Muerte en laberinto de
sospechas
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 26/04/2007 (IPS) - Legisladores mexicanos de
la oposición se negaron a revisar pruebas presentadas por la Comisión
Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que desvirtúan una denuncia contra el
ejército por la presunta violación de una indígena de 73 años, muerta
el 25 de febrero.
El caso de Ernestina Ascensio, habitante del municipio
rural de Soledad Atzompa, fue tomado como bandera por activistas sociales
y opositores que señalaron incongruencias de las autoridades y del ejército
y la vulnerabilidad de las mujeres indígenas en este país de 104
millones de habitantes.
La CNDH, una institución estatal pero independiente, practicó una
autopsia al cuerpo de Ascensio y envió investigadores a la zona, situada
450 kilómetros al este de la capital, en el estado de Veracruz. En sus
conclusiones indica que no halló evidencias de violación, y que la mujer
murió de anemia desencadenada por una hemorragia gástrica.
Con esas pruebas en la mano --fotografías, testimonios, vídeos y
estudios clínicos-- el presidente de la CNDH, José Luis Soberanes, se
presentó el miércoles ante las comisiones de Derechos Humanos y de
Equidad y Género de la Cámara de Diputados. Pero los legisladores no le
permitieron exhibirlas y en cambio lo cuestionaron con dureza y lo
acusaron de encubrir a los culpables.
La afirmación de la CNDH contradice la investigación de la fiscalía de
Veracruz --que concluyó que sí se había cometido un delito sexual-- y
asevera que se perdieron los rastros de semen que los fiscales dijeron
haber hallado en el cuerpo de la muerta.
Amalia Ramos, residente de Soledad Atzompa, cuyos 17.000 habitantes son en
su mayoría indígenas, dijo a IPS que la comunidad no tenía dudas de que
Ascensio fue violada por soldados y que por eso murió.
"Sólo exigimos justicia" y la CNDH está mintiendo, declaró
Ramos, quien viajó esta semana a la capital con otro de sus vecinos y
ayuda de legisladores para hablar del caso.
La familia de Ascensio, que inicialmente denunció que ella misma había
descrito el ataque de los militares poco antes de morir, ya no quiere dar
declaraciones a la prensa. Se sabe que el subsecretario de Gobernación (viceministro
del Interior), Abraham González, ha visitado a los familiares al menos
dos veces.
"No me sorprendería que en este caso se hayan montado escenarios y
versiones para desacreditar a las Fuerzas Armadas, y que la tal violación
efectivamente jamás existió", dijo a IPS Guillermo Garduño,
experto en temas de seguridad de la Universidad Autónoma Metropolitana.
"Puede haber intereses de algún grupo en levantar polvareda contra
los militares, que hoy tienen marcado protagonismo en la lucha contra el
narcotráfico", opinó el experto.
El secretario de Defensa, Guillermo Galván, sostuvo este jueves ante la cámara
baja que no encubriría a nadie y que si las investigaciones fallaban
sobre la responsabilidad de los soldados, éstos serían castigados.
El dictamen final del caso está en manos de la Procuraduría (fiscalía)
de Veracruz, que en sus indagatorias estudia los argumentos de la CNDH y
de sus propios peritos. Además, también investiga la Procuraduría
Militar.
Entre las pruebas que contrarían la versión del crimen, se encuentran
testimonios de personal del hospital al que fue llevada Ascensio antes de
morir. Los médicos y enfermeras afirman que no vieron señales de violación.
La organización de derechos humanos Agustín Pro Juárez, que investigó
el caso y visitó Soledad Atzompa, duda de que la denuncia fuera un
montaje.
"Hay evidencias y testimonios que apuntan a confirmar que sí hubo el
ataque", dijo a IPS Isabel Uriarte, integrante de esa organización.
Similar posición mantienen legisladores del izquierdista Partido de la
Revolución Democrática, principal fuerza de oposición, que acusan a la
CNDH de proteger a los culpables y al presidente conservador Felipe Calderón,
quien también niega que se haya cometido un ataque.
"Cualquiera sea la verdad, lo único claro aquí es que alguien
miente", consideró la columnista del diario Reforma y conductora de
un noticiero de radio, Carmen Aristegui.
Cerca del lugar donde Ascensio vivía, se realizan periódicos patrullajes
militares, si bien no hay datos sobre actividades de narcotraficantes o de
grupos insurgentes en la zona.
Otro vecino del lugar, Javier Hernández, también está convencido de que
Ascensio fue violada, afirma que los habitantes nunca habían tenido
problemas con los soldados, fuera de algún incidente menor cuando éstos
usaron sin permiso leña de la comunidad.
Organizaciones de derechos humanos y legisladores opositores advierten que
seguirán el caso para impedir que se cometa una injusticia y exhibir las
irregularidades.
Las dudas abundan. Poco después de la muerte de Ascensio, el
subprocurador (vicefiscal) de Veracruz, Miguel Mina, declaró que una
primera autopsia había confirmado "violación por la vía anal y por
la vía vaginal" y que en el cuerpo de la víctima "se
encontraron laceraciones y desgarres".
Más tarde, la Secretaría (ministerio) de Defensa informó en un
comunicado que "peritos especialistas llevan a cabo el dictamen
pericial en materia forense consistente en comparar el líquido seminal
recogido del cuerpo de la hoy occisa, con muestras de sangre que se toman
del personal militar".
Pero el ministerio se retractó luego de esa afirmación y ahora sostiene
que nunca dispuso de muestras de semen.
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