| Mientras los Seres Amados Continúan la Batalla, Dudas
sobre la Guerra Emergen - (As Loved Ones Fight On, War
Doubts Arise)
Fort Eustis, Virginia, New York Times, Ian Urbina, 15 de julio (Traducción:
Enkidu Magazine): La Cabo April Ponce De Leon se describe a sí misma y a
su esposo como "gung-ho marines" [marines ultra entusiasmados] y
en dos semanas ella será enviada a Irak, donde su esposo ha combatido
desde marzo.

FOTO: Jeff Topping para The New York
Times Penny Preszler de Phoenix, cuyo hijo está en su segunda ronda del
deber en Irak, asegura que ya no viste de rojo los viernes en apoyo a la
guerra en Irak.

FOTO: Jeff Topping para The New York
Times Preszler sostiene una fotografía de su hijo de 24 años de edad,
Skyler, quien es un soldado de infantería del ejército, y su hija
Montana.

FOTO: Jeremy M. Lange para The New
York Times April Ponce De Leon, una Cabo Marine, está programada para
trasladarse a Irak en dos semanas. Su esposo ha estado combatiendo ahí
desde marzo.

FOTO: Steve Ruark para The New York
Times Beth Pyritz, una esposa de un miembro del ejército en Virginia,
se ha unido a un grupo anti-guerra.

