| La crítica tiene muchas dificultades para acercarse a
la temática homosexual según Eduardo Mendicutti
Bilbao, 25/01/2006 (EFE).- El escritor gaditano Eduardo Mendicutti
afirmó hoy en Bilbao que "cualquiera que analice cómo se han
juzgado las obras de cine o literarias de temática homosexual, se puede
dar cuenta de cómo en España la crítica tradicional tiene muchas
dificultades para acercase a esas obras sin prejuicios".
Mendicutti hizo estas manifestaciones en una conferencia de prensa tras
participar en la capital vizcaína en un ciclo de homenaje al director de
cine Eloy de la Iglesia, organizado por el Festival Internacional de Cine
Gay-Lesbo-Trans de Bilbao-Zinegoak.
El autor de obras de temática homosexual como "El palomo cojo"
(1991) -finalista del Premio Nacional de Narrativa en 1992 y llevada al
cine por Jaime de Armiñán en 1993-, "Los novios búlgaros"
(1995) -adaptada al cine por Eloy de la Iglesia en 2003- y "El beso
del cosaco" (2000), señaló que "esta incomodidad de la
crítica tradicional es mucho más evidente en el campo literario".
"Los académicos, los profesores -agregó-, tienen enormes
dificultades para acercarse y juzgar o valorar las obras, dejando a un
lado quién las ha escrito, porque incluso cuando intentan acercarse sin
prejuicios se sienten muy incómodos".
"Pero creo que esto está cambiando, sobre todo entre los
críticos y estudiosos tanto de cine como de televisión, más jóvenes y
no necesariamente homosexuales", señaló.
"La mentalidad es más amplia y ya no tienden a encasillarte y,
sobre todo, ya no piensan lo que se ha pensado durante tanto tiempo: que
una película o una novela de temática homosexual es sólo para consumo
de ese colectivo o es sólo de alcance limitado porque no trata temas
universales o es cine o literatura de segunda división", explicó.
"Esta mentalidad anterior -prosiguió-, ha sido una losa que ha
caído sobre los autores homosexuales de las generaciones anteriores, que
hemos tenido que cargar con ese peso" y que ha hecho que "muchos
escritores y directores de cine rechacen absolutamente esta definición
porque saben que van a ser discriminados, si hacen este tipo de cine o
literatura".
"Pero la solución -aseveró-, no es rechazar esta definición,
sino descargarla de prejuicios; es decir, si yo hablo de literatura gay no
hablo de un género literario, sino de una definición de carácter
cultural, que es una cultura que se incorpora a la cultura general y que
dialoga con las otras culturas, que no es ni superior ni inferior ni
extraña, sino una más".
Respecto a la relación entre la homosexualidad y la política,
Mendicutti opinó que "es una cuestión de tiempo y de lógica el que
los políticos puedan asumir con naturalidad su condición homosexual sin
que se les encasille por ello".
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