| En busca de seguridad, holandeses recurren al cinturón
bíblico
Por Alexandra Hudson
STAPHORST, Holanda, 25/03/2007 (Reuters) - A sólo 90 minutos en auto
de Amsterdam y sus tentaciones, hay un pueblo tan devoto que insultar
está prohibido, las mujeres se niegan a usar pantalones y el cajero
automático no entrega efectivo los domingos.

Staphorst (foto: Gemeente Staphorst)
Holanda, más conocido en el extranjero por sus políticas liberales en
materia de sexo, drogas y homosexualidad, es también hogar de un "cinturón
bíblico" protestante, planeado por pueblos como Staphorst.
Ahora un pequeño partido político asociado hace mucho con el
cinturón bíblico, el Christen Unie, está beneficiándose de una oleada
de apoyo desde afuera de su centro rural, provocado por una nostalgia de
una sociedad más moral y compasiva.
Después de casi duplicar sus votos en las elecciones generales de
noviembre último a un 4,0 por ciento, el CU se ha convertido en una gran
influencia de la nueva coalición de gobierno central de Holanda, una
hazaña impensable al momento de los comicios anteriores en el 2003.
"La sociedad ha optado por valores más tradicionales, por
principios como la seguridad y el sentimiento comunitario," dijo
Gerard Vroegindeweij, un corresponsal político del Reformatorisch Dagblad,
un periódico protestante.
"Hay una sensación de que estos valores continuaron floreciendo
en el campo mientras que se desvanecieron en la ciudad," agregó.
AUSTEROS
En Staphorst, donde el concejo está dominado por el CU y por un
partido protestante más ortodoxo aún, el SGP, las bien mantenidas casas
con techos de paja, puertas verde brillante y aspecto austero son vistas
como la personificación de un asentamiento rural holandés.
Y está a un mundo de distancia de las grandes ciudades como Amsterdam
o Rotterdam, donde las tensiones sociales y raciales están a punto de
estallar.
"La gente me miró raro cuando dije por primera vez que me mudaba
a Staphorst, porque desde afuera uno probablemente piensa que el tiempo no
ha pasado aquí," dijo Eelke Lap, un sepulturero local que llevó a
su familia al pueblo hace siete años.
"Sin duda, el control social en un pueblo es mucho mayor que en
las ciudades. Conozco a mis vecinos y ellos me conocen a mí, pero debo
decir que estas son personas perfectas aquí," agregó.
Lap dice haber ido a Amsterdam sólo dos veces en su vida y que las
políticas permisivas de Holanda en materia de drogas, prostitución y
eutanasia lo hacen sentir avergonzado.
SOSPECHA LIBERAL
El ascenso del CU, liderado por el lozano padre de cinco Andre Rouvoet,
un modelo de integridad para algunos votantes, ha alarmado a quienes
apoyan los valores holandeses más liberales.
"Los granjeros han tomado el poder," escribió un columnista
en el periódico nacional NRC Handelsblad.
"Holanda ha optado por la nostalgia por el pasado (...) por la
suspicacia de la pequeña mentalidad burguesa y el orgullo nacional,"
agregó.
En las elecciones de noviembre pasado, que sólo dieron paso a un nuevo
gobierno después de semanas de conversaciones para formar una coalición,
se vio un repentino aumento en el apoyo a la extrema izquierda y la
extrema derecha, así como al CU a costa de los tradicionales partidos de
centro.
"Tradicionalmente nuestra base siempre ha estado en el cinturón
bíblico, pero recientemente se ha ampliado y estamos ganando en las
grandes ciudades y en el sur católico," dijo el director del CU,
Henk van Rhee.
La fe protestante en Holanda está fragmentada.
Además de la tradicional iglesia protestante, también existe una
estricta Iglesia Protestante Reformista, formada en el siglo XIX y un
creciente movimiento evangélico.
Según cifras oficiales, el 41 por ciento de los holandeses no tiene
religión, el 30 por ciento son católicos, el 12 por ciento protestantes,
el 6,0 por ciento protestantes reformistas y otro 6,0 por ciento
musulmanes.
ORTODOXOS PERO DIVERSOS
El encargado de comunicaciones de CU, Shahied Badoella, un cristiano
converso de origen surinamés e indio, dice ser el producto de una nueva
diversidad en el partido, motivada por los nuevos arribos de Africa y
Surinam, la ex colonia holandesa en Sudamérica.
"Nuestra imagen tradicional ya no corre. Si bien ortodoxo, somos
un partido fresco, moderno y realista," afirmó.
Habiendo ganado el voto de los inmigrantes cristianos, el CU también
tiene más fuentes inesperadas de apoyo potencial.
"Hay un enorme electorado potencial allí para ellos," dijo
Andre Krouwel, un politólogo de la Universidad Libre de Amsterdam.
Un estudio que realizó conectando las creencias políticas de la gente
con el partido más apropiado, indicó que muchos votantes pueden
encontrar que el conservadurismo social del CU les sienta naturalmente
bien.
Si el partido se deshiciera de algunas políticas como la oposición al
matrimonio gay, podría fácilmente duplicar su representación, tomando
bancas de los laboristas y de los demócratas cristianos, afirmó.
"La sociedad permisiva se ha terminado. Ahora existe una nueva
generación preocupada por lo que se ha perdido durante esa era,"
agregó.
Pero no todos los nuevos seguidores del partido encontrarán cosas en
común.
"Están aquellos que piensan que el CU debería seguir haciendo lo
que siempre ha hecho hasta ahora, dar testimonio de la palabra de Dios en
el Parlamento," dijo Vroegindeweij.
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