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Las
microfinanzas nacen como alternativa para disminuir la vulnerabilidad de
los pobres. Sus servicios son un medio, no un fin
Carmen
Velasco, directora ejecutiva de ProMujer, dirige proyectos de desarrollo
en cinco países latinoamericanos
“Al
comienzo de nuestra labor, el hombre se revelaba en su propio entorno
contra la mujer por ser ésta quien tomaba la iniciativa económica en
la casa. Hoy existe colaboración”
Santiago, Miércoles 31 outubro 2007
“Las microfinanzas son un instrumento de desarrollo,
son un medio, y no un fin en sí mismo. Nacieron como alternativa para
disminuir la vulnerabilidad de los pobres, y actualmente, es fundamental
para nosotras en igualdad de prioridades, tanto el retorno social o
rendimiento social como el retorno financiero de la institución”.
Esta afirmación de la directora ejecutiva de la organización ProMujer,
cofundada por Carmen Velasco en 1991 y de la que es directora ejecutiva,
es parte de la explicación y recorrido que hace sobre los objetivos de
esta institución, que “incluso suple de alguna forma las carencias
que los estados no cubren en la sociedad”.
A Junio de este año 2007, ProMujer tiene 173.000
clientas en todos sus programas de los cinco países latinoamericanos:
Bolivia, Perú, México, Nicaragua y Argentina. Crearon 9.600
Asociaciones Comunales con estas 173.000 clientas; en 2006, se
produjeron desembolsos por valor de 78 millones de dólares; el
‘portafolio’ ascendió a 32 millones $ y su crecimiento al 35 %; la
tasa de repago fue del 99%; el promedio de préstamo vigente, de 189 $,
y el ahooro de las socias de ProMujer, fue de 189 millones de dólares,
algo impensable en estas mujeres antes de llevar a cabo los programas de
desarrollo. Desde que comenzó la organización, el monto desembolsado
fue de 317 millones $, y la tasa de repago histórica, del 99%.
Carmen Velasco afirma que “El pobre, como todo ser
humano, necesita de un rango diverso de instrumentos financieros que le
permita generar activos, estabilizar el consumo y protegerse contra los
riesgos”. El principal objetivo de ProMujer, es la lucha contra la
pobreza, asentada en el papel fundamental que juega la mujer en los
distintos países latinoamericanos, “porque su iniciativa como
emprendedora se ve desasistida financieramente si se atiene
exclusivamente a la banca tradicional, dado que ésta tiene en sus fines
un claro ánimo de lucro como empresa, mientras que nosotras perseguimos
el desarrollo socioeconómico del país a través de la generación de
recursos que se reinvierten en el propio seno de la familia, de la
comunidad”. Esta es una de las diferencias, afirma Carmen Velasco,
entre la banca tradicional y la microfinanza.
Explicó también que las mujeres clientas de ProMujer
“son en buena medida carentes de formación, e incluso analfabetas.
Sin embargo, en nuestro programa tenemos programados cinco días de
formación de tal forma que todas y cada una de ellas sabe exactamente
cuál es el interés real de su microfinanza, a dónde va a parar, y
todos los extremos que la unen a su proyecto. No tenemos letra pequeña
en nuestra información”.
Asistencialismo
La directora ejecutiva de ProMujer, explicó que los
beneficios generados por los intereses de esta banca se reinvierten en
asistencialismo, en programas de desarrollo que integran servicios para
dar respuesta a necesidades críticas para disminuir la vulnerabilidad
de los pobres. “Había mujeres, muchas mujeres, que jamás habían
podido visitar a un médico, ser reconocidas sanitariamente; hoy en
cambio, esa necesidad la tienen cubierta e incluso, están sobradamente
informadas de lo que es un ‘diagnóstico’ clínico, y de otras
muchas atenciones y servicios públicos a los que antes no tenían
acceso. Esta es otra de las diferencias: la cobertura social, y la
consciencia por parte de nuestras clientas de que su contribución a la
microfinanza es fundamental en la contribución al desarrollo económico
sostenible de cada una de las zonas en que operan”.
