| La Cámara de los Lores aprueba la ley de la igualdad
sexual rechazada por los católicos en Reino Unido
Londres, 21/03/2007 (EFE).- La Cámara de los Lores respaldó hoy un
proyecto de ley del Gobierno británico que prohíbe discriminar a las
parejas homosexuales en materia de adopciones y al que se opone
rotundamente la Iglesia Católica.
Tras un debate de unas tres horas sobre la llamada Ley de Igualdad,
cuya entrada en vigor está prevista para el próximo abril, 122 pares
votaron en contra, frente a los 168 que lo hicieron a favor.
La mayoría de la Cámara de los Lores apoyó la ley, pese a las
reservas de numerosos pares conservadores y eclesiásticos, como el
arzobispo anglicano de York, que abogaron por una modificación del texto
legislativo.
El proyecto en cuestión, aprobado ya por la Cámara de los Comunes,
prohíbe discriminar por razones de orientación sexual en cualquier
actividad relativa a prestación de servicios y bienes de cualquier tipo,
así como en la función pública.
Antes de la votación, el primer ministro británico, el laborista Tony
Blair, acusó, durante su comparecencia semanal ante el Parlamento, a los
detractores de la iniciativa legislativa de favorecer la discriminación
de los homosexuales.
Sin embargo, Blair, quien supuestamente simpatiza con la jerarquía
católica, admitió que resulta "difícil lograr un equilibrio"
entre las posturas del Gobierno y la Iglesia.
La Iglesia Católica ha encabezado la campaña contra la nueva ley, que
podría obligar a cerrar sus agencias de adopción ya que, si siguen
aceptando financiación pública, no podrán discriminar a las parejas
homosexuales que acudan a ellas.
La única concesión a la que está dispuesto el Ejecutivo es dar a los
católicos un plazo de 21 meses de transición para que sus agencias de
adopción vayan adaptándose poco a poco a la ley de igualdad.
La polémica estalló el pasado 23 de enero, cuando el primado
católico de Inglaterra y Gales, el cardenal Cormac Murphy-O'Connor,
advirtió en un carta de que la Iglesia Católica no aceptará a parejas
homosexuales como padres adoptivos.
El cardenal, arzobispo de Westminster, se apoyaba en la doctrina
católica para subrayar que las agencias de adopción dependientes de la
Iglesia "no podrán tener en cuenta a parejas homosexuales como
potenciales padres adoptivos".
"Creemos que se trataría de una discriminación ilógica,
innecesaria e injusta contra los católicos obligar a las agencias de
adopción católicas a actuar contra las enseñanzas de la Iglesia y sus
propias conciencias", argumentó Murphy-O'Connor.
En su pulso con el Ejecutivo, la jerarquía católica recibió la
solidaridad de sus colegas anglicanos.
Así, el primado anglicano y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams,
ha llegado a manifestar que "los derechos de conciencia no pueden
estar sometidos a una determinada legislación".
De hecho, numerosos anglicanos han suscrito esta semana una carta a sus
obispos para que se opusieran al proyecto de ley del Gobierno laborista.
En una carta abierta enviada a los veintiséis obispos miembros de la
Cámara de los Lores, más de una quinta parte de los seglares anglicanos
del Sínodo General pedían a sus pastores que rechazaran la iniciativa.
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