| Amnistía Internacional nota avances democráticos en
Latinoamérica
NUEVA YORK, 28/05/2007 (AP) - Amnistía Internacional opinó el
miércoles pasado que la pacífica transferencia de poder en 11 países
latinoamericanos a través de elecciones democráticas en el 2006
constituyó un "éxito notable en una región asolada por la
inestabilidad política y campañas electorales violentas".
Amnistía (AI) dijo en su informe anual que "los observadores
estimaron en general que las elecciones habían sido limpias" y que
"los traspasos de poder se produjeron de forma pacífica, pese a las
impugnaciones judiciales presentadas por algunos candidatos perdedores,
como en el caso de México".
Añadió que incluso en Cuba hubo una transferencia pacífica del poder,
cuando Raúl Castro asumió el gobierno en forma interina ante una
enfermedad de su hermano Fidel Castro.
"Después de decenios de desatender problemas sociales y
económicos muy arraigados", señaló AI, "se observaron
indicios alentadores de que algunos gobiernos latinoamericanos empezaban a
ir más allá de un compromiso meramente retórico con los derechos
humanos y empezaban a adoptar y aplicar políticas sociales y económicas
capaces de hacer frente a las persistentes desigualdades en la región".
Advirtió, no obstante, que "los avances se producen con lentitud
y Latinoamérica siguió siendo una de las zonas del mundo con mayores
desigualdades económicas".
"La debilidad crónica de las instituciones... la falta de
independencia del poder judicial, la impunidad y la corrupción endémica",
acotó, amenazan la democracia.
El informe expresa "honda preocupación" por "los
elevados índices de delincuencia violenta y la ausencia de seguridad
pública" en la región.
Añade que la desatención de necesidades básicas hicieron que
cundiese la violencia y la inseguridad en las comunidades pobres, sobre
todo en los centros urbanos.
"En ciudades de Brasil, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y
Jamaica, las bandas juveniles y de delincuentes armados representaron una
grave amenaza", dice el informe. Agrega que también se generó una
violencia descontrolada en las prisiones.
AI dijo que en Colombia persistió la crisis humanitaria y "las
fuerzas de seguridad, los paramilitares respaldados por el ejército y los
grupos guerrilleros fueron responsables de numerosos abusos contra los
derechos humanos, incluidos crímenes de guerra y crímenes de lesa
humanidad".
El conflicto de Colombia, por otra parte, "siguió afectando a los
derechos de las personas que vivían en zonas fronterizas de los países
vecinos", dijo AI. En Ecuador, Panamá y Venezuela, las poblaciones
rurales estuvieron especialmente expuestas a las amenazas de las fuerzas
armadas, tanto gubernamentales como no gubernamentales, y al peligro de
que los grupos armados realizaran reclutamientos forzosos".
El informe afirma que "la violencia contra las mujeres siguió
siendo un fenómeno generalizado en toda América" y que "siguió
registrándose un patrón recurrente de homicidios de mujeres en Colombia,
El Salvador, Guatemala, Honduras y México, entre otros países".
Asimismo, se recibieron informes de violaciones de los derechos de los
pueblos indígenas en toda la región y la comunidad gay "siguió
siendo objeto de estigmatización, discriminación y abusos en muchos
países, aunque logró también ser más visible y algo más aceptada,
sobre todo en las grandes ciudades", indicó AI.
El organismo defensor de los derechos humanos destacó las acciones
emprendidas para castigar violaciones de los derechos humanos ocurridas en
el pasado y subrayó un contraste entre los progresos registrados en ese
campo en Latinoamérica y los retrocesos en Estados Unidos.
AI sostuvo que, en su lucha contra el terrorismo, Estados Unidos apeló
a políticas y prácticas que burlaron algunos de los principios más
básicos del derecho internacional" y que su comportamiento "minó
no sólo la seguridad a largo plazo, sino también su propia credibilidad
en el escenario internacional.
Agregó que "en ningún lugar fue más patente la erosión de la
credibilidad y la influencia de Estados Unidos que en Latinoamérica",
donde "un número cada vez mayor de países suramericanos trataron de
desvincularse de las estrategias políticas, económicas y de seguridad
promovidas por Estados Unidos, y las relaciones entre este país y varios
gobiernos latinoamericanos se hicieron más difíciles".
|