|
Jorge
Molinero: “no hay crisis de agua, lo que hay es crisis de
gobernabilidad. Pero no escasez”
1.100
millones de personas no tienen acceso a agua potable. Es necesario
concebir el agua como Derecho Humano. Hay que invertir en
infraestructuras. Es necesario un ‘refuerzo institucional’ en la
gestión de los recursos hídricos y la sensibilización del Norte con
la problemática.
“El
cambio se podrá producir sólo en el momento en el que exista una
demanda social de cooperación al desarrollo; sólo así habrá
posibilidades de que aumente el interés político al respecto”
CIP, 1 noviembre 2007
En
su conferencia en A Coruña sobre “Agua, pobreza y desarrollo humano.
¿Crisis hídrica?”, Jorge Molinero, Presidente en España de la
Asociación Internacional de Hidrogeólogos y miembro de Ingeniería Sin
Fronteras, abordó las relaciones existentes entre estos tres parámetros,
en una situación actual “de desequilibrio” en la que a pesar de la
abundancia de recursos hídricos “1.100 millones de personas no tienen
acceso a agua potable y 2.600 millones de personas no disponen de acceso
a saneamiento”.
“La
distribución geográfica del agua y la de la riqueza encierran los
mismos problemas de irregularidad”. Con esta sentencia comenzó una
intervención centrada en mostrar la realidad de la problemática del
agua en los países subdesarrollados y su relación con los índices de
pobreza.
Una
crisis de gestión de acceso, no de escasez
Molinero
quiso dejar constancia de que “si existe una crisis de agua es de
abastecimiento, puesto que hay millones de personas que no tienen acceso
a agua potable; un problema por tanto no de cantidad, sino de acceso. La
crisis está en la gobernabilidad; es de gestión, de transparencia, de
infraestructuras, pero no de escasez”, matizó.
Apoyándose
en numerosos datos sobre ‘recursos hídricos superficiales’ y
‘disponibilidad per cápita’ de agua, Molinero estableció la
ausencia de un problema de recursos, y explicó que Latinoamérica y África
tienen –en contra de lo que pueda parecer- más disponibilidad de
recursos hídricos que Europa.
Molinero
hizo especial hincapié en la gran cantidad de agua que existe en el
mundo: “1.368 millones de kilómetros cúbicos, de los cuales el 97%
es agua salada, el 1,7% hielo y el 0,8% es agua dulce líquida, esto es,
la aprovechable por el ser humano”. Explicó cómo “de ese 0,8% sólo
el 0,0001% es accesible, y aún así sigue siendo una enorme cantidad,
porque en realidad hay muchísima agua”.
Agua
e Índice de Desarrollo Humano
Al
respecto de una relación entre la cobertura de abastecimiento y
saneamiento de agua y el mapa de Índice de Desarrollo Humano señaló
que los mapas de unos y otro son idénticos. De esta forma explicó una
tendencia global a la correlación entre el abastecimiento/saneamiento
con dicho índice: “cuanto más alto es el ranking de desarrollo
humano, más alto es el ranking de abastecimiento y saneamiento de agua”.
Pobreza
hídrica
Señaló
a su vez la correlación entre el Índice de Desarrollo Humano y el de
Pobreza Hídrica, que es prácticamente el mismo. “La pobreza hídrica
de un país sí depende del grado de desarrollo del mismo, no en cambio
de los recursos hídricos disponibles”. Explicó que la medición de
la pobreza hídrica se opera en base a diversos componentes: recursos,
acceso, capacidad, uso y medioambiente. Indicó que existe también una
correlación, esta vez “logarítmica”, respecto al PIB de un país y
a las posibilidades de acceso al agua: “con un mínimo aumento del PIB,
aumentaría muchísimo el acceso”. En la misma línea, señaló
que el uso del agua es eficiente cuando es bajo, e ineficiente cuando es
alto. En la relación con el medio ambiente destacó la “mala
correlación” que deriva de la dependencia de la pobreza hídrica con
el medio ambiente, a lo que añadió: “existen una serie de países
que mejoran su PIB a costa de perjudicar el medio ambiente”, pero al
mismo tiempo resulta lógico que estos países (pobres) quieran crecer a
costa de lo que sea.
“No
habrá nunca guerras a causa del agua”
Por
otro lado, el voluntario de Ingeniería Sin Fronteras –que trabaja
sobre todo en proyectos de varios países africanos- echó por tierra el
discurso alarmante que emana desde distintos frentes, entre ellos la política,
y que hablan de “guerras por el agua”. Señaló como hasta el mismo
Kofi Annan llegó a decir en 2001 que “la fuente principal de
conflictos y guerras en el futuro será el agua”, a lo que respondió
que “se podrán tener conflictos y una utilización política del agua,
pero no guerras”. De hecho explicó cómo “la necesidad de beber es
muchas veces un punto de encuentro en las guerras”, apuntando el caso
de Pakistán y la India.
Línea
de las actuaciones
Jorge
Molinero expuso buena parte de la filosofía de Ingeniería Sin
Fronteras para orientar soluciones al problema del acceso y gestión del
agua en los países pobres: “el agua es un Derecho Humano, no hay que
aplicar el concepto de ‘caridad’: hay que terminar con la concepción
limosnera en este asunto”.
Inversión,
profesionalización, capacitación
En
este sentido acusó la falta de “inversiones en infraestructuras mínimas
para poder tener acceso a agua y a saneamiento”, que deben además
orientarse a una profesionalización. Inversiones que al mismo tiempo
son necesarias pero insuficientes y que tienen que ir acompañadas de
una capacitación técnica local”.
En
este sentido resaltó la importancia de invertir en primer lugar en
capital social (consultores, agentes de desarrollo especializados):
“gente capaz de crear una dinámica de desarrollo sostenible y aportar
un clima de confianza en las poblaciones”.
Desarrollo
integral, refuerzo institucional
Por
otra parte Molinero se lamentó de que “no todos los proyectos de
desarrollo tengan asociadas líneas de trabajo social”. Y señaló
además que las actuaciones de desarrollo tienen que ser concebidas de
manera integral: “no se trata de hacer caridad, sino de crear un
sistema con garantías de sostenibilidad y un refuerzo institucional con
capacidad de desarrollar su poder y de imponer unas normas” (‘gobernanza’).
Educación
en prácticas de higiene
Indicó
también la urgente necesidad de una “educación en prácticas higiénicas”,
haciéndose eco de casos frustrados como el de Tanzania, en el que a
pesar del éxito técnico hubo un fracaso social al no mejorar los
indicadores de mortalidad infantil: al faltar la educación “los
animales beben del mismo cubo, de la misma fuente, que las personas, y
de ahí que las enfermedades gastrointestinales, malaria y otras, no
desciendan”. Y señaló por último la necesidad de que las
actuaciones sean acompañadas con una línea de sensibilización
ciudadana.
Sensibilización
Al
tiempo que tildó de “ridículo” el 0,4% de la ayuda española para
la erradicación de la pobreza, el miembro de Ingeniería Sin Fronteras
señaló que es a partir de la concienciación de la sociedad de donde
puede surgir el cambio: “en el momento en el que haya una demanda
social de cooperación al desarrollo habrá posibilidades de que aumente
el interés político al respecto”, y por ende, la ayuda.
|