| El otro congreso de
la lengua
BUENOS AIRES, Marcela Valente, 18
jul (IPS): Académicos, artistas, entidades indígenas y sociales de América
Latina y España se dan cita en la capital argentina para reivindicar
las múltiples lenguas en uso en toda América, que enriquecen su acervo
cultural y ayudan al desarrollo de las comunidades.
Para defender lo que consideran el "derecho a la
autodeterminación lingüística de los pueblos de Iberoamérica",
expertos y líderes sociales de una decena de países participan del
"II Congreso de las Lenguas", que comenzó este miércoles y
se prolongará hasta el sábado.
Representantes de la Universidad de Chile, de la
estadual brasileña de Londinha (Paraná), de universidades argentinas,
de la Academia de la Lengua Chinchaysuyu de Perú, de la Dirección de
Educación Indígena de Puebla, México, se unirán a líderes indígenas
de la región y académicos del País Vasco.
Bajo la presidencia honoraria del argentino Adolfo Pérez
Esquivel, ganador del premio Nobel de la Paz en 1980, los participantes
reunidos en una sede de la estatal Universidad de Buenos Aires debaten
sobre identidad y memoria, políticas sobre el lenguaje; lengua y
derechos humanos, lengua y género, lengua y movimientos migratorios.
El encuentro cuenta con el apoyo de escritores como el
argentino Osvaldo Bayer y el uruguayo Eduardo Galeano, así como el
cineasta Fernando "Pino" Solanas, la cantante Teresa Parodi y
la asociación no gubernamental defensora de los derechos humanos Madres
de Plaza de Mayo, también todos del país anfitrión.
También habrá talleres de lenguas de pueblos indígenas,
distintos niveles de enseñanza de euskera (lengua vasca), proyección
de documentales sobre las diversas comunidades que viven en América
Latina, presentación de libros sobre los temas en discusión, recitales
musicales y exposición de artistas plásticos.
La idea de abrir este espacio de reflexión y debate
acerca de la diversidad lingüística y cultural surgió como reacción
frente al III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se
celebró en noviembre de 2004 en la central ciudad argentina de Rosario.
En aquel momento se realizó en paralelo el primer "Congreso de Las
Lenguas".
La reunión oficial, convocado por la Real Academia
Española (RAE) y el Instituto Cervantes, dependiente del ministerio de
Educación del país europeo, es una iniciativa de Madrid que apunta a
fortalecer el idioma entre los castellanohablantes. El último congreso
se realizó este año en Colombia.
Pero los críticos consideran que con estas reuniones
la RAE busca mantener el control sobre el idioma español del que se
siente dueño, en lugar de permitir que sean los hablantes los que
decidan sobre los modos de decir, respetando las diferencias y las
lenguas preexistentes.
En diálogo con IPS, el profesor Rodolfo Hachén,
organizador del foro paralelo que va por su segunda edición, explicó
que en el tiempo transcurrido entre las dos reuniones "se pudo
empezar a discutir el derecho a una educación multicultural bilingüe".
Pero alertó que los compromisos de los estados están aún sólo en el
papel.
Hachén es licenciado en Letras, tiene una maestría
en Teoría Lingüística, es profesor de etnolingüística de la estatal
Universidad Nacional de Rosario y Coordinador de Relaciones
Institucionales de la Cátedra Unesco para el Mejoramiento de la Calidad
y la Equidad de la Ecuación en América latina con base en Lectura y
Escritura.
Para reforzar los planteos, en esta reunión se
incorporará a la cuestión del derecho a la autodeterminación lingüística
el tema del "rescate de la memoria histórica". Según Hachén,
hay "múltiples voces acalladas desde la conquista española de América
y aún hoy se sigue marginando a los diferentes".
Recordó que en el último siglo hubo en territorio
argentino dos masacres contra comunidades indígenas que hasta ahora no
fueron reconocidas como tales.
En 1924, la gendarmería (policía de frontera) asesinó
a cerca de 200 indígenas de la etnia toba en Napalpí, en la
nororiental provincia de Chaco, que reclamaban un pago justo por la
cosecha de algodón.
En 1947, fuerzas también de gendarmería masacraron a
cerca de 600 integrantes de la comunidad pilagá, en la localidad de
Rincón Bomba de la nororiental provincia de Formosa. En ambos casos,
las comunidades reclaman sin éxito que esas matanzas sean consideradas
como crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles.
"Las torturas, las masacres, las fosas comunes,
la apropiación de niños, todo lo que se conoce del genocidio de la última
dictadura militar (1976-1983) ya había ocurrido antes contra las
comunidades indígenas, pero las voces de éstas, que hablan otras
lenguas, no son escuchadas", resaltó el profesor.
Hachén consideró que el Estado debería hacer
cumplir las normas que reconocen el derecho a las comunidades indígenas
a la tierra, a la educación y a la justicia, y a la cultura, y al mismo
tiempo concientizar a la población de que "no basta con la
tolerancia". "Hace falta inculcar el respeto hacia el que es
diferente", remarcó.
"Todos respetamos el castellano, pero en muchas
escuelas aún se prohíbe que los niños hablen lenguas indígenas
porque se asocia esa práctica con algo negativo, lo cual genera una
especie de vergüenza cultural que deriva en comunidades alienadas,
marginadas", defendió. "Lo que se busca reivindicar con este
tipo de encuentros no es la preservación de la lengua para un museo
sino la superviviencia y desarrollo de las comunidades que hablan esas
lenguas, sus modos de vida y de ver el mundo", añadió.
|