| Los amores de Goya y la Duquesa de Alba son una
leyenda urbana
Madrid, 24/01/2007 (EFE).- El estudio de documentación inédita y las
últimas investigaciones realizadas han llevado a Manuela Mena a desmentir
el mito moderno sobre los amores de Goya y la Duquesa de Alba, calificados
por la conservadora de Pintura del siglo XVIII y Goya como "leyenda
urbana".
Estas investigaciones, dirigidas por Manuela Mena y en las que ha
colaborado la historiadora de arte alemana Gudrun Mühle-Maurer, se han
recogido en el libro "La duquesa de Alba 'musa' de Goya. El mito y la
historia", editado por El Viso y presentado hoy en el Museo del Prado
por Miguel Zugaza.
El director del museo recordó que a raíz de la exposición "El
Retrato español. Del Greco a Picasso" inaugurada en octubre del 2004
y en la que las dos pinturas de la Duquesa de Alba de Goya, de blanco y de
negro, se reunieron por primera vez, le pidió a la conservadora que
realizara un ensayo. "Era una ocasión excepcional de poder comparar
las dos obras desde diferentes puntos de vista y tener un conocimiento
mayor de dos pinturas capitales en la producción del artista".
El resultado, un amplio y atractivo libro, "ha superado las
espectativas" y permite, según el director, "llevar a un lugar
más rigurosa y real la relación mítica de Goya y la Duquesa de
Alba", que se ha mantenido viva exclusivamente por razones
románticas, sin base documentada alguna.
La idea de la relación y la unión entre ambos "es algo normal y
para mi lo fue siempre. En los libros de mis maestros se transmitía de
forma natural que esta relación podía ser verdad", comentó Manuela
Mena quien reconoció que en el momento de enfrentarse a escribir el
ensayo que le había pedido el director "no lo veía claro. Entre el
retratado y el pintor no se mostraba relación sentimental".
El estatus de la duquesa de Alba jugaba un papel fundamental en ambas
pinturas "su situación elevada y el distanciamiento con el pintor
era muy grande". En este punto y con la colaboración de Gudrun
Mühle-Maurer, inició una investigación más amplia en la que jugó un
importante papel una carta inédita procedente de los fondos de la
biblioteca de José María Cervello, conservados en el Prado.
En esta carta, enviada a su hermanastro y primo Carlos Pignatelli, la
duquesa mostraba su tristeza y su dolor tras la muerte del duque, afirmó
Manuela Mena para quien la figura de Goya dentro del mundo de la duquesa
era del mismo nivel que la de los otros miembros de la corte que rodeaba a
los duques, como el bibliotecario, el médico o el mayordomo. "Se
trata de un nivel que él intenta superar, pero no como amante, sino como
artista".
El igual que los poetas, especialmente Meléndez Valdés, le dedicaban
poesías, Goya se elevaba como pintor de la corte y le dedicaba a su
mecenas unos retratos en los que trataba de sacar "lo mejor de ella
misma, atractiva, espectacular y llena de poder. Creo que no estaba
enamorado de ella".
En el retrato de la duquesa vestida de blanco, probablemente destinado
a su Palacio de la Moncloa, se señala su estirpe única y su enorme poder.
"La duquesa dirige el dedo a sus tierras, que limitaban con las del
rey", señaló la conservadora para quien en el retrato vestida de
negro "Goya nos muestra una duquesa viuda, con banda de capitán
general de uno de sus regimientos y mantilla, que se sigue usando hoy en
día en los actos militares".
Se trata de un retrato en el que también destaca su poder y manifiesta,
con las letras "Solo Goya" en el suelo, que "sólo trabajo
con él y sólo me pinta él", declaró la conservadora quien
también consideró que, en contra de lo que algunos afirman, no es la
duquesa protagonista de muchos de los dibujos del artista, quien buscó
modelos desnudas en ambientes de prostitución.
La investigación de Manuela Mena, cuya intención ha sido publicar el
hecho y no la leyenda, la ha llevado también a realizar una nueva
datación de la primera y una de las más importantes series de estampas
de Goya, los "Caprichos", que pudo haber comenzado ya en 1794 y
no entre 1797-98, como se creía hasta ahora.
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