Minorías buscan su
escaño en Finlandia
Por Linus Atarah
HELSINKI, 16/03/2007 (IPS) - Zahra Abdulla, nacida en
Somalia, es una entre una veintena de candidatos de minorías que esperan
obtener un escaño en el parlamento de Finlandia, tras las elecciones del
domingo.
Es el segundo intento de Abdulla, que insiste en la
lista de la Coalición Verde. Los obstáculos vuelven a interponerse en su
camino.
Pero ella se mantiene el optimismo. "Pienso que mis posibilidades de
ser electa mejoraron, porque gané experiencia y me conoce más gente,
tanto finlandeses como inmigrantes", dijo Zahra, quien integra por
segundo periodo consecutivo el Concejo Municipal de Helsinki.
Si gana ella o cualquier otro candidato perteneciente a una minoría, será
un acontecimiento histórico en este país nórdico de cinco millones de
habitantes.
"Es hora de que Finlandia tenga a su primer inmigrante en el
parlamento", opinó Kaarina Jarventaus, profesora de periodismo en el
Politécnico Helia de Helsinki.
La presencia de un miembro de una minoría étnica les indicaría a las
familias de inmigrantes que tienen un futuro por delante.
"Durante mucho tiempo, Finlandia fue étnicamente homogénea, pero ésa
ya no es más la realidad en este mundo cada vez más globalizado",
dijo a IPS Jarventaus, organizadora de un equipo de activistas de la
Coalición Verde que apoyan a Zahra.
En las últimas elecciones generales, hace cuatro años, los principales
partidos políticos presentaron candidatos nacidos en familias de
inmigrantes, pero ninguno resultó electo.
Veinte inmigrantes de ocho importantes partidos políticos se postulan a
los comicios de este año. Eso, en sí mismo, ya es una señal para las
minorías, en el sentido de que pueden esperar tener cierta influencia.
Solamente los inmigrantes con ciudadanía finlandesa tienen permitido
votar en elecciones parlamentarias y presidenciales. Los inmigrantes con
residencia legales pueden hacerlo en las municipales.
Esta vez, la cantidad de candidatos inmigrantes reduce las posibilidades
de que alguno gane, porque se dividirán los votos, pronostican expertos
políticos.
"La proporción de inmigrantes en Finlandia es demasiado pequeña
para elegir a uno de ellos al parlamento, simplemente porque no todos están
habilitados para votar", dijo a IPS Olavi Borg, profesor de ciencias
políticas en la Universidad de Tampere, unos 150 kilómetros al norte de
Helsinki.
En los años 80, Finlandia era comparada con Albania, como uno de los países
europeos con menor cantidad de inmigrantes.
Desde entonces, el número de inmigrantes en Finlandia aumentó a
alrededor de 120.000, la mayoría de ellos procedentes de las vecinas
Rusia y Suecia. Pero esa proporción todavía es mucho menor que en otros
países europeos.
El parlamento finlandés, de 200 escaños, se conforma mediante
representación proporcional. No se vota por un partido político sino por
un candidato.
Finlandia tiene tres partidos fuertes, pero es improbable que alguno de
ellos obtenga la mayoría absoluta. Se prevé que deberá formarse una
coalición de gobierno, como la actual, formada por el Partido de Centro,
el Partido Socialdemócrata y el Partido del Pueblo Sueco.
"Debido al sistema proporcional, la base para ser electo en distritos
electorales escasamente poblados es demasiado elevada para los inmigrantes",
explicó Borg.
Para mejorar las posibilidades de ser electo, un inmigrante debería
pertenecer a uno de los partidos grandes y debería vivir en un área
densamente poblada, como Helsinki, agregó.
Pero la consagración de un parlamentario inmigrante todavía es una
posibilidad en una de esas áreas. "Es bastante posible que un
candidato de raíces inmigrantes pueda ser electo", dijo a IPS Niklas
Wilhemsson, investigador de la Universidad de Helsinki.
"El problema en Finlandia es que los inmigrantes habitualmente son
votantes menos activos que la mayoría de la población", señaló.
Pero Borg no tiene esperanzas de que muchos de los inmigrantes que se
postulan puedan ganar o influir en decisiones partidarias.
"Para tener peso en un cambio político, los inmigrantes deben tener
influencia dentro de sus partidos, incluso fuera de la época electoral.
Pero eso solamente puede ocurrir si hay una cuestión candente en materia
de inmigración candente que también sea un tema electoral", sostuvo.
El único problema sobre inmigración es la difundida preocupación entre
líderes empresariales y políticos en torno al envejecimiento de la
población y a la baja natalidad.
Esto implica la necesidad de atraer a más mano de obra inmigrante para
reforzar una fuerza laboral cada vez más reducida.
Pero en Finlandia ese no es un tema electoral. Y tampoco lo es el 30 por
ciento de desempleo entre los inmigrantes, comparado con el menos de 10
por ciento que se registra en el plano nacional, según cifras del
Ministerio de Trabajo.
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