FOTO: Jeremy M. Lange para The New
York Times Banderas de Bienvenidos a Casa, nuevas y viejas, cuelgan
desde la valla de un complejo de viviendas del gobierno cerca de la base
de marines en Campo Lejeune, Carolina del Norte.
Pero ella asegura que dejó de creer en la guerra el mes pasado, luego
de una conversación telefónica con él.
Comenzó diciéndome que el no quiere que yo vaya y haga las cosas que
él ha estado haciendo," dijo Ponde De León, de 22 años de edad,
hablando por teléfono mientras empaca sus pertenencias en su departamento
cerca de Campo Lejeune, Carolina del Norte.
El dijo que ‘todos henemos decidido que es hora de volver a casa.’
Yo dije, Quieres decir ir a casa y descansar?’ Y el dijo, ‘Quiero
decir ir a casa y no regresar.
Esto es de alguien que ha sido entrenado durante los últimos nueve
años para ir al combate y que ha pasado su vida entera deseando ser un
marine. Ahí es cuando yo me di cuenta que ya no podía apoyar la guerra,
aunque yo cumpliré mis órdenes," subrayó.
Al declarar en voz alta su cambio de perspectiva sobre la guerra en
Irak, la Cabo Ponce no está sola. En las semanas recientes, el Presidente
Bush se ha enfrentado a defecciones dentro de su propio partido por su
forma de manejar el asunto de la guerra por Republicanos que han citado
una fatiga creciente entre las familias de combatientes como un elemento
central en su cambio de opiniones. En una conferencia de prensa de la
semana pasada, el Senador Pete V. Domenici, Republicano por Nuevo México,
quien había sido un firme partidario del Presidente en la guerra, dijo
que había sentido un cambio entre algunas familias de combatientes. El
relató sobre un padre con quien habló recientemente y le dijo que su
hijo estaba orgulloso del servicio.
Pero luego este hombre dijo, ‘Yo le estoy preguntando si no sería
posible para usted hacer algo extra para traer de regreso a nuestras
tropas,’ " dijo Domenici sobre la conversación. "Yo no había
escuchado nada como eso hace un par de años."
Los expertos citan tres causas de la erosión de la moral en las
familias de los combatientes: despliegues más largos y múltiples; el
caos contínuo en Bagdad; y el creciente número de muertos —abril, mayo
y junio han sido los tres meses más mortales para tropas estadounidenses
desde la invasión de Irak de marzo de 2003.
Entre los miembros del ejército y sus familiares inmediatos, que
respondieron a una encuestra nacional del New York Times/CBS News de mayo
pasado, dos tercios dijeron que las cosas van mal, comparado con sólo
poco más de la mitad, un 53 por ciento, hace un año. Poco menos de la
mitad de las familias y miembros del ejército aseguraron que Estados
Unidos hizo bien al invadir Irak. Hace un año más de la mitad sostenían
esta posición, acorde con una encuesta similar realizada en julio pasado.
La encuesta de mayo tuvo un margen de error de sampleo de mas-menos 7
puntos porcentuales.
Los esfuerzos de reclutación también están sufriendo. A pesar de que
se está garantizando mejores condiciones para los reclutas con
antecedentes criminales; se les ofrecen bonos en efectivo más grandes; se
reducen las restricciones de edad y de peso; y se acepten estudiantes que
abandonaron la preparatoria; el Ejército dijo que había perdido sus
objetivos de reclutación de mayo y junio. Oficiales del Pentágono
afirman que la resistencia de las familias es un obstáculo mayor en el
proceso de reclutación. La membresía también está aumentando en los
grupos contra la guerra que representan a militares activos y veteranos.
Military Families Speak Out [Familias de Militares Denuncian], es uno de
estos grupos, que inició en el verano de 2002, ahora cuenta con 3,500
familias miembro. Alrededor de 500 de ellas se unieron desde enero.
Nancy Lessin, una de las fundadoras del grupo, indicó que es digno de
considerar que alrededor de cien esposas de militares, que viven en las
bases, se han unido en los últimos tres meses. Las esposas que viven en
las bases, dijo ella, son las más renuentes que los padres para denunciar.
Para Beth Pyritz, de 27 años de edad, quien se unió recientemente al
grupo, el punto de cambio fue el mes pasado, cuando su esposo, un
especialista del ejército, fue a Irak en su tercer despliegue.
Yo voté por Bush dos veces," dice Pyritz, sentada con su hijo de
cinco años de edad en su casa en el Fuerte Eustis, cerca de la Playa
Virginia. "Yo apoyé ésta guerra desde el principio, pero no creo
que puedo ver más a mis hijos a los ojos, si mi esposo llega a la casa en
una caja de madera, y decirles que ha muerto por una buena razón."
Ella asegura que su punto de vista comenzó a cambiar a fines del año
pasado mientras la Administración parecía lenta para dar a conocer
información sobre el caos que existía en Bagdad y que se cristalizó
cuando los desplazamientos militares aumentaron de 12 a 15 meses.
Paul Jones, de 51 años de edad, un trabajador social que durante tres
años ha proporcionado asesoría a los miembros de la Guardia Nacional y
del Ejército de Reserva, dijo que ha visto un número creciente de tropas
que estaban enojados y tenían los nervios de punta, lo que está
alimentando la inconformidad dentro de las familias de los militares.
Los soldados han regresado a casa de la zona de guerra con una
percepción totalmente diferente de como están las cosas," dijo
Jones, quien no dese divulgar la base donde trabaja para proteger la
