Bolivia: Al borde del
descontrol
Por Franz Chávez
LA PAZ, 13/01/2007 (IPS) - Desaciertos del gobierno
de Bolivia al intentar superar la crisis en el central departamento de
Cochabamba y la radicalización de los sectores sociales en pugna en ese
distrito, que ya costó la vida de dos personas, pueden llevar al caos al
país en los próximos días, alertan analistas.
Al finalizar la primera semana de duros enfrentamientos
sociales, que también dejó 240 heridos, los sindicatos obreros y de
agricultores de coca reunidos en asamblea (cabildo) ratificaron su decisión
de endurecer las medidas de presión hasta lograr la renuncia de Manfred
Reyes Villa, prefecto (gobernador) de Cochabamba.
La movilización de unas 25.000 personas convocadas al mediodía de este sábado
por los movimientos sociales cercanos al gobernante Movimiento al
Socialismo (MAS) decidieron seguir con las protestas hasta que Reyes Villa
deje su cargo. Además, los líderes sociales amenazaron con ocupar las
propiedades del prefecto si no dimite.
Aunque no se repitieron los choques con los defensores del prefecto, que
en la víspera arrojaron el saldo trágico detallado, medio millar de
personas, donde predominaban adolescentes, intentaron atacar los estudios
del canal de televisión opositor "Unitel", pero fueron
repelidos por la policía.
Reyes Villa desató la furia de los sindicatos afines al gobierno
izquierdista de Evo Morales, al apoyar abiertamente la "independencia"
del vecino departamento de Santa Cruz, aunque se apresuró a aclarar que
el respaldo estaba dirigido a una "independencia económica" y
no geográfica.
Además de Santa Cruz, también reclaman autonomía administrativa los
departamentos de Beni, Pando y Tarija, toda la franja oriental de este país
dividido en nueve distritos de este tipo. A las autoridades locales se les
suman organizaciones ciudadanas de clase media de esa región agrupadas en
comités cívicos, empresarios y partidos de la oposición de derecha.
Además, el prefecto, un ex capitán del ejército de tendencia derechista,
propuso una nueva consulta popular sobre la autonomía de Cochabamba, pese
a que el 2 de julio los votantes rechazaron esa iniciativa y eligieron la
continuidad de la administración centralizada.
Morales hizo un llamado a la pacificación, recomendó a sus seguidores
evitar actitudes de venganza y anunció un proyecto de ley de referéndum
revocatorio del mandato de los alcaldes, prefectos y para el propio
presidente de Bolivia, en caso de denuncia de la violación de los
derechos humanos, actos de corrupción e incumplimiento de promesas
electorales.
La iniciativa que será enviada por el mandatario al Congreso legislativo
la próxima semana, lleva implícita una advertencia a Reyes Villa, a
quien el gobernante Movimiento al Socialismo responsabiliza de la muerte
de dos personas en enfrentamientos registrados el jueves.
Un cambio de autoridades mediante una consulta popular que deberá
solicitarse a las cortes electorales departamentales, en caso de ser
aprobado el proyecto, evitará los enfrentamientos y resolverá conflictos
y disputas por el poder en los municipios, prefecturas y en la propia
presidencia del país, expresó Morales en mensaje emitido en la noche de
la víspera por televisión.
La crisis se diversifica y ha rebasado la polémica por las autonomías
para ingresar en temas regionales, de lucha de clases y otras
subjetividades y "puede pasar cualquier cosa", debido al
debilitamiento institucional de la política que no ha funcionado, advirtió
a IPS el profesor universitario Joaquín Saravia.
Los sectores sociales comienzan a operar en base al instinto y la
espontaneidad, lo cual conduce al descontrol, dijo el experto al explicar
el comportamiento de los bandos en conflicto que protagonizaron batallas
callejeras con alguna arma de fuego, palos y hasta bates de béisbol y
palos de golf.
Grupos de jóvenes de la clase media de la ciudad de Cochabamba que
respaldan a Reyes Villa salieron a las calles a repeler las protestas de
indígenas y cultivadores de la ancestral hoja de coca, un enfrentamiento
que es interpretado por Saravia como un "retorno a la época de la
tribu".
