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Menores son Vendidas para la Prostitución Bajo la
Apariencia del Matrimonio en Egipto
El Cairo, 16 de noviembre (IRIN/Traducción al castellano © Enkidu):
Hanadi era una adolescente cuándo fue vendida por su padre para un
matrimonio de corto plazo. "Cuándo tenía 14, mi padre me dijo que
debía casarme con un hombre de Arabia Saudita", dijo Hanadi, quien
no quiso usar su nombre real.
"Más tarde descubrí que mi padre y el hombre habían estado de
acuerdo en que me quedaría con él por un mes, hasta que él regresara a
casa [en Arabia Saudita] al final del verano. Nunca hubo ninguna
intención para que nosotros permaneciéramos juntos más tiempo de lo que
durarían sus vacaciones en Egipto".
Hanadi ahora tiene 20 años de edad. Ella vive en un refugio dirigida
por Hope Village Society [Sociedad de la Villa de Esperanza], una ONG con
sede en El Cairo que cuida a niños de la calle.
"Hanadi no lo supo en ese momento, pero cuando su padre acordó
que ella pasara un mes con el turista saudita, él recibió en pago una
suma grande de dinero a cambio, en forma de dote, del que ella nunca tuvo
parte alguna", dijo Yasser Sobhi al-Okeili, quien ayuda a dirigir el
centro en el que vive Hanadi.
"Tampoco el matrimonio fue registrado oficialmente, aunque ella no
sabía esto en ese momento. Al final, después de un matrimonio fallido
que ella misma eligió, se encontró viviendo en las calles. Muchas niñas
que han sufrido una suerte similar terminan como niñas de la calle",
declaró al-Okeili.
Aunque no hay una ley específica que prohiba la venta de niñas y de
mujeres para tales matrimonios temporales, lo que equivale a prostitución,
la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño [International
Convention on the Rights of the Child], del cual Egipto es signatario,
prohíbe la venta de niños y prohíbe el matrimonio a personas menores de
16 años de edad, indicó Mohamed Tag el-Did Labib, Director de
Capacitación e investigaciones de Hope Village Society.
Además, la ley egipcia prohíbe tanto la prostitución como el
matrimonio de niñas menores de 16 años. "Los menores en
prostitución son enviados a una especie de centro correccional, donde con
frecuencia las condiciones son malas si no es que peor que las existentes
en las prisiones para adultos", dijo Nihad Abul Qumsan, Director del
Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer [Egyptian Centre for Women's
Rights]. "Generalmente, el hombre involucrado no es procesado
judicialmente, sino que actúa como un testigo en un juicio".
Sin embargo, los trabajadores pro derechos aseguran que debido a que
las menores pasan a través de al menos algunos de los pasos que harían
un matrimonio parecer legítimo, esto dificulta que alguna de las partes
involucradas sea considerada responsable o se le entable una acción
judicial. Además, los padres casi siempre tampoco están a cargo de una
transacción de este tipo, o por lo menos están involucrados y han dado
su consentimiento.
Legal en la Superficie
Cuando se establece que las niñas jóvenes serán vendidas para tener
relaciones sexuales, el asunto con frecuencia es interpretado como legal
en lo superficial, pues la pareja firma un contrato de matrimonio civil y
están divorciados después de la partida de la parte masculina, o no se
firma ningún contrato matrimonial, como fue el caso de Hanadi.
De acuerdo con Qumsan, las reglas pueden ser burladas en varias maneras,
incluso falsificando certificados de nacimiento o no registrando el
matrimonio en absoluto.
Debido a esto, existen pocas estadísticas o estudios sobre el tema. El
Departamento General para los Asuntos de Mujeres, del gobierno, no fija
como objetivo directo esta practica, según un oficial del Ministerio en
el Departamento de las Mujeres, quien habló bajo la condición de que se
guardara su anonimato.
De forma semejante, los defensores de los derechos, provenientes de
varias organizaciones de la sociedad civil entraron en contacto con IRIN,
en traducción al castellano de Enkidu, afirmando que ellas no abordan el
fenómeno fuera del marco de la violencia contra las mujeres.
Los activistas locales están de acuerdo en que la razón principal
para los matrimonios temporales prematuros, así como las otras formas de
explotación del niño, tales como el trabajo de menores, es la extrema
pobreza.
"El dinero siempre es el incentivo principal", añadió
Malaka al-Kurdi, Director de una campaña para combatir la violencia
contra las mujeres en el grupo Alianza para las Mujeres Arabes [Alliance
for Arab Women], una ONG con sede en El Cairo. Se calcula que un cuaro de
los aproximadamente 80 millones de habitantes de Egipto, viven apenas en o
por debajo de $2 dólares de Estados Unidos al día, el umbral de pobreza
definido por Naciones Unidas.
Al-Kurdi añadió que la experiencia de sufrir un matrimonio temporal
cuyo propósito único es la satisfacción de la parte masculina era
suficiente para afectar a una niña por toda su vida, particularmente en
una sociedad conservadora como la de Egipto.
"El fenómeno es simplemente inhumano, en que una niña que pasa
por tal experiencia está limitada a salir perdiendo su infancia",
dijo al-Kurdi.
Hanadi creía que es improbable, a pesar de su edad joven, que alguna
vez ella estará completamente reintegrada en la sociedad como una
ciudadana respetada. "Después de lo que yo pasé, nadie me respeta.
El hombre con el que me casé, después de que se fuese el saudita, solía
golpearme y usarme como trabajadora sexual, invitando amigos y conocidos a
la casa y forzándome a dormir con ellos", declaró Hanadi.
"Era horrible. El guardó todo lo dinero que hizo de mí, por
supuesto, y para mí era una pesadilla viviente", concluyó ella.
sa/sz/ar/ed/avs-Enkidu
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