Militares leales al
rey de Tailandia toman el poder en el pais
Por Johanna Son
BANGKOK, 19/09/2006 (IPS) - Los habitantes de la
capital de Tailandia volvieron a ver este martes imágenes que no se
repetían desde hacía 14 años. La ciudad se conmocionó cuando
soldados tomaron las calles y corrió la noticia de que tanques habían
cercado las oficinas del primer ministro Thaksin Shinawatra.
En los últimos 74 años, Tailandia sufrió 17 golpes de Estado, el
último de los cuales se había producido en 1992, y fue gobernada por
dictadores militares durante 46 de esos años.
Líderes de una facción militar anunciaron, cuando ya
eran pasadas las 1:00 locales del miércoles 20, que habían derrocado
el gobierno de Thaksin, quien está en Nueva York para participar de la
Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.
Horas antes, Thaksin, objeto de una creciente oposición interna, había
declarado estado de emergencia desde Nueva York y anunciado la remoción
del jefe del Ejército, Sondhi Boonyarakkarin, tras descubrir que
encabezaba el complot golpista.
Mientras, en Bangkok, el viceprimer ministro Surakiart Sathirathai
insistía en que mantenía el control del gobierno.
Pasada la medianoche, dejaron de transmitir en Tailandia cadenas
noticiosas televisivas como la estadounidense CNN y la británica BBC.
En cambio, el canal oficial repetía el himno del rey Bhumibol Adulyadej,
mostrando su foto y un anuncio de Boonyarakkarin señalando que se había
declarado la ley marcial y se había pedido a las tropas que regresaran
a sus bases, ya que el derrocamiento había sido consumado.
"En nuestros corazones es donde está. Él es la luz que brilla
sobre los cielos", rezaba una de las canciones transmitidas por
televisión, aludiendo al monarca.
Claramente, el mensaje de los golpistas era que habían tomado la medida
para salvar al país y que eran fieles al rey. No hubo ninguna declaración
desde el palacio real.
Autoproclamados "leales" al monarca, los golpistas crearon una
autoridad provisional. El canal del Ejército informó que se había
formado un Consejo de Reforma Administrativa, con el rey como jefe de
Estado.
A las 1.20 am locales, una portavoz de ese canal anunció que Thaksin ya
no se desempeñaría más como jefe de gobierno. "Los militares
tomarán el control del país hasta que haya un nuevo primer ministro",
indicó.
En las imágenes de los tanques rodeando la casa de gobierno se podían
apreciar cintas amarillas colocadas por los militares, una señal de
lealtad al rey.
Ese color se convirtió en símbolo de la monarquía desde que muchos
tailandeses comenzaron a usar camisetas amarillas en junio para festejar
los 60 años del reinado de Bhumibol.
El rey es una figura unificadora para el país, ya que ha mediado ante
varias dictaduras en el pasado.
Este golpe se enmarca en una crisis política sin precedentes desde que
Tailandia se convirtió en una monarquía constitucional en 1932, y que
llegó en julio al Tribunal Constitucional.
El fiscal general del Tribunal pidió la disolución del partido político
más grande del país, el Thai Rak Thai, (Los Tailandeses Aman a los
Tailandeses, TRT), de Thaksin-- y el más antiguo, el Partido Democrático,
por una serie de irregularidades en las elecciones anticipadas del 2 de
abril.
Thaksin había llamado a realizar esos comicios tras anunciar que dejaría
su cargo para permitir una salida a la tensión derivada de unas masivas
protestas callejeras contra su administración.
El TRT ganó los comicios de abril, como lo hizo en las elecciones
generales de 2001 y de 2005, pero en este caso tuvo pocos motivos para
festejar.
Los principales partidos de oposición boicotearon el acto electoral, y
un enorme número de votos de protesta mostró el desencanto general del
electorado con su administración.
Luego, el Tribunal Constitucional declaró nulos los resultados de las
elecciones por considerar que su organización fue "inapropiada e
injusta".
El 24 de agosto, el gobierno informó que Thaksin había sobrevivido a
un atentado en su contra, luego de que fuera hallada una bomba en su
automóvil.
Cinco militares fueron detenidos por este caso, aunque algunos sectores
pusieron en duda de que en verdad haya existido un complot para
asesinarlo.
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