus posibilidades electorales. En la última encuesta
alcanzó 8,6 por ciento de las intenciones de voto.
Hace algunos meses, cuando el Partido de la Socialdemocracia Brasileña
(PSDB) aún no había formalizado la postulación de Alckmin, otro
posible candidato del partido, José Serra, presentaba mejor desempeño
que su correligionario.
Serra, ex ministro de Salud y candidato presidencial derrotado por Lula
en 2002, es "mejor identificado como opositor por la población",
observó Castro Neves.
La reelección de Lula parece asegurada también por otro indicador
medido por el Instituto Sensus, el grado de rechazo a los candidatos. Es
que Alckmin y Helena presentan índices superiores a 40 por ciento, lo
que significa estar "fuera del juego político", mientras solo
25,5 por ciento de los entrevistados dijeron que "no votarían"
por Lula, destacó Guedes.
Pero si la corrupción no afecta tanto la disputa presidencial, tiene
efectos devastadores en las elecciones parlamentarias. La justicia
electoral rechazó más de 1.700 inscripciones de candidatos al Congreso
Nacional y a las Asambleas Legislativas estaduales. Eso representa más
de ocho por ciento del total de 20.705 candidatos.
Gran parte de las impugnaciones se deben a documentación insuficiente o
irregular, pero también están los que cometieron delitos. Algunos
ejercieron funciones gubernamentales en el pasado y sus cuentas no
fueron aprobadas por tribunales que controlan los gastos públicos.
En Río de Janeiro, el Tribunal Regional Electoral rechazó el registro
de cuatro candidatos que están entre los 72 diputados y senadores
acusados de corrupción en el caso de las "sanguijuelas". Se
trata de parlamentarios que obtuvieron recursos del presupuesto estatal
para compra de ambulancias en centenares de municipios.
El escándalo que estalló hace cuatro meses expuso que gran parte de
las compras se hicieron con sobreprecios y el empresario favorecido
denunció haber pagado propinas a los parlamentarios acusados.
La decisión del tribunal de Río de Janeiro será probablemente anulada
por el Tribunal Superior Electoral, ya que la Constitución brasileña
solo permite ese tipo de castigos a los condenados por fallos de última
instancia, que no admiten recurso. Los candidatos impugnados son solo
acusados, ni siquiera fueron juzgados.
Pero un movimiento de parlamentarios y de otros sectores de la población
intenta impedir la reelección de los políticos probadamente
involucrados en corrupción, aunque no juzgados. Además de llamados a
los electores a no votar por esos candidatos, en caso del triunfo
electoral de los "corruptos" se espera lograr por lo menos
evitar sus investiduras a fines de este año.
Hay mecanismos legales para impedirlo, apoyados en la Constitución, según
el diputado Miro Teixeira, del Partido Democrático Laborista.
Los distintos efectos de la corrupción en las elecciones parlamentarias
y presidenciales se deben a que los escándalos identificaron como
"principales culpables de las crisis" al Congreso legislativo
y a los partidos, sostuvo Castro Neves.
El principal escándalo, conocido en mayo del año pasado, involucró
sin embargo al gobernante Partido de los Trabajadores, del presidente
Lula, y a varios de sus ministros en la distribución de abultadas sumas
a parlamentarios oficialistas, supuestamente para asegurar sus votos a
proyectos del gobierno.
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