| Hombre de día y mujer de noche, Chantal brilla en La
Habana
LA HABANA, 20/01/2007 (AFP) - Enfundada en un ajustado vestido de
lentejuelas, Chantal, de 1,80 metros y envidiable figura, brilla en este
cabaret de travestis en plena noche habanera, símbolo de una Cuba algo
más tolerante con los homosexuales pero aún reacia a despedirse de todos
sus prejuicios.
El público, enardecido, canta al ritmo de una canción de Thalía
interpretada con pasión por este joven de ojos verdes y rizos hasta la
cintura en la azotea de una peluquería de La Habana, que tres noches por
semana se convierte en un cabaret de transformistas, ilegal pero permitido
por el gobierno comunista.
Bajo los reflejos de la bola de espejos y las guirnaldas navideñas que
decoran el salón, varias decenas de homosexuales cubanos -y algunos
extranjeros- no ocultan sus demostraciones de afecto. Los más osados
corren al escenario, colocan un billete en el escote de Chantal y reciben
a cambio un sonoro beso.
Puertas afuera, no obstante, deben de ser más cuidadosos.
"Caminar por La Habana con tu novio de la mano se puede, pero no
se debe", dice a la AFP Leonardo, un maestro de 27 años que se
dedica a armar televisores con partes chinas para enviar a Venezuela,
sentado sobre su pareja.
Hace dos años, relata, cada uno fue multado con 60 pesos cubanos (tres
dólares, equivalente a un cuarto del salario mensual promedio en la isla)
por despedirse con un beso en la boca en un centro comercial de la capital
cubana.
"Al país le falta bastante todavía para aceptar a los
homosexuales", opina uno de sus amigos, Josmar, un estudiante de
odontología de 23 años, hijo de un militar que aún desconoce su
orientación sexual.
"Aquí hay mucha censura, pero las mentes se han abierto un poco.
Al Estado no le interesa tener problemas con el asunto, pero la policía a
veces reprime un poco el 'gaycismo', a veces se ensañan con uno y lo
maltratan", estima Boris, un productor de moda de 40 años.
La situación parece haber mejorado con Mariela Castro, hija de Raúl
Castro, al frente del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que
hace un año puso en la mesa del Parlamento una iniciativa de ley para
permitir las operaciones de cambio de sexo.
En el país, no obstante, pesan décadas de prejuicios y marginación
de los homosexuales, que en la década de los '60 fueron internados de
manera forzada en granjas colectivas.
"La realidad nos hizo ver el gran error que se cometió con mucha
gente", dijo en una ocasión la pedagoga y sexóloga Mariela Castro,
al defender su iniciativa.
Ahora la homosexualidad es tratada más abiertamente en todos los
ámbitos, incluso en la televisión estatal, lo cual enciende polémicas.
Este fue el caso de la telenovela cubana 'La cara oculta de la luna', que
el año pasado alcanzó su mayor audiencia cuando un atlético albañil,
padre de familia y felizmente casado, descubrió su inclinación bisexual.
En el cabaret, que existe hace más de 15 años pero ha sido cerrado
varias veces por las autoridades, Samantha de Mónaco, el travesti más
veterano, se abanica mientras observa a Maridalia, la única de todas que
canta con su verdadera voz.
"Esto es el modernismo", opina Herminia, una morena de 73
años que vigila el baño del cabaret, recostada en una silla de plástico
contra una bandera gay multicolor y otra cubana.
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| Maridalia, un travesti cubano, recibe dinero de
manos de un fan durante su actuación en el cabaret de Rogelio Conde,
en La Habana, el 16 de enero. (Fotos: AFP) |
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| El travesti cubano Samantha de Mónaco,
actuando en el cabaret de Rogelio Conde el 16 de enero, en La Habana |
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