| Robert De Niro: "Soy un hijo de la Guerra Fría y
quería hacer una película real"
Berlín, 1002/2007 (EFE).- Con Robert De Niro y Matt Damon desembarcó
por fin en la Berlinale auténtico "glamour made in USA",
dispuestos a apuntalar con su presencia "The good Shepherd" y a
compensar la ausencia en la capital alemana de la protagonista femenina,
Angelina Jolie.
De Niro se presentó ante la abarrotada conferencia de prensa, con su
habitual parquedad de palabras, como un "hijo de la Guerra Fría",
"decidido a hacer una historia (de la CIA) tan real como fuera
posible".
Narrar los orígenes del servicio de inteligencia norteamericano, CIA,
a través de los ojos de uno de sus fundadores, que encarna Matt Damon, es
un proyecto que le ha llevado nueve años, dijo.
"Pero es que quería que el producto realmente fuera bueno",
justificó De Niro ese largo recorrido, para bromear acto seguido con que
"además tengo otras obligaciones para ganarme la vida, como por
ejemplo mis compromisos como actor".
Más locuaz y simpático fue Matt Damon, quien no perdió oportunidad
de elogiar a su compañera de reparto, la alemana Martina Gedeck, que
tiene un papel secundario como intérprete durante los años que el agente
Edward Wilson (Damon) trabaja en Berlín: "Aprendí muchísimo de
ella, como de Bob (Robert de Niro), ya que siendo él actor y director, te
sientes doblemente respaldado".
Con sus ademanes y sonrisa de niño bueno -y un irrefrenable deseo de
morderse las uñas- Damon se ganó a la prensa reunida en Berlín, "una
ciudad que me encanta por la energía que fluye y lo que cambia",
explicó el actor que vivió casi medio año en la capital alemana en un
anterior rodaje y que pronto regresará para rodar escenas de "The
Bourne Ultimatum".
Si el año pasado defendió 126 minutos de "Syriana",
ejerciendo de buen padre de familia que trata de hacer negocios limpios en
un mundo sucio, en el caso de "El buen pastor" su papel es todo
menos perfecto en este desmontaje del mito norteamericano basado en el guión
que Eric Roth escribió hace quince años.
Al igual que ayer el tándem Steven Sorderbergh y Cate Blanchett, que
presentaron "The Good German", hoy fue el trío defensor de
"The Good Shepherd" el que hizo esperar a la prensa como es
propio de las grandes estrellas.
Pero compensaron esa espera con un toque de glamour cuando Martina
Gedeck, omnipresente en muchas de las grandes producciones germanas de los
últimos años, apareció doblemente flanqueada: por un lado De Niro y por
otro Damon, "el sueño de cualquier actriz", comentó uno de los
periodistas alemanes.
No es de extrañar pues que Gedeck ("La vida de los otros",
"Partículas elementales" o "Deliciosa Martha")
explicara que trabajar con De Niro "ha sido la experiencia más fantástica
que he tenido como actriz".
La espía Hanna Schiller en este thriller de casi tres horas explicó,
no sin cierto nerviosismo, que De Niro "deja libertad a todos los que
participan en el rodaje, y tiempo para conectar con tu compañero de
reparto".
Es probable que se haya ganado enemigos en el cine germano después de
explicar con entusiasmo que, "a diferencia del cine en Alemania, en
Estados Unidos el séptimo arte es sinónimo de dinero, tiempo y saber
hacer, está considerado un preciado bien cultural y te tratan como parte
de ese bien precioso".
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