| Peligros Somalíes - Dangers
somaliens
Editorial, Le Monde, 29 de diciembre de 2006 (Traducción al castellano ©
AVS/Enkidu): En una semana, el ejército etíope y las fuerzas
gubernamentales somalíes trastocaron la situación en ese país. El 20 de
diciembre, los combatientes de la Unión de los Tribunales Islámicos, los
dueños de Mogadiscio desde junio, lanzan una ofensiva sobre Baidoa, sede
provisional de un gobierno somalí acorralado. Etiopía, que envió
algunos millares de hombres a esta región desde el verano, y situó
fuertemente su ejército en la frontera, entra en guerra. El jueves, 28 de
diciembre, poco después del inicio del día, los dirigentes islamistas
anunciaron la retirada de sus fuerzas de Mogadiscio, y los soldados del
Gobierno Federal de Transición (GFT) estaban a punto de efectuar su
regreso a la capital. Los acontecimientos del jueves, por otra parte, son
posiblemente la sola buena nueva del conflicto: Mogadiscio y su población
habrán ahorrado por lo menos los combates.
Mientras que las guerras sacudan Somalia desde la caída de Syad Barre,
en 1991, el conflicto que opone desde febrero al gobierno y a los
islamistas cambia. Esta vez, ni siquiera es cuestión de una lucha entre
jefes de guerra somalíes. En el plano regional, el conflicto es
potencialmente peligroso. Etiopía se puso en una situación en que debe
enfrentarse con una guerrilla islamista. Eritrea, por su parte, sostiene a
los islamistas, esperando ver a su enemigo etíope -con cual seis años de
alto el fuego, jamás excluyeron una recuperación de las hostilidades- se
empantane en un frente meridional, lejos de una frontera común siempre
disputada.
En el plano internacional, Estados Unidos, que apoya a Etiopía, ve la
derrota de los islamistas somalíes como un elemento secundario en relación
con Afganistán e Iraq, pero sin embargo esencial en la " guerra
contra el terrorismo". La Unión de los Tribunales Islámicos
desmiente todo vínculo con organizaciones de la esfera de influencia de
Al-Qaida. Pero sucede que acoge en su seno a los combatientes, somalíes y
extranjeros, entrenados en las tierras de la yihad internacional,
particularmente en Afganistán. Y la rama iraquí de Al-Qaida llama a
todos los "combatientes de la fe" a prestarles socorro.
La huida de los islamistas de Mogadiscio, que será poco sentida en África
y a través del mundo, no debe enmascarar el hecho de que la solución
para Somalia ciertamente no es una ocupación etíope. Ni hacer olvidar
que el gobierno, creado en 2004 alrededor de una mesa de negociaciones en
Nairobi, no gozó del apoyo que le habría permitido reconstruir un Estado.
Es demasiado temprano para saber cuáles lecciones serán obtenidas de las
batallas somalíes de 2006. Pero sin un esfuerzo internacional determinado,
no habrán cambios para los Somalíes, a saber, que la guerra se vuelve la
norma y que las treguas son siempre muy efímeras.
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