| Los derechos de los homosexuales toman fuerza legal en
las Américas
Bogotá, 10/02/2007 (EFE).- El sueño de los homosexuales de tener los
mismos derechos que las parejas tradicionales empieza a convertirse en una
realidad legal en las Américas, donde varios países han avanzado hacia
el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo.
Un paso en ese sentido lo dio esta semana Colombia, donde la Corte
Constitucional reconoció los derechos patrimoniales de las parejas gays
que hayan convivido al menos dos años.
Pese a que el fallo no significa la aprobación del matrimonio
homosexual, establece que el patrimonio pertenece a los dos miembros de la
pareja, sin importar su sexo, lo que abre el camino para la disputa de
herencias, pensiones y otros beneficios familiares.
Una decisión similar espera la organización Unión Afirmativa de
Venezuela, que pidió que se reconozcan jurídicamente las uniones
homosexuales y sus efectos patrimoniales.
Pasos semejantes se han dado en Ecuador, donde se ha conseguido el
reconocimiento de acuerdos patrimoniales y varias organizaciones
presentaron al Congreso una "ley anti-discriminación".
En el Congreso brasileño se tramita desde hace más de una década un
proyecto de ley para reglamentar la "unión civil" entre
homosexuales que, de aprobarse, garantizaría derechos similares a los
reconocidos por la Corte colombiana.
La comunidad homosexual brasileña ha conseguido otros triunfos en la
justicia, como la autorización para adoptar a menores y el reconocimiento
como "unión estable" de una pareja de hombres con "todas
las consecuencias legales".
Los homosexuales chilenos también esperan que en marzo próximo se
apruebe la Ley contra la Discriminación que incluye la no exclusión por
orientación sexual.
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual redactó además
un proyecto para regular las uniones civiles entre parejas homosexuales,
apoyado por la presidenta Michelle Bachelet y por la mayoría del Congreso.
"Nosotras existimos, no mendigamos derechos, los exigimos",
corearon decenas de lesbianas de Chile, Brasil, Argentina, Perú y
Guatemala, que se manifestaron ayer en Santiago para exigir "políticas
de Estado pensadas para todos".
La lucha de la Comunidad Homosexual Argentina se centra en la
derogación de los códigos de faltas en diez de las 24 provincias en las
que se criminaliza a los "travestis".
Se busca que la ley, que permite las uniones civiles gays en Buenos
Aires y otras pocas provincias sea de "carácter nacional" e
"incluya la plenitud de derechos".
Menos adelantado está Uruguay, donde el derecho patrimonial de las
parejas homosexuales no está en vías de ser reconocido, una situación
similar a la de Paraguay y Bolivia.
En Canadá, los matrimonios homosexuales son legales desde julio de
2005 tras la aprobación de una ley que declara el matrimonio como la
unión de dos personas sin importar su sexo.
Las bodas gays se celebran también en el estado de Massachussets (EEUU)
mientras que en Vermont y Connecticut se realizan "uniones civiles"
para acceder a los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales.
En Estados Unidos, 45 estados tienen en sus constituciones cláusulas
que prohíben el matrimonio gay y leyes que lo definen expresamente como
la unión entre un hombre y una mujer.
El presidente George Bush, defensor del proyecto constitucional para
prohibir el matrimonio homosexual, no consiguió en 2006 el apoyo para
aprobar en el Senado la medida, que, según él, defendía la institución
del matrimonio y la estructura familiar tradicional.
La comunidad gay avanzó en noviembre pasado en México cuando el
Congreso local del Distrito Federal aprobó la Ley de Sociedades de
Convivencia con la que se reconoce el derecho de estas parejas a compartir
deberes y patrimonio, y una norma similar pasó en el Congreso de Coahuila
(norte).
Los derechos de las parejas del mismo sexo son más restringidos en
Honduras, El Salvador, Costa Rica y Guatemala, y es crítica la situación
en Nicaragua, una de las pocas naciones latinoamericanas que condena a los
homosexuales.
El director de la organización Dos Generaciones, Mario Chamorro,
sostuvo que el Código Penal nicaragüense tipifica esta orientación
sexual como "sodomía" y la castiga con penas que van de uno a
tres años de cárcel, mientras que en Panamá el reglamento de la
Policía Nacional considera a la homosexualidad como causal de
destitución.
En cambio, el Legislativo de Puerto Rico discutirá la próxima semana
una reforma al Código Civil que, entre otras medidas, busca reconocer los
derechos de parejas que conviven sin estar casadas, sin importar el sexo.
Los avances de la bandera del arco iris incluyen a Cuba, cuyo
Parlamento estudia una propuesta del Centro Nacional de Educación Sexual
para autorizar las operaciones de cambio de sexo y la modificación de los
documentos de identidad a los beneficiados.
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