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Mi
vida sin Carlos en el Foro Shakespeare:
Ciudad de México, 1 de noviembre
de 2007 (© AVS/LIOWLB/Enkidu Magazine; fotos © Enkidu): En
casi una hora de espectáculo, Santa Cecilia y Juan Carlos Cuellar,
dirigen la obra “Mi Vida Sin Carlos”. Un show-cabaret interpretado
con justa dimensión y con los aspavientos propios del género, sobre
todo en los papeles que realizan Alicia Lara y Elisa Mass, con las
actuaciones, además, de Luz Vallmen y la propia Santa Cecilia.
Una
historia cotidiana donde una mujer habla por teléfono con su mamá y
las cosas no resultan como la hija esperaba, dan inicio a que lleguemos
a conocer la porción de vida de esta mujer, su conciencia y su relación
con Carlos, a quien decidió dejar por falta de comunicación e
incompatibilidad de caracteres... al menos eso creía hasta el tercer año,
con el tercer mes, con el tercer día y la tercera hora, momento en que
“esperaba que regresara”...
Frases
cotidianas; hiladas con precisión finísima y una dosis de comentarios
mordaces en donde las mujeres devoran a los hombres y a sus actitudes
que “incompresión” de las féminas... Y sin embargo, el final, como
el principio, reflejan la soledad de los tiempos actuales, no sólo en
pareja sino en la vida diaria.
Entrevistamos
a la autora y quien también dirigió la obra, Santa Cecilia.
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Agustin
Villalpando: ¿Cómo surgió este proyecto?
Santa
Cecilia: Surgió cuando estábamos en la Universidad, en el CUT
(Centro Universitario de Teatro, N/E). Era una inquietud de las
compañeras de generación de montar una obra con un tema
cabaretoso y que se pudiera hablar de los hombres, de cómo nos
relacionamos con ellos. Esto hace cinco años, más o menos y
por cuestiones del teatro, una labor titánica para concretarlo,
ahora me reuní con estas actrices y con Juan Carlos Cuellar,
quien me apoyo muchísimo en la dirección y finalmente logramos
concretarlo.
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Agustin
Villalpando: Una obra hecha con mucho gusto, pero ¿es
vivencial o cómo fue?
Santa
Cecilia: Nos divertimos muchísimo. El texto es de mi autoría.
Algunas cosas son personales y son experiencias reales... No voy
a decir cuáles... [reimos] Y otras son anécdotas que te
cuentan o escuchas en la calle. Nunca falta una amiga que llega
y te cuenta cómo va su relación, sus problemas y todo.
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Agustin
Villalpando: ¿Por qué el título Mi Vida Sin Carlos?
Santa
Cecilia: El título salió porque en la soledad. Es muy fácil,
tanto en las mujeres como en los hombres, yo creo, cuando estamos solos,
cuando terminamos una relación nos ponemos a hablar de esa relación,
el hombre o la pareja que se nos va. Pero siempre es unipersonal, el
punto de vista, el dolor, la situación, las dificultades y empiezan a
salir todos los defectos del otro, desde la ausencia. Finalmente si le
echas un vistazo a cómo te relacionas tú, nunca es yo fallé, yo hice
esto, yo me porté así. No, es el otro siempre. Tratamos aquí de
mostrar eso, por eso es importante el personaje de la conciencia que le
está diciendo a la mujer: “No mientas”; “Ya no te hagas tonta”;
“Tú también tuviste que ver para que se fuera; lo atosigaste; fuiste
egoísta; no viste sus razones para comportarse de una u otra manera.
Agustín
Villalpando: Siglo XXI, ¿cómo caracterizarías una relación y a
la mujer de hoy?
Santa
Cecilia: Yo creo que no hay fórmula. No se han encontrado y que
bueno que no se han encontrado porque yo creo que es riquísimo cuando
te encuentras frente a una persona que te atrae, que hay química, que
te cae bien, que puedes hablar, que puedes gozar un café, una
conversación o una salida al cine con esta persona y que bueno que no
haya fórmulas. Te digo porque eso es lo que le da adrenalina, le da
chispa y todo el encanto. Desgraciadamente creo ahora que nos
encontramos en el fast-food, todo lo queremos rápido, todo lo queremos
ya... Igual no nos damos el tiempo para ir cocinando la relación poco a
poco.
En
cuanto a las mujeres está cada vez más complicado porque ahora las
mujeres queremos libertad, independencia, trabajamos, estudiamos y
hacemos muchísimas cosas. Parecería a veces que ya no necesitamos a
los hombres para nada, pero no es verdad. Finalmente, después de una
larga jornada de trabajo, de escuela, o de ambos, porque muchas lo
hacemos también. Al final de la noche, todas queremos un abrazo, un
apapacho, un beso, pero también no sabemos pedir eso, no sabemos llegar
a acuerdos, finalmente, creo que este es el problema.
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