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El
SIDA como una Enfermedad Moral, Otra Vez
(AIDS As a Moral Disease, Once Again)
Cómo las Políticas Gubernamentales sobre la Promoción de
la Abstinencia enseñan el Estigma de Vieja Escuela relacionado con el VIH
en Estados Unidos y Uganda
Con frecuencia las personas hablan del estigma cuando
describen los desafíos en la lucha contra el VIH/SIDA. El estigma puede
sustentar un espectro de violaciónes a los derechos humanos –desde el
rechazo en el vecindario o en la familia, a la negación de la atención médica,
a violencia y homicidio por parte de una turba–. Los remedios sugeridos
van de lo que puede ser el trabajo cultural lento, a conciencia, así como
capacitación para sensibilizar, hasta una aplicación agresiva de las
protecciones legales. ¿Pero cuál es la solución cuando el estigma es un fenómeno
verticalista?
Los gobiernos pueden infundir el estigma sobre el VIH
profundamente en una nación, con dinero frío, en efectivo, para
respaldar y operar en niveles de poder ajenos a la familia mal informada
que, en un día feriado, coloca un plato de papel y artículos de plástico
como vajilla para cuando uno de los comensales es una persona positiva al
VIH. Al tiempo que nosotros armamos a las personas individuales para
combatir el estigma en el nivel de la familia y de la comunidad, también
necesitamos exigir que los gobiernos dejen de promover el estigma e
inicien el trato con sus consecuencias.
Ahora existen pruebas suficientes de que al financiar políticas
de sólo-abstinencia se causa un aumento sistémico del estigma del VIH. Y
los datos muestran que los programas de-sólo-abstinencia no funcionan
para prevenir el VIH. Si podemos mover su financiamiento enorme –especialmente
en Estados Unidos y Uganda, que son puestos como modelos para otros países–
también desmontaremos un origen fuerte del estigma y la culpa que lastima
a las personas que viven con VIH, así como a los miembros de grupos
marginados como trabajadores sexuales, las personas LGBT, y las niñas y
mujeres sexualmente activas.
Bajo el previsión de la educación de abstinencia de la
reforma a la ley de asistencia social de Estados Unidos, firmada por el
Presidente Clinton en 1996, los profesores que reciben los fondos deber
decir, „La actividad sexual fuera del matrimonio probablemente tendrá
efectos psicológicos y físicos perjudiciales“. El plan de estudios de
Respeto al Sexo® [Sex Respect®], financiado federalmente,
enseña que „las mejores maneras de evitar el SIDA son: Mantenerse
virgen hasta el matrimonio... Evitar el comportamiento homosexual.“
Lecciones como éstas culpan de la epidemia del SIDA a los hombres gays,
implicando que las personas que viven con VIH, obtuvieron el virus a través
de conducta malo, y contribuye a los estereotipos sobre las muchachas
sexualmente activas, lo que hace que todas las mujeres jóvenes sea más
vulnerables a la culpa y a la coerción.
El estigma sobre el VIH es construido sobre las desigualdad
existentes. Por ejemplo, a menudo las mujeres VIH positivas son culpadas
por la enfermedad de sus maridos, incluso si son abstinentes antes del
matrimonio y son fieles a sus maridos. „Después de la muerte de mi
esposo, también resulté positiva al VIH“, declaró Beatrice Were,
activista de Uganda. „Mi familia política quería quedarse con mi
propiedad, coger a mis niños y casarme con mi cuñado. Aunque todavía
era una mujer joven entonces, luché“. A comienzos de los 1990s, Were
empezó el grupo Comunidad Nacional de Mujeres que Viven con SIDA [National
Community of Women Living With AIDS (NCWOLA),], que combate la
discriminación, la violencia doméstica y la violación marital. Ahora,
como resultado de la política estadounidense, ella afirma que, „estamos
viendo una nueva ola de estigma, a través de una moralización de la
enfermedad, por los grupos evangélicos nuevos y radicales“.
