| Conmueve el retrato del caza-nazis Simon Wiesenthal en
su estreno mundial en la Berlinale
Berlín, 11/02/2007 (EFE).- Fiel a los documentales, el Festival de
Cine de Berlín conmovió anoche con un ingente retrato sobre el
superviviente del Holocausto Simon Wiesenthal, que dedicó su vida a la
búsqueda de criminales nazis y a mantener viva la memoria de aquella
barbarie durante seis décadas.
"I have never forgotten you - The life and legacy of Simon
Wiesenthal" lleva por título este documental de más de dos horas
que combina con maestría material de archivo -en gran parte inédito- con
entrevistas a amigos, familiares -los pocos que sobrevivieron a los campos
de concentración- y compañeros de batalla de este judío secular,
conocido como la "conciencia del Holocausto".
"¿Cree Usted que puedo retomar la vida ahí donde la dejé?",
preguntó aquel arquitecto que sobrevivió a Buchenwald y Mauthausen -entre
otros campos de concentración- al oficial norteamericano que le
encomendó que volviera a "llevar una vida normal" cuando
recuperó la libertad a la edad de 37 años.
Simon Wiesenthal y su esposa perdieron a 89 familiares en los campos de
exterminio nazis, y "mantener viva la memoria de seis millones de
muertos" se convirtió en su única obsesión hasta su muerte en
2005.
"Cuando leí su libro ('Los asesinos están entre nosotros', de
Wiesenthal) me di cuenta de que mis tíos no habían muerto en vano, que
había alguien ahí fuera reclamando justicia por ellos", explicó
anoche en su estreno mundial en Berlín el realizador Richard Trank.
A su lado el actor inglés Ben Kingsley, uno de los entrevistados
durante los 141 minutos de metraje, amigo de Wiesenthal, para quien hay
una "clara conexión entre su labor y la del obispo Tutu (el
pacifista sudafricano que adquirió fama en los años 80 por su oposición
al apartheid) en Sudáfrica".
Todos los implicados en este conmovedor retrato, "que pretendía
ser honesto", en palabras de su realizador, reconocen que la figura
de Wiesenthal se convirtió para ellos en una verdadera obsesión.
Trank traza un hilo fino a través de ocho décadas de historia,
reconstruyendo la juventud de Wiesenthal mediante imágenes de archivo y
combinándolas con una entrevista en Viena con el propio protagonista que
la fundación Shoah realizó con motivo de su 90 cumpleaños.
La controvertida figura del "caza-nazis", cuya minuciosa
actividad detectivesca contribuyó a la detención de más de un millar de
criminales de guerra nazis, queda patente cuando en el teatro vienés en
el que tiene lugar la entrevista un grupo de exaltados le acusa de traidor
a la patria.
Wiesenthal y su esposa nunca abandonaron Austria, pese a las fuertes
críticas que su "obsesión por remover el pasado" le reportaron
durante toda su vida.
"El legado de Simon Wiesenthal", financiado por la fundación
que lleva su nombre -creada al final de su vida cuando contó con el
reconocimiento de la opinión pública, sobre todo en Estados Unidos- es
la génesis de aquella obsesión.
Durante años sus esfuerzos parecían condenados al fracaso, sin medios
económicos ni institucionales para realizar su trabajo. Dar con Adolf
Eichmann en Buenos Aires en 1953 le dio el impulso necesario y le
reafirmó en su propósito de localizar a los responsables directos de la
matanza de seis millones de judíos.
¿Qué alimentó aquella obsesión? ¿Qué sacrificó en el camino?
Trank entrevista a la única hija del matrimonio Wisenthal, Pauline, que
cuenta acerca del amor y la misión que unió a sus padres durante 70
años de relación, sobre "una infancia sin familiares, en soledad".
"Con cada palabra que pronunciaba, estaba cerrando sus heridas",
explicó anoche el actor Ben Kingsley, ganador de un Oscar por
"Gandhi", que admitió que no podía negarse a "participar
en este compromiso (con la memoria de las víctimas) durante unos meses,
cuando Simon dedicó toda su vida a ello".
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