Un campesino cayó abatido el jueves por una bala y un joven de 16 años
fue ahorcado por manifestantes sindicalistas, mientras los hospitales eran
rebasados por la llegada de dos centenares de heridos de ambos bandos y se
hacían públicos llamados a donantes de sangre y medicamentos.
En opinión del historiador y profesor universitario Alexis Pérez, el
gobierno cometió el error de enviar a sus huestes contra el prefecto
cochabambino en lugar de llamarlo a la reflexión y advertirle sobre las
consecuencias de llamar a un nuevo referéndum autonomista.
La acción violenta de los campesinos contra el edificio del gobierno
local generó la furia de la clase media y la consecuencia inmediata ha
sido la transformación del prefecto, de villano en héroe, comentó a IPS.
La falta de una táctica política ha estimulado a la "conspiración
de los prefectos" y cualquier sector puede enfrentar al gobierno,
expresó Pérez, quien atribuye estas inquietudes regionales a la falta de
una propuesta gubernamental para aplicar un modelo de autonomía.
Reyes Villa consiguió el respaldo de los gobernadores José Luis Paredes,
de La Paz, Rubén Costas, de Santa Cruz, Ernesto Suárez, de Beni, y Mario
Cossío, de Tarija, que el jueves al atardecer llegaron a la ciudad sede
del gobierno nacional para improvisar una reunión, pero otro cerco de
manifestantes que responden al mando del gobierno los obligaron a una
huida furtiva.
El presidente Morales confiaba en que la Asamblea Constituyente, instalada
el 6 de agosto, definiera la modalidad de autonomía departamental
requerida, pero en cinco meses sus miembros no lograron acuerdos y hasta
la fecha aún no se redactó el reglamento de debates y menos la nueva
Constitución.
Pérez sugiere al gobierno superar el estado de inamovilidad de la
Constituyente y convocar a un congreso extraordinario que defina las
condiciones y modalidad de autonomía para responder a una exigencia de
las regiones que ha generado inestabilidad institucional, casi al comenzar
el segundo año de gestión del primer mandatario indígena de Bolivia.
Morales ganó las elecciones generales de diciembre de 2005 con el 53,7 de
los votos y asumió la presidencia el 22 de enero de 2006.
El gobierno intentó un acuerdo con Reyes Villa, pero a condición de
obligarlo a retirar su propuesta de convocatoria a nuevo referéndum autonómico.
Los intentos fueron vanos.
Desde la oposición, el jefe de la agrupación ciudadana derechista Poder
Democrático y Social (Podemos), el ex presidente Jorge Quiroga
(2001-2002), anunció gestiones ante la Organización de Estados
Americanos (OEA) para el envío a Bolivia de una misión, "porque la
democracia está en peligro".
Al final de la tarde del viernes, el cardenal boliviano Julio Terrazas
recibió en audiencia a los prefectos Costas, Suárez, Cossío y Leopoldo
Fernández, de Pando, y escuchó el pedido de mediación con el gobierno.
Al finalizar la reunión realizada en la central ciudad de Santa Cruz de
la Sierra, a 1.000 kilómetros de La Paz, la Iglesia Católica emitió un
comunicado llamando a la reconciliación y privilegiar el respeto a la
dignidad y la vida de las personas.
Otra comisión integrada por el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, el
presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia,
Guillermo Vilela, y el representante de la católica Conferencia
Episcopal, Francisco Flores, llegaron a Cochabamba en busca de diálogo,
pero hasta ahora no se advirtieron señales de un acercamiento de los
grupos en conflicto.
En La Paz, el alcalde y aliado del MAS, Juan del Granado, envió una carta
a Morales para la convocatoria a una reunión política que defina el modo
de debate de la Asamblea Constituyente y responda a las demandas de las
regiones, pero el propio mandatario respondió que el encuentro sería
inoportuno y afirmó que el conflicto sólo atañe a Cochabamba.
Tras cuatro días de bloqueos de las carreteras que unen a Cochabamba con
el resto del país, las organizaciones campesinas resolvieron suspenderlo
y alivió así el drama de centenares de viajeros que hasta este sábado
fueron auxiliados por un puente aéreo operado por militares y por dos
aerolíneas comerciales que aplicaron rebajas en sus pasajes.
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