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Las
Copias en Teatro Helénico
Ciudad
de México, 18 de junio (© AVS/LIOWLB/Enkidu): El desayuno tuvo lugar en Masiosare,
un espacio bien iluminado y afable. El motivo fue la presentación de la
obra de teatro Las Copias (su nombre original es A number,
cuyo estreno fue en 2002 en el Royal Court Theatre de Londres, con
las actuaciones de Michael Gambon como Salter & Daniel Craig como los
tres hijos) de la británica Caryl Churchill (1938) en traducción al
castellano del Maestro Antonio Castro.
La
dirección en México corre a cargo del Maestro Mario Espinosa (1958)
quien, por cierto, estudió dirección de escena en el Centro
Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) y a cuyo encargo tiene a dos actores cuyas experiencias en el mundo
de las artes escénicas constituyen, en sí mismas, una invitación a una
obra que, estamos seguros, será todo un éxito toda vez que el público
saldrá del Teatro Helénico siendo no-sí-mismo, es decir, uno otro ser,
uno diferente y, al mismo tiempo, el mismo ser humano.
En
palabras del Maestro Espinosa, “es una obra intensa por nuestro contexto
actual y por su temática... El reto es apelar al virtuosismo de los
actores pues se trata de un texto para cuatro personajes y dos actores”.
Una pieza que aborda la clonación, la lucha por el poder y que se
desarrolla a partir de una visita inesperada: un hijo/clon que llega a ver
a su padre... bueno, al padre del hijo original.
Así
empieza con la historia de un padre y su encuentro con un hijo desconocido.
Son tres los vástagos que aparecen en escena, uno que fue concebido de la
manera convencional y dos clonados. Al parecer todo inició muy bien, pues
la idea era tener una segunda oportunidad para corregir lo “malo” que
hizo el padre a su hijo ya que lo desatendió, no controlaba la ingesta de
alcohol, fue agresivo y al final lo abandonó. Es luego de un tiempo que
decide entonces clonar al hijo para hacer las cosas mejor: lo tiene y se
convierte en un padre protector. Sin embargo, cuando los hermanos se
encuentran, la historia de Caín y Abel adquiere nuevos matices en medio
de la relación profunda, dolorosa y misteriosa de un padre y su(s) hijo(s).
La relación entre los hermanos, al mismo tiempo, carece de mediación
alguna.
Con
las actuaciones de Rodrigo Murray (en tres papeles –de hijo–) y Luis Rábago
(en el papel del padre), el mito fáustico es actualizado o, como se dice
en estos tiempos: reloaded. Así nos enteramos que hace 36 años,
quien fuese un mal padre, firmó un contrato para clonar a su hijo; la
copia a quien “sobreprotegió”. Lo que él no sabe es que, en el
hospital, los doctores hicieron “un lote de entre 10 y 20 personas genéticamente
iguales”. Todos “los hijos” son copia fiel del primero; son iguales
pero diferentes. La maestría de Churchill es el manejo de una ficción
inmediata, donde a cada momento los protagonistas deben asumir
responsabilidades, tienen tantos nervios que no les es posible articular
frases, divagan y padecen insatisfacción constante.
Para
Don Luis Rábago, “la duda es si estás programado genéticamente y
entonces, no existe la “voluntad” para el cambio. Otra cosa es que con
la clonación se debe enfrentar el ser a otras circunstancias –su nueva
realidad–, lo que le lleva a conductas distintas. En la obra vemos a
tres hijos, cada uno con conductas diametralmente opuestas: la clonación
no implica, en este caso, la estandarización del ser humano. Cabe
preguntarse si en nuestra realidad no estamos verdaderamente ‘estandarizados’
por la publicidad... más estandarizados que con la clonación. Veremos
una situación que abarca la ética, las rivalidades, las relaciones de
familia. Un debate sobre lo que podría ser...”
Finalmente,
Rodrigo Murray invitó a los presentes a regresar a Masiosare, dentro de
algo así como una semana, cuando será reinaugurado el lugar y regresando
a la obra, afirma: “A todos nos gustaría pensar en la clonación sobre
uno mismo. ¿Cómo hacer para que yo mismo me encuentre a mí mismo? ¿Tal
vez, como dicen por ahí, si uno se encuentra a sí mismo, con uno mismo,
se muere? Esta obra hace preguntas a la ciencia, la ética, la moral, la
religión, la filosofía, los asuntos legales... Lo más hermoso de la
obra es que hay cosas que no se pueden clonar, como la felicidad, el amor,
el odio... Esto hace sumamente atractivo [sumergirse, N/E] en el sentido
humano. El ser humano ha llegado al punto, en nuestros días, de
experimentar con su propia especie... En la obra, el público va
descubriendo, junto a los actores, lo que sucede. Hay laberintos que se
van descubriendo así como pistas...”
Las
Copias. Dirección Mario Espinosa
Actores:
Rodrigo Murray & Luis Rábago.
Iluminación:
Angel Ancona.
Escenografía
y Vestuario: Gloria Carrasco.
Iluminación:
Angel Ancona.
Música
Original de Eduardo Piastro.
Traducción:
Antonio Castro.
Producción
Ejecutiva Viviana Aguirre.
Teatro
Helénico.
A
partir del 29 de junio.
Horarios:
viernes, 20:30 Hrs., sábado: 18:00 y 20:30 Hrs., domingo: 18:00 Hrs.
Usted
puede consultar una biografía de Caryl Churchill en: http://www.contemporarywriters.com/authors/?p=auth259
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