confidencialidad de los soldados.
En los últimos 6 meses, afirmó, entre las unidades que él aconseja [cousel]
han habido 14 incidentes de manejo en estado de ebriedad en relación con
miembros del ejército, comparado con dos incidentes hace un año; cuatro
soldados por unidad que se están divorciando, comparado con dos hace un
año, y seis soldados por unidad que luchan para interactuar de manera
apropiada con sus hijos, comparado con un caso hace un año.
Aun cuando algunos miembros del ejército regresan de Irak con un
sentido renovado de concentración, dijo, "muchos de ellos tienen lo
que llamamos the thousand mile stare’ [la mirada de las mil millas]."
El continuó, "un bache les inquieta mucho porque les recuerda las
bombas potenciales. Ellos despiertan con pesadillas y empujan a su esposa
de la cama mientras que aún están parcialmente dormidos."
El ejército ha tomado pasos para intentar ocuparse de la tensión
creciente entre las tropas. Algunos que se están re-enlistando, han
tenido la opción de escoger su ubicación fuera de Irak, incluyendo
Estados Unidos, Europa y Corea, mientras que a otros se les permitió
escoger la escuela militar para la recapacitación en una clasificación
distinta de trabajo.
Muchas familias de militares aún apoyan a Bush y su manejo de la
guerra. Disidentes francos entre los soldados en combate es raro. La
disidencia, incluyendo algunos miembros del ejército y sus familias, era
más extensa durante la Guerra de Vietnam, en parte porque hubo una leva
[draft]. Aunque los soldados han variado en sus puntos de vista sobre la
guerra y sobre la habilidad de los irakís para resolver sus diferencias,
la mayoría centra su atención en la forma de enfrentar las amenaza que
enfrenta, permaneciendo vivos y llevando a cabo las órdenes que se les
dan.
El martes, el General George W. Casey Jr., Jefe de Estado Mayor del
Ejército, dijo que el ejército anunciará planes pronto para dar más
dinero a los programas que ayudan a los miembros de las familias de los
soldados en acción a fin de que puedan hacer frente a los desplazamientos
de larga duración.
Para algunos, los esfuerzos del ejército han llegado demasiado tarde.
Penny Preszler, de 46 años de edad, una restauradora de muebles en
Phoenix, asegura que ha dejado de vestir de rojo los viernes como venía
haciendo hace un año para honrar el esfuezo en la guerra. "Fue
cuando mi hijo comenzó a decir que deseaba poder estar herido para poder
venir a casa," declar Preszler.
Ya no había orgullo en su voz, sólo este sentido robótico de
desesperación," indicó describiendo una conversación telefónica
con su hijo, Skyler, de 24 años de edad, un soldado de infantería en su
segundo periodo de servicio en Irak. "Mamá, nosotros matamos mujeres
en la calle el día de hoy. Matamos niños en bicicleta. No tuvimos
opción," ella relató lo que él dijo.
La misma semana su hijo le confesó que pensaba de que había visto lo
peor cuando había levantado las partes del cuerpo de su amigo muerto,
pero entonces vio a un niño irakí que estaba recogiendo lo que quedaba
de su padre muerto.
Jaine Darwin, psicóloga y directora de Strategic Outreach to Families
of All Reservists [Trabajo Comunitario Estratégico para Familias de Todos
los Reservistas], dijo que muchas familias a las que asesora dijeron que
se sienten atrapadas.
Algunos de ellos dicen que tienen miedo a no poder dejar Irak porque el
trabajo no ha sido concluido," señaló Darwin, cuya organización,
que es apolítica, ofrece terapia de salud mental gratuita a familias de
militares. Pero aún se sienten como que es hora de retirarse."
Sus frustraciones han llevado a que algunos soldados tomen pasos
drásticos.
Iraq Veterans Against the War [Veteranos de Irak Contra la Guerra],
inici en julio de 2004, ha crecido hasta tener 500 miembros, con 100 que
se unieron en los últimos dos meses. El grupo Appeal for Redress Project
[Proyecto para Apelar a una Nueva Dirección], que desde septiembre pasado
ha estado asesorando a miembros del ejército en activo y a reservistas
sobre cómo escribir a sus representantes en el Congreso para expresar su
oposición a la guerra, cuenta con unos 2,000 miembros, casi la mitad de
quienes se han unido los últimos seis meses.
Michelle Robidoux, una organizadora de War Resisters Support Campaign [Campaña
de Apoyo los que Resisten la Guerra], en Toronto, que da asesoría a
estadounidenses que han desertado o cruzado la frontera para evitar el
servicio militar, dijo que en meses recientes el grupo ha recibido
llamadas que incluyeron dos sargentos del ejército y un suboficial de
marina.
En el año fiscal 2006, el ejército reportó que 3,196 soldados
habían desertado, comparado con 2,543 en el año fiscal 2005 y 2,357
soldados en el año fiscal 2004. En el primer trimestre de este año
fiscal, que inició en octubre, 1, 871 soldados han desertado.
http://www.nytimes.com/2007/07/15/us/15protest.html?th=&emc=th&pagewanted=all
Vinculos relacionados (en inglés salvo el último vínculo):
Veterans For Peace/Appeal for Redress Project: http://www.veteransforpeace.org/Appeal_for_redress_project.vp.html
Iraq Veterans Against the War: http://www.ivaw.org/
Military Families Speak Out: http://www.mfso.org/
Strategic Outreach to Families of All Reservists: http://www.sofarusa.org/
War Resisters Support Campaign (en inglés y francés): http://www.resisters.ca/index.html
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