|
Cama
para Dos con Antonio Escobar y Ulisis Iturbe en Teatro Arlequin
Ciudad
de México, 18 de abril (Agustin Villalpando/LIOWLB & Fotos ©
Enkidu): Una noche impresionante porque, con la presencia de los 400
pueblos, quienes obtienen cobijo en la explanada del Monumento a la Madre
(sic), el público asiste a la obra “Cama para Dos”, que tiene lugar
los viernes y sábados a las 22:30 Hrs., en el Teatro Arlequin (Villalongín
24, casi esquinas de las avenidas Insurgentes y Reforma –Parada del
Metrobus REFORMA).
Se
trata de un diálogo constante en una pareja de seres humanos, donde el
respetable puede verse reflejado en más de una ocasión ante la franqueza
del texto. De manera desgarradora, Alejandro Medina, dramaturgo y director
de esta puesta, sabe diseccionar una relación de pareja que ha tenido
ocho años de relación “...y vamos por el 9” –asegura en algún
momento uno de los protagonistas.
Conviene
apuntar que la solidez de los actores, Antonio Escobar y Ulises Iturbe,
permite un diálogo ágil y momentos de interacción con las respuestas
del público. Con una escenografía que hubica la obra en casi cualquier
departamento de clase media de la ciudad, el deambular del tiempo nos
lleva por una crisis en una relación de pareja. Todo es hablado pero se
cuestiona la confianza, los celos, muestra de lo cual está en la búsqueda
en las cosas personales del otro, trastocan esta convivencia en una
especie de guerra amigable para saber quién es el que trabaja más, quién
el que aporta más y, finalmente, quién es el que desea más estar con
quién. ¿Qué es la fidelidad o la infidelidad? ¿Se trata de un asunto
de cuerpos o de con quién deseamos “hacernos viejitos”?
Un
actor que asea la casa y busca trabajo. Un oficinista que pasa todo el día
trabajando. Ambos disfrutan de las noches juntos y ambos discuten sobre el
pasado y el futuro en los momentos antes de ir a la cama. Ocho años
parecen un tiempo pequeño para algunas relaciones, pero en este caso se
trata del momento en que ambas personas deberán decidir si este es el
mejor momento para continuar o si deberán extender su historia común.
| Llama la atención
que los problemas, las situaciones, los sinsabores y la fuerza del
ejercicio actoral sea tan contagiosa que permea por entre las
vivencias del respetable. Digo esto porque el público, formado por
grupos de amigos, parejas de hombres, parejas de mujeres y parejas
formadas por un hombre y una mujer reímos casi al mismo tiempo y
con las mismas líneas, se creó una verdadera comunidad que diluyó
la cuarta pared del teatro. |
 |
 |
Existen partes
memorables como es la discusión sobre la forma en que debe sacarse
la pasta de dientes (línea que me recordó la obra de teatro con
ese nombre del Maestro Xavier Lizarraga), la forma en que se tiende
la cama, el dejar o recojer la ropa luego de un día de trabajo, los
gustos y disgustos en comidas y bebidas, hasta el uso de la ropa
interior, todo esto forma parte de una radiografía de las
relaciones humanas a principios del siglo XXI. |
Es
México, la Ciudad, un lugar donde concurren historias de vida que todos
podemos entender. Tal vez no sea “mi” historia, pero sí es una
historia en donde el hilo conductor es lo humano. Me gustó en particular
que no hubiese un crímen pasional y que el uso de la violencia no fuese
algo recurrente, pues una sóla vez fue suficiente.
La
fuerza de los actores más la solidez del texto dramático hacen de
“Cama para Dos” una obra que puede tener un impacto en quien la ve y
se deja seducir por Escobar e Iturbe, quienes nos mueven a suspirar, reír,
reflexionar y terminar con una velada donde pudimos degustar una parte de
nuestra cultura contemporánea.
CORTA
TEMPORADA
|