El precio de las políticas
de abstinencia
Por Haider Rizvi
NUEVA YORK, 30/11/2006 (IPS) - Nada permite prever un
repliegue del gobierno de Estados Unidos en su política de financiar sólo
programas contra el sida que privilegien la abstinencia sexual como método
preventivo. Pero eso cambiará el 1 de enero, al comenzar una nueva
legislatura.
Cada vez más presionados por feministas, religiosos y
activistas de la salud, los legisladores del opositor Partido Demócrata
que controlarán las dos cámaras parecen dispuestos a desafiar la
abstinencia hasta el matrimonio como centro de la lucha contra el sida en
Estados Unidos y en el exterior.
"Habrá un fuerte esfuerzo", dijo la congresista Barbara Lee
acerca de su proyecto de ley para remover la política condicionar el
financiamiento de los programas a la promoción de la abstinencia.
De ser aprobada, la iniciativa denominada Ley de Protección contra la
Transmisión del VIH para Mujeres y Jóvenes también requerirá
estrategias efectivas de educación sexual y de lucha contra la violencia
motivada por el género.
"La política de 'solo abstinencia' no está funcionando. Para
nosotros no tiene sentido", dijo Lee este jueves, en una
teleconferencia de prensa organizada por el no gubernamental Centro para
la Salud y la Equidad de Género.
Hasta ahora, 80 legisladores y más de 70 organizaciones no
gubernamentales, entre ellas varias asociaciones de carácter religioso,
respaldan el proyecto.
"Apoyamos la iniciativa plenamente", dijo el clérigo
protestante William Sinkford, presidente de la Asociación Unitaria
Universalista de Congregaciones. "Nuestras políticas deben reflejar
la vida real de la gente."
El gobierno del presidente George W. Bush considera que el matrimonio es
la mejor protección contra el sida. Pero, tomando en cuenta que la
pandemia afecta más hoy a mujeres que a hombres, muchos líderes
religiosos enfatizan en la necesidad de atender el problema de la
inequidad y de la violencia de género.
"La abstinencia es un lujo disponible para aquellos que tienen un
completo control sobre sus cuerpos y sus voluntades", dijo el
reverendo Sinkford. "Sabemos que el 'sólo di que no' no funcionó
nada bien en el Jardín del Edén, y que no está frenando la propagación
del sida."
Investigadores afirman que la epidemia ocasiona múltiples perjuicios en
las mujeres, como la responsabilidad de cuidar a los familiares enfermos,
la pérdida de ingresos y propiedades si enviudan, e incluso violencia en
su contra si llega a conocerse su eventual condición de portadoras del
VIH.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó la semana pasada
que 39,5 millones de personas viven en todo el mundo con VIH, y que 4,3
millones contrajeron el virus que causa el sida sólo desde enero.
Más de la mitad de las nuevas infecciones --2,8 millones-- se registraron
en África subsahariana, al mismo tiempo que hubo un aumento significativo
de los casos detectados en Europa oriental y Asia central.
El informe de la ONU indica que las mayores posibilidades de infección se
registran en los jóvenes de entre 15 y 24 años, y entre mujeres de 20 a
39. La epidemia mató a casi tres millones de personas este año.
Tanto investigadores como activistas responsabilizan, en parte, a la política
del gobierno de Bush del aumento global en la incidencia del VIH, pues
esos planes impiden a los programas de prevención alcanzar a los sectores
de población con más riesgo de contraer el virus.
"Las políticas de Estados Unidos y las restricciones al
financiamiento socavan más que apoyan los esfuerzos contra la infección
en otros países", dijo la directora ejecutivo del Centro para la
Salud y la Equidad de Género, Jodi Jacobs.
De acuerdo con las políticas de asistencia de Washington, 33 por ciento
de los fondos para prevención deben asignarse a programas de abstinencia
y fidelidad matrimonial, tanto dentro de Estados Unidos como en el
extranjero.
El condón se recomienda a los sectores de la población en alto riesgo,
pero no al público sexualmente activo en general.
Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas contra el VIH/Sida (Onusida),
los esfuerzos de prevención apenas alcanzan a 20 por ciento de quienes más
los necesitan.
El saliente secretario general de la ONU, Kofi Annan, advirtió este
jueves a los jefes de gobierno contra las consecuencias de la inacción en
la lucha contra el VIH/sida, y les pidió que cumplieran las promesas que
ellos mismos formularon hace cinco años.
"No podemos poner en riesgo los avances que hemos alcanzado ni los
esfuezos de tanta gente", dijo Annan.
Jefes de Estado y de gobierno se comprometieron en 2001 a revertir la
propagación de la epidemia de sida para 2015, uno de los Objetivos de las
Naciones Unidas para el Milenio.
Es necesario movilizar "como nunca antes la voluntad política"
para frenar el sida, sostuvo Annan.
La pregunta es si Washington está dispuesta a demostrar tal voluntad política.
La congresista Lee se manifestó esperanzada en las perspectivas de cambio.
"Es una batalla cuesta arriba con la Casa Blanca, pero avanzaremos y
rápidamente", dijo. (FIN/IPS/traen-mj/wd na he sd dv md hd/06)
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