Aborto ya no es delito
en la capital
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 24/04/2007 (IPS) - La Asamblea Legislativa
de la capital de México despenalizó este martes el aborto tras varias
semanas de agrio debate entre sectores reformistas y conservadores, que
incluyó un arsenal de insultos, amenazas de excomunión y hasta
sentencias de muerte.
Con la aprobación por mayoría, la capital se sumó a
Cuba y Guyana como únicos lugares de América Latina donde el aborto no
es un delito.
El proyecto aprobado dispone que en la capital mexicana la interrupción
voluntaria del embarazo no será considerada delito siempre que se realice
antes de las 12 semanas de embarazo. Para que entre en vigencia, la norma
deberá ser sancionada por el alcalde de la ciudad, Marcelo Ebrard, quien
adelantó que lo haría con rapidez.
El izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que domina
la legislatura y la alcaldía capitalinas desde 1997, y organizaciones de
mujeres y feministas consideraron la despenalización un triunfo de los
derechos de la población femenina.
La Iglesia Católica y sectores conservadores, que realizaron marchas y
jornadas de oración, creen que la norma es un atentado a la vida y a los
seres más indefensos.
"La despenalización aprobada es una desgracia, pero no hemos perdido
la batalla", dijo a IPS Jorge Serrano, director del grupo
antiabortista Comité Pro Vida.
"No reconoceremos esta ley e iremos hasta las clínicas y hospitales
donde se practiquen abortos para denunciarlos y tratar de que se frenen",
advirtió.
Durante los debates en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, pequeños
grupos se manifestaron con pancartas, gritos y música cerca de las la
sede. Pero ninguno de ellos pudo ingresar al recinto, que permaneció
resguardado por la policía.
Los grupos conservadores demandaron que el asunto fuera decidido mediante
referendo y presentaron una solicitud para habilitar la consulta con más
de 70.000 firmas. Pero el PRD y los activistas por la despenalización se
negaron a considerar tal posibilidad.
"Los derechos de las mujeres no se someten a votación", dijo a
IPS Lorena Martínez, integrante de un colectivo feminista universitario.
Varias encuestas de consultoras y periódicos de circulación nacional
indicaron que el apoyo a la despenalización del aborto en la capital es
mayoritario, si bien 40 por ciento de los consultados la rechaza.
El respaldo a despenalizar la interrupción del embarazo coexiste con una
mayoritaria profesión de la fe católica, cuyos líderes castigan el
aborto con la excomunión.
El gobierno de Felipe Calderón, del conservador Partido Acción Nacional
(PAN), rechazó la decisión de los legisladores del PRD y de otros
partidos representados en la capital, pero la respetará, dijeron sus
portavoces.
Sin embargo, la dirigencia del PAN anunció que impugnaría la
despenalización ante la Suprema Corte de Justicia.
El papa Benedicto XVI alzó también su voz, dando pie a críticas de la
izquierda sobre una presunta intervención del Vaticano en asuntos de otro
Estado.
El mismo gobierno de Calderón, a través del director de Asociaciones
Religiosas de las Secretaría (ministerio) de Gobernación (Interior),
Salvador Beltrán del Río, declaró que la Iglesia se había
extralimitado en sus acciones.
Benedicto envió el 20 de este mes una carta a sus feligreses mexicanos
alentándolos a oponerse a la despenalización y a "defender con
firme decisión el derecho a la vida de todo ser humano desde el primer
instante de su concepción, frente a cualquier manifestación de la
cultura de la muerte".
Según el arzobispo mexicano Felipe Aguirre, quienes colaboren con el
aborto, quedan automáticamente excomulgados.
"Quienes apoyaron esta ley criminal lo pagarán en las elecciones que
vengan. Van a ver cómo son castigados", amenazó a su vez el
director de Pro Vida.
Legisladores capitalinos del PRD denunciaron haber recibido amenazas de
muerte anónimas en las últimas semanas mediante el teléfono y el correo
electrónico por su apoyo a la despenalización.
La intención de la nueva ley no es promover el aborto, sino reconocer una
realidad y legislar sobre ella, explicaron representantes del PRD.
El alcalde Ebrard también sostuvo que su administración no alienta la
interrupción del embarazo que, practicada de modo ilegal se vuelve
insegura y puede causar la muerte.
La alcaldía privilegiará la educación sexual y el uso de métodos
anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, dijo Ebrard.
Aunque el aborto es, con algunas excepciones, considerado un delito penado
en México con entre uno y seis años de prisión, apenas 28 mujeres
fueron procesadas entre 2000 y 2006, y 14 de ellas sentenciadas.
Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México estima que en
este país de 104 millones de habitantes se practican hasta un millón de
abortos clandestinos por año, lo cual equivale a 30 por ciento de los
embarazos anuales. Sin embargo, otras fuentes hablan de menos de 500.000
abortos anuales.
En los 32 estados del país, el aborto no se castiga cuando el embarazo es
producto de una violación. En 29 distritos, se contempla sin penalizar el
aborto "culposo", la interrupción espontánea de la gestación
provocada por una conducta "imprudente" de la mujer, en 27 está
permitido abortar si con ello se salva la vida de la madre, en 13 si el
feto presenta malformaciones graves y en 10 cuando se trata de proteger la
salud de la mujer.
Otras investigaciones indican que el aborto inseguro y en condiciones de
clandestinidad constituye la cuarta o quinta causa de muerte de las
mujeres mexicanas y que obtener un permiso para abortar es engorroso y
hasta imposible.
De los 193 países de la Organización de las Naciones Unidas, en 188 se
permite el aborto terapéutico. Sólo en El Salvador, Chile, el Vaticano,
Honduras y Nicaragua está vedado en cualquier circunstancia, según la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
En América Latina y el Caribe, el aborto es libre sólo en Cuba y Guyana,
aunque en casi todos los países, activistas y organizaciones de mujeres
reclaman su despenalización cuando el feto aún no tiene viabilidad (posibilidades
de sobrevivir fuera del útero materno), o sea antes de las 20 semanas de
gestación, según la OMS.
La agencia de las Naciones Unidas estima que en la región se practican
unos cuatro millones de interrupciones de embarazos por año, mientras
5.000 mujeres mueren por abortos inseguros. Además, entre 30 y 40 por
ciento de quienes abortan en esas condiciones sufren complicaciones
graves.
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