| Síndrome
Batres en el PAN
Igual a lo que sucede en el PRD capitalino, donde el presidente
del partido no existe y lo poco que le dejan se le sale de control,
al panista Carlos Gelista se le puede ir de las manos la selección
de candidatos a jefes delegacionales y diputados del DF.
Esta fue la única elección donde el CEN del PAN le dio manos
libres para operarla, y es justamente donde el panismo de la ciudad
se está alborotando, con acciones que no se veían en el partido,
como la toma de instalaciones.
Lo que pasó el viernes anterior con la toma del Comité Regional
del PAN por parte de simpatizantes del diputado Roberto Colín, que
no está de acuerdo en que Gabriela Cuevas sea candidata a jefa
delegacional de Miguel Hidalgo, es para preocupar a los
blanquiazules.
¿Por qué, si las reglas estaban claras para todos en que sería
una elección por el método de encuestas abiertas, y si éstas
favorecieron a Cuevas no se respeta el resultado?, pues por el pésimo
manejo político de Gelista.
Al novel y minado dirigente le ha faltado oficio para manejar la
situación, que hoy amenaza con quitarle los reflectores al mugrero
que hizo el PRD, el mismo que en su tiempo hizo el PRI, y que ahora
se concentra en los panuchos, a pesar de que son unos cuantos.
En la toma de las instalaciones varios pudieron apreciar a gente
ligada al delegado panista Fernando Aboitis, que abiertamente apoya
a Colín, lo que marca un signo de perredización en el PAN.
El hecho de que Gabriela Cuevas haya ganado la encuesta de
conocimiento no le asegura la candidatura, pues tendrá que ser
ratificada por la convención delegacional del próximo sábado,
donde Colín asegura tener mayoría y que por lo pronto amenaza con
hacer el vacío para no completar el quórum.
Dicen que el rival de Gabriela Cuevas estaba muy confiado en los
resultados de una encuesta que mandó a hacer por su cuenta la
delegación -habría que ver con qué recursos- y que lo ubicaban en
empate técnico, con lo que le apostaría a la convención, pero el
PAN-DF dijo otra cosa y ahí estuvo el problema.
A ver cómo maneja el asunto Carlos Gelista para evitar que las
protestas suban de tono en su contra. El dirigente ha sido tan
disminuido en los últimos meses que seguramente la dirigencia
nacional del PAN tendrá que intervenir para ayudarle a sofocar el
fuego.
CENTAVITOS. Y siguiendo en esa delegación, resulta que tras
perder la postulación perredista para jefe delegacional, Javier
González del Villar regresó a Asuntos Internos de la SSP. Tenía
dos semanas de permiso de su jefe Joel Ortega para buscar el hueso
, pero lo malo es que el chaval regresó con varios compromisos de
campaña y en vía de mientras nombró a un ex reportero vial como
asesor, cuyo salario de 32 mil pesos saldrá de la bolsa de los
abogados del área. A esos abogados, que son los encargados de
iniciar actas administrativas y dar seguimiento a las averiguaciones
previas iniciadas contra los malos policías, les bajaron sus
honorarios, de por sí miserables, para hacer la vaquita y
pagarle al nuevo asesor, que por cierto habría que ver qué sabe
hacer. Con una diarrea marca diablo anda el priísta Cuauhtémoc
Gutiérrez de la Torre , quien el viernes pasado fue noticia en
televisión cuando reportaron que había sido detenido de madrugada
en estado de ebriedad e insultando a los policías. Aunque no se ve
en ninguna escena, el asunto parecía creíble, pero más tarde se
comprobó que ni era su camioneta, ni él iba a bordo y que quienes
fueron infraccionados eran un sobrino de él y otro de Joel Merino
Castrejón . A algunos queda la duda de si el tip que salió
de la SSP no tuvo intenciones políticas de golpear a Beatriz
Paredes con otro escandalito de Cuauhtémoc .
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