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¿Por
qué es tan dificil entender la situación trans? (I)
© Por Pablo Herrera/Enkidu
De
leyes, vidas prejuicios y otras cosas
Hace algunos años, cuando comenzaba a tener una
“vida social gay”, quedé sorprendido, en uno de los antros que
visitaba, al ver a “un hombre vestido de mujer” haciendo playback
con una canción cuyo nombre no recuerdo.
Mi reacción, voluntaria o involuntaria, fue apartar
mi vista del escenario y dirigirme a la barra para pedir un trago y
esperar a que el show concluyera.
Esto no influyo mucha reflexión en mi, puesto que no
era el único que lo hacía, por lo tanto me pareció una actitud
“normal”.
Muchas veces la escena se repitió y mi actitud no fue
diferente en ninguna de esas ocasiones, pero en algún momento del camino,
algo me hizo pensar: ¿por qué hago esto?
Como simple ejercicio, decidí observar un show, pero
no pude, una extraña fuerza forzaba mi mirada hacia otros puntos y
personas.
Lo irracional de la actitud causó varias dudas en mi,
así que me apoyé en lecturas disponibles para tratar de entender por qué
un hombre se vestiría de mujer.
No encontré respuestas, mas allá de terminología médica
y pornografía en la red. Me olvidé del tema.
Tiempo después y por azares del destino comencé a
traducir una columna sobre transexuales exitosas para una revista de
distribución gratuita, lo cual me sensibilizó lo suficiente para poder
ver un “show de vestidas”.
Para mi eso era suficiente, hasta que un día, dentro
de un grupo activista, hubo una nueva admisión... una chica trans.
Yo no estaba preparado para esto, ¿cómo hablarle? ¿qué
decir? ¿qué podía preguntar? ¿cómo iniciar una conversación? ¿verla
o no? Esta y muchas dudas más vinieron a mi mente, pero decidí no
complicarme la existencia y simplemente ignorarla.
Días después, teníamos planeada una protesta en el
Paseo de la Reforma, a donde asistí y ella también. Me saludó, la saludé
y el miedo desapareció.
Todo esto me ha dado la oportunidad de revisar la
situación trans desde mis propios miedos y preocupaciones, desde mis
prejuicios y mi educación, desde el activismo y los medios, desde ese yo
que se construye y deconstruye a partir de cada nueva información.
He tenido la fortuna de conocer las historias de
decenas de personas trans que han logrado éxito en varias partes de su
vida y la vida pública gracias a la red, pero algo que me llena de
satisfacción es que he podido conocer estas mismas historias de viva voz,
y podido formar fuertes vínculos activistas, de compañerismo y de
amistad con esta parte del “Colectivo GLBT”, quienes siempre están
presentes en discurso, pero ni siquiera en los “espacios diversos” se
encuentran incluidas y son vistas como el espectáculo.
Todo esto viene a colación porque hace algunos días
fui invitado a una sesión del pleno en San Lázaro [Sede del Congreso
Federal de México]. Se presentaría la Iniciativa de Ley Federal para la
No Discriminación de los Derechos Humanos y Civiles de las Personas
Transgénero y Transexuales.
Una iniciativa que rebasa los precedentes
internacionales y que, de aprobarse, pondría a nuestro país a la
vanguardia en la defensa de los derechos humanos, que nace de
preocupaciones y necesidades específicas, de la discusión, el análisis,
encuentros y desencuentros.
Treinta y cuatro artículos son el resultado. Esta
iniciativa será revisada por las Comisiones
Unidas de Derechos Humanos y de Justicia, con opinión de las comisiones
de Presupuesto y Cuenta Pública y Especial sobre No Discriminación,
Nuevos Sujetos y Nuevos Derechos... (continuará).
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