| Terapias entre estrellas de Hollywood sirve para tapar
sus yerros
LOS ANGELES, 07/02/2007 (AP) - Antes las celebridades buscaban
tratamiento por cosas que entraban a sus bocas. Ahora es por cosas que
salen de ellas.
Michael Richards, apreciado por su extravagante personaje de Kramer en
"Seinfeld", comenzó a recibir terapia psiquiátrica para
controlar su ira apenas días antes de proferir una diatriba de insultos
racistas contra clientes afroamericanos en un club de comediantes. Más
recientemente, el astro de "Grey's Anatomy", Isaiah Washington
dijo que buscaría ayuda luego de recibir un torrente de publicidad
negativa por su comentario despectivo hacia los homosexuales.
"Con el apoyo de mi familia y amigos, he comenzado a recibir
terapia", anunció Washington tras admitir, luego negar y finalmente
admitir de una buena vez que sí pronunció la invectiva el otoño pasado
cuando se refirió a un miembro del elenco del programa, T.R. Knight,
quien al poco tiempo declaró que es gay.
Y por supuesto, la mejor nota entre celebridades el año pasado la dio
Mel Gibson, con su comentario antisemita luego de ser detenido por
conducir bajo el influjo del alcohol. Al igual que Richards y Washington,
Gibson rápidamente anunció que buscaría ayuda.
Así que, ¿realmente buscan las celebridades cambiar la manera como
piensan? ¿O simplemente están cubriéndose las espaldas? Es
probablemente un poco de ambos.
La socióloga de la universidad de Sur de California Julie Albright
dijo que "es una forma de arrepentimiento" el que celebridades
públicamente admitan una mala conducta y que luego busquen ayuda para
evitar que vuelva a suceder.
Su colega en la USC, Bill Boyarsky, no cree que la mayoría de las
celebridades realmente tengan seriamente la intención de cambiar su
conducta. Y ciertamente no aquellas que emiten un mea culpa público, y
que luego ingresan durante algunas semanas a algún programa vagamente
definido como terapéutico y sin supervisión.
"Por supuesto que son patrañas", expresó Boyarsky, profesor
adjunto en la facultad de periodismo de Annenberg y director de la
sección metropolitana del Los Angeles Times. Una rehabilitación seria
requiere de más que decir en público algunos "lo siento" y
luego desaparecer una o dos semanas mientras se recibe terapia, expresó.
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