La Derecha Cristiana de Estados Unidos se opuso una vez al
financiamiento del combate al SIDA, con base en que el virus era un juicio
de Dios. Ahora, se están deleitando con cientos de millones de dólares
en fondos para la prevención del VIH que los financian y sus aliados
promueven ese mismo mensaje de el-SIDA-como-castigo alrededor del mundo
-en especial en Uganda-. El Presidente Yoweri Museveni y Janet, su esposa,
han dado la bienvenida al influjo del dinero a los programas
estadounidenses de sólo-abtinencia y de acuerdo con esto, han cambiado
las medidas de prevención del VIH en Uganda. En un discurso de 2004, él
llamó al SIDA „un problema moral“ y dijo que los condones solamente
deben ser para los trabajadores sexuales. Revisando esta declaración, al
lado de otra hecha en 2004 por Peter Piot, de ONUSIDA, en relación a que
el estigma del VIH es resultado de la vergüenza porque „las relaciones
sexuales o las drogas que se inyectan, que transmiten el VIH, están
rodeadas por el tabú y el juicio moral“, el nuevo enfoque de Museveni
parece ser un caso claro de estigmatización intencional.
Esta estigmatización está abriendo la puerta a una nueva
ola de infecciones por VIH en la nación que una vez pregonó su éxito,
retrocediendo a la alta prevalencia de VIH. En los primeros dos años del
nuevo enfoque en Uganda de sólo–„abstinencia
y fidelidad“, el uso de condón disminuyó y la tasa de VIH casi se
duplicó –de 70,000 en 2003, a 130,000
en 2005–. Y el 6 de diciembre, la
Comisión contra el SIDA de Uganda anunció que la proporción más grande
de las personas recién positivas –42 %–
obtuvieron el virus mientras se encuentran casados. Con todo, no se
advierte a las mujeres jóvenes sobre los riesgos dentro del matrimonio, y
una vez que su prueba resulta positiva, serán tratadas cada vez más,
como pecadoras.
Aunque la juventud de Uganda está en alto riesgo alto de
contraer VIH, los condones solamente son apropidos para los húerfanos,
los desplazados internos y la juventud en situación de calle, alegaron
oficiales del gobierno en un informe del grupo Human Rights Watch de 2005
[2005
Human Rights Watch report]. Pero la juventud marginalizada
todavía no consigue servicios adecuados de ayuda social comunitaria. Y
las comunidades LGBT son „borradas de todos los programas contra el
HIV“, declaró un activista a Human Rights Watch. La juventud queer es
expulsada o golpeada en las asambleas de las escuelas, y los adultos
enfrentan el encarcelamiento y la tortura.
Como el comentario de Museveni, de que los condones son para
los trabajadores sexuales, los enfoques de estigmatización aseguran que
el VIH es un problema para otras personas —gente
que otros deberían mirar con desprecio y aislar a fin de sentirse (falsamente)
seguros—. Pero como el racismo y la
homofobia, el SIDA es una enfermedad social, que afecta a todo el mundo —y
una que todos tenemos la responsabilidad de combatir—.
Esa lucha debe incluir los más altos niveles de los gobiernos, quienes
están promoviendo el estigma en lugar de promocionar la salud pública y
los derechos humanos.
-- Suzy Subways, Editora, Solidarity Project –Proyecto
Solidaridad
Links en contra del Estigma
Claras y útiles definiciones sobre Estigma al VIH [definitions
of HIV stigma] de Eldis
“En Sus Propias Palabras” [“In
Their Own Words,”], un show de horror sobre lo que enseñan
los programas de sólo-abstinencia de Estados Unidos
La Educación de Shelby Knox [The Education of Shelby Knox]
– un docudrama de 2005 de PBS sobre las promesas de virginidad de una
muchacha de Texas que se vuelve una activista pro-condones y por los
derechos gay
La controversia en la prevención del VIH en Uganda [Uganda’s
HIV prevention controversy], en South Africa’s Health-e,
8/14/06:
Beatrice
Were, perfil en Women’s e-news, 2/21/06:
Beatrice
Were interview entrevista con ONUSIDA, 11/28/06:
Declaración del Movimiento Pan-Africano de Acceso al
Tratamiento [Pan-African
Treatment Access Movement statement] en contra de las políticas
que sólo promueven la abstinencia, 11/30/05
“VIH, Estigma y las Tasas de
Infección: Un Rumor sin Evidencia” [“HIV,
Stigma, and Rates of Infection: A Rumour Without Evidence,”],
PLoS 10/06. Un reto para estudiar nuestros supuestos de que el estigma
dificulta la prevención del VIH
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