El llamado de la
lengua originaria
Por Marcela Valente
BUENOS AIRES, 21/02/2007 (IPS) - Con el objetivo de
promover la diversidad del patrimonio lingüístico de Argentina, el
centro de enseñanza de idiomas dependiente de la estatal Universidad de
Buenos Aires puso en marcha un exitoso programa de lenguas originarias de
este territorio.
El innovador plan está en concordancia con el espíritu
del Día Internacional de la Lengua Materna, que se celebrará este miércoles,
fecha adoptada en noviembre de 1999 por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) con el propósito
de promover la diversidad lingüística en tanto que valor de unidad y
cohesión social.
"La idea fue sumar la enseñanza y difusión a proyectos económicos,
culturales, turísticos o educativos de organizaciones gubernamentales o
de las comunidades para desarrollar las regiones donde viven", explicó
a IPS Roberto Villarruel, director del Centro Universitario de Idiomas
(CUI).
El CUI se creó hace 15 años dentro de la casi bicentenaria Universidad
de Buenos Aires (UBA). Al comienzo se impartían cursos de inglés, francés
y portugués, más tarde se amplió al italiano, alemán, chino, árabe,
japonés, hebreo y el español para extranjeros. En 2006 se agregó el
Departamento de Lenguas Originarias, donde se enseña quechua, guaraní y
mapuche.
En Argentina, además del español que es el único idioma oficial a nivel
federal, existen más de 20 lenguas vivas en distintas partes del país.
No obstante, el Congreso legislativo tiene entre sus funciones reconocer
la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.
"El objetivo es acompañar los procesos de integración regional que
se desarrollan en América Latina, contribuir a difundir y recuperar
activamente nuestro patrimonio lingüístico y cultural, y constituirnos
en una experiencia de revitalización de las lenguas a través de hacer más
accesible su enseñanza", señaló a IPS Mónica Thompson, a cargo
del programa de enseñanza.
Según explicó Thompson, en 2006, primer año con cursos de lenguas aborígenes,
se inscribieron 120 estudiantes, 60 para quechua, 35 para guaraní y el
resto para mapuche. Cada curso se divide en ciclos --inicial, de
consolidación y de especialización—y, a su vez, cada etapa tiene dos
niveles.
"Este año esperamos aumentar la concurrencia porque vamos a ofrecer
un tercer nivel de cada idioma", anticipó la coordinadora.
Datos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas realizada por el
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos entre 2004 y 2005 indican que
sobre una población de 39 millones de argentinos, casi 490.000 pertenecen
o son descendientes en primera generación de alguno de los 31 pueblos
originarios.
Antes de la conquista española, el quechua o qheswa o runa simi fue la
lengua de la Confederación del Tawantinsuyu (imperio Inca), que abarcaba
el extremo sur de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, la Amazonia brasileña,
el norte de Chile y una amplia zona del norte argentino.
El profesor Carmelo Sardinas Ullpun, que coordina la enseñanza del
quechua, estima que 18 millones de personas en América del Sur lo hablan,
pero advierte que esta lengua se está perdiendo frente al español, y que
en algunas numerosas familias indígenas casi ninguno de sus miembros la
habla.
En Bolivia, el quechua es lengua oficial junto con el aymara y el español,
y en Argentina hay diversos dialectos según las provincias. El más
extendido es el quechua de Santiago del Estero, al noroeste de Buenos
Aires.
Por su parte, el guaraní se habla en Paraguay y en la nororiental
provincia argentina de Corrientes, donde son idiomas oficiales junto con
el español. Esta lengua fue prohibida en Argentina por un decreto de
1870, que se derogó sólo en 1992.
En tanto que el mapuzugun, la lengua de la nación mapuche, se extendió a
la región de la Patagonia, sur de Argentina y Chile. Actualmente se
estima en más de 700.000 el número de personas descendientes de este
pueblo, la mayoría de ellas chilenas.
"Las lenguas con las que comenzamos fueron escogidas por ser las más
habladas en Argentina, es decir por su vigencia y no por su carácter de
excepcionalidad", sostuvo Thompson, quien remarcó también que,
"pese a que la cultura hegemónica y oficial las negaba hasta hace
poco, permanecieron, aunque en forma desigual, en las provincias".
Los alumnos tienen entre 20 y 60 años, y se ocupan en diversos oficios y
profesiones. También hay académicos entre ellos. "Una minoría vino
para no perder la lengua de sus ancestros, pero la mayoría llega atraída
por conocer el contenido filosófico, los valores de la cultura originaria",
explicó.
El programa tiene cuatro docentes, todos los cuales son miembros de las
comunidades indígenas donde se habla la lengua que enseñan en el CUI.
Los profesores están considerando incluir otros idiomas originarios, como
puede ser el toba, el wichí el aymara.
La primera es hablada por la nación toba o komlek, la segunda por el
pueblo wichí, formado por la fusión de los aborígenes matacos, y la
tercera por el grupo aymara de Argentina.
El precio para los cursos regulares de 16 semanas varía según categoría,
así: para alumnos es de 69 pesos (unos 20 dólares), para graduados o
docentes de la UBA es de 79 pesos (25 dólares), y para el resto de las
personas es de 395 pesos (125 dólares), que se pueden pagar en cinco
cuotas.
Las inscripciones para el próximo curso estarán abiertas del 12 al 17 de
marzo.
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