El
perfil de la clienta de ProMujer
Las clientas de ProMujer, son personas que viven con
unos ingresos de entre 1 y 2 dólares diarios; tienen poca o ninguna
formación; tienen acceso limitado o ninguno, a fuentes laborales
formales; carecen de acceso a los créditos tradicionales, y tienen
acceso muy limitado a los servicios de salud.
Dentro del desarrollo humano que persigue ProMujer, se
atiende a la potenciación mediante la capacitación: derechos de la
mujer y autoestima, y lucha contra la violencia doméstica; concienciación
en materia de salud, y se establecen alianzas con servicios de salud
accesibles para, por ejemplo, los cuidados pre y post-natal, la salud
materna preventiva, y las vacunaciones.
La
población meta de las Microfinanzas
Los sectores sociales de altos ingresos, trabajan con
la banca comercial; la que tiene ingresos medios, con la Banca Comercial,
pero también con las Microfinanzas Comerciales; y la mayoría de la
población (con ingresos que oscilan entre 1 y 2 dólares diarios), son
las que necesitan de las Microfinanzas de desarrollo, y es en este caso
al sector que está dirigiendo su actividad ProMujer en Latinoamérica.
¿Cómo logran el desarrollo las Instituciones de Microfinanzas?:
asegurando la excelencia institucional (manejo eficiente y transparente
de los recursos, servicios flexibles y creativos, crecimiento sostenido
y agresivo, fondeo asegurado y rentabilidad y reinversión de ésta), y
atención centrada en las clientas: enfocando y ajustando sus servicios
fiunancieros a las necesidades y la realidad de las clientas, asegurando
–directa o indirectamente- que tengan acceso a servicios básicos que
disminuyan su vulnerabilidad, y monitoreando y haciendo seguimiento del
impacto en las clientas y sus familias.
Objetivos
de los servicios financieros
Son un medio, y no un fin. Por ello, pretenden iniciar
o mejorar actividades de generación de ingresos, la inclusión económica
y social, la mejora del manejo de riesgos (estabilidad), la reducción
de la vulnerabilidad ante los impactos económicos producidos por
diferentes actores, el apoyo en la acumulación de capital físico –ahorros-
y humano, y la contribución al crecimiento económico.
Dentro del objetivo de los Servicios de Desarrollo
Social, cuando los servicios financieros están integrados en servicios
de desarrollo social es más factible la disminución de la
vulnerabilidad de la clienta y de su familia; mejora considerablemente
su calidad de vida; se busca la inclusión social y económica y la
disminución en el riesgo de la mora, se aumenta el retorno y
rendimiento social de las instituciones, y hay una mayor satisfacción
de los clientes.
Con el servicio Microfinanciero, las mujeres se
organizan, ejercitan la toma de decisiones y asumen su liderazgo: esto
es una consecuencia de la integración de los servicios. No se olvida el
trabajo de la autoestima de la mujer, la alfabetización financiera, la
asistencia técnica en los negocios, la capacitación en el manejo de
los negocios y de los créditos, la capacitación en habilidades
sociales, y las alianzas para los servicios complementarios.
Financieramente, se conceden los microcréditos para la generación de
ingresos y con fines específicos, pequeños créditos sucesivos a
plazos cortos, ahorro a través de las entidades bancarias, y se ofrecen
también microseguros.
En definitiva, la misión de ProMujer es proveer a las
mujeres más pobres de América Latina de micro-préstamos,
entrenamiento en negocios y apoyo en el cuidado de la salud con el
objetivo de brindarles mejores condiciones de vida, y un futuro adecuado
para ellas y sus familias.
El impacto social causado con ProMujer Bolivia, por
ejemplo, fue considerable: entre las mujeres SOCIAS y las NO-SOCIAS,
existen claras diferencias en diversas mejoras:
Mejora en el cuidado de la salud:
55 %
46 %
Sin falta de alimentos: 65 %
57 %
Mujeres que buscaron oportunidades de educación:
47 %
35 %
Niños que reciben educación básica o secundaria:
92 %
87 %
Mujeres que participan en organizaciones sociales:
44 %
20 %
Mujeres que tienen posiciones de liderazgo en grupos
sociales:
31 %
13 %
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