| Católicos italianos unidos contra los derechos
civiles de la Diversidad Sexo-Genérica
El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal italiana, Angelo
Bagnasco, relaciona implícitamente uniones civiles, incesto o pedofilia

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal italiana,
Angelo Bagnasco (Foto: AFP/Archivo)
ROMA, 12/05/2007 (AFP) - Apoyados por la Iglesia italiana, el Vaticano
y la derecha, las asociaciones católicas vaticinan un maremoto popular
este sábado en Roma para defender la familia tradicional y enterrar el
proyecto del gobierno de Romano Prodi sobre el reconocimiento jurídico de
las parejas homosexuales.
La concentración, a partir de las 15H00 en la plaza San Giovanni,
delante de la basílica de San Juan de Letrán, se enmarca en un contexto
de tensión creciente con los laicos, que celebrarán en el mismo momento
una contramanifestación en la plaza Navona de Roma.
Las asociaciones católicas esperan 100.000 personas y los más
optimistas apuestan por un millón de simpatizantes, una cifra que podría
dar la estocada definitiva al proyecto de ley destinado a dar existencia
legal a las parejas de hecho.
El texto, adoptado por el gobierno de Prodi a principios de febrero, va
por mal camino en el Parlamento ante la hostilidad de la derecha y del
movimiento católico de centro-izquierda. Dos ministros del ala católica
y numerosos parlamentarios de la Margarita, uno de los pilares de la
coalición gubernamental de centro-izquierda, participarán en la
manifestación junto a la derecha.
"Será una gran concentración popular, la primera vez que los
católicos bajan a la calle para recordar su apego a la familia",
explicó a la AFP un organizador, Domenico Delle Foglie. "Hasta ahora
hemos callado, a pesar de unas políticas familiares muy insuficientes.
Pero el Dico (el proyecto de ley que crearía un contrato para las parejas
de hecho) fue la gota que desbordó el vaso. Una provocación política y
una competencia desleal para el matrimonio", aseguró.
País muy católico, Italia no ha resistido la transformación de su
modelo familiar, con un fuerte descenso de los matrimonios (de 419.000 en
1972 a 250.000 en 2005) y una duplicación de los hijos de concubinos en
10 años.
La Iglesia italiana, acusada con frecuencia de injerencia en la vida
política, pidió a sus obispos que se abstengan de manifestarse, pero
animó a los sacerdotes y religiosas a movilizarse y multiplicar los
llamamientos a los fieles en las iglesias.
En 2005, la Iglesia y el Vaticano libraron una enconada batalla contra
un referéndum de iniciativa popular destinado a facilitar en Italia la
procreación asistida, y preconizaron con éxito una abstención masiva.
Las intervenciones de la Iglesia contra las uniones de los homosexuales
generaron fuertes tensiones con el mundo laico en las últimas semanas,
sobre todo cuando la prensa reprodujo palabras del nuevo presidente de la
Conferencia Episcopal italiana, Angelo Bagnasco, que relacionaban
implícitamente uniones civiles, incesto o pedofilia. Objeto de pintadas
hostiles en las paredes de las ciudades italianas, Bagnasco recibió
recientemente un sobre con una bala y una foto suya con una cruz gamada.
Las autoridades decidieron ponerlo bajo protección policial.
La semana pasada, las polémicas volvieron a florecer cuando el diario
del Vaticano, L'Osservatore Romano, asimiló a "terrorismo" las
críticas de un artista italiano en el tradicional concierto roquero del 1
de Mayo en Roma.
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