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Finanzas Golfo Pérsico
Nadie Quiere
Ver un Dólar
Dubai, Meena Janardhan (IPS, 27/07/07): A medida que
el dólar pierde valor frente a la libra esterlina, el euro y varias
divisas de Asia, los bancos centrales del Golfo Pérsico o Arábigo se
encuentran bajo presión para revaluar sus monedas.
Kuwait permitió la semana pasada que su moneda se
apreciara frente al dólar por segunda vez en dos meses. La decisión se
tomó después de que la depreciación de la divisa estadounidense
amenazó con incrementar la inflación local y ejerciera presión sobre
el tipo de cambio del dinar kuwaití, fijado en relación a una canasta
de monedas.
Según la teoría monetaria, la devaluación del dólar deja en manos de
los tenedores de divisas, por ejemplo los exportadores, una menor masa
de moneda local pero con mayor poder de compra, lo que dispara la
demanda y en consecuencia los precios.
El dinar se apreció frente al dólar 0,77 por ciento desde el 20 de
mayo.
Es poco probable, sin embargo, que otros países del Golfo revalúen sus
monedas "atadas" al dólar, una política que se adoptó en
los años 80 y se ha mantenido hasta el presente.
En este esquema, las divisas no "flotan" libremente y ajustan
su paridad según las tendencias del mercado, sino que los bancos
centrales fijan la tasa de cambio entre ellas.
La falta de voluntad para alterar los tipos de cambio no responde sólo
a razones económicas sino también políticas, dada la gran influencia
de Estados Unidos como el principal garante de la seguridad en esta volátil
región.
A pesar de la creciente demanda para que el Banco Central de Emiratos Árabes
Unidos revalúe el dirham frente al dólar, el gobierno aseguró que
mantendrá la paridad establecida, como parte de su compromiso hacia la
moneda común del Consejo de Cooperación del Golfo.
Este bloque de seis naciones planea adoptar una moneda común para 2010.
La meta, sin embargo, quedó en duda después de que Omán advirtió que
no estaría en condiciones de alcanzar en fecha los requisitos para
adoptar la divisa única.
La tendencia descendente del dólar afecta en particular el poder de
compra de los inmigrantes en el Golfo. El costo de los bienes importados
va en aumento, lo que contribuye de alguna manera a un alza de la
inflación. Además, los inmigrantes han perdido ganancias por cada
dirham remitido a su país en el último año, debido a la caída
continuada del tipo de cambio.
El banco Standard Chartered estima que 34 por ciento de las
importaciones de Emiratos y Kuwait provienen de la Unión Europea, lo
que aumenta las presiones inflacionarias a causa de que el dólar
registró una nueva caída frente al euro. Pagar esas compras en la
divisa común europea, por lo tanto, requiere desembolsar más dólares
y en última instancia resultan más costosas en moneda local.
Simon Williams, economista del banco HSBC, dijo que el dólar ha perdido
valor durante los últimos 18 meses y que los consumidores del área del
Consejo sienten el impacto.
Sin embargo, "las economías del Golfo están creciendo, al igual
que los salarios y el nivel de empleo. Por lo tanto, el efecto directo
es menos serio de lo que hubiera sido en tiempos de un pobre crecimiento
del producto interno bruto", agregó.
No todos coinciden. Eckart Woertz, del Centro de Estudios del Golfo,
indicó que la depreciación de la moneda estadounidense "erosiona
el valor de los activos de los países del Consejo, que tienen la mayoría
de sus inversiones en dólares, incrementa el costo de las importaciones
desde fuera del área del dólar y así reduce el poder de compra de los
que viven de un salario".
Además, dijo, esto perjudica a los inmigrantes, quienes "deben
pagar sus obligaciones como hipotecas y seguros de vida, entre otras
cosas, en otras monedas, no dólares".
"Los inmigrantes son los que más sufren. Están particularmente
expuestos a los aumentos de precios locales, sobre todo porque no poseen
inmuebles, y también enfrentan un tipo de cambio menor cada vez que envían
dinero a sus familias en el país de origen", explicó Woertz a IPS.
Ahmed Refat, inmigrante egipcio, dijo a IPS que "un dirham ya no
compra la misma cantidad de bienes y servicios, no sólo en los Emiratos
sino también en el caso de los que salen de vacaciones al exterior,
para no mencionar el tema de las remesas".
Williams no está de acuerdo. "No se debe sobredimensionar el
impacto sobre los inmigrantes. Los países del Golfo aún son un muy
buen lugar para estar, con niveles de empleo y salarios en aumento",
señaló.
La apreciación de las monedas de Asia frente al dólar es otra fuente
de preocupación, dado que 40 por ciento de las importaciones provienen
de esa región. Desde principios de 2007, casi 50 monedas en el mundo
han ganado valor frente al dólar.
Analistas económicos estiman que las monedas de los países del Consejo
están sobrevaluadas frente al dólar entre 15 y 25 por ciento. Creen
que el dólar podría perder más valor a causa de la fuerte actividad
económica en la zona del euro, una mayor inflación en Gran Bretaña y
un esperado aumento en las tasas de interés.
En marzo de 2006, ante el desagrado que provocó la decisión del
gobierno de Estados Unidos de impedir la compra de cinco puertos de ese
país por parte de una empresa de Dubai, varios bancos centrales del
Golfo anunciaron que consideraban cambiar sus reservas de divisas de dólares
a euros.
Emiratos informó que planeaba convertir una décima parte de sus
reservas a euros.
Aunque una encuesta de la agencia de noticias Reuters indicó en marzo
que Emiratos era más firme candidato a revaluar su moneda después de
Kuwait, el presidente del Banco Central del primer país, Sultan Nasser
Al-Suwaidi, aseguró en junio que la paridad fija con el dólar era un
ancla para la estabilidad de la economía.
"Nos beneficiamos con un dólar más débil porque convierte al país
en un destino turístico más barato y hace a nuestras exportaciones muy
competitivas", afirmó.
Según Williams, "la decisión de Kuwait no puede tener mucho
impacto en la inflación, ya que la revaluación es muy pequeña. Si
Emiratos quiere hacer lo mismo, la apreciación de la moneda tendría
que ser mucho mayor para tener un impacto, aunque habrá consecuencias
negativas, como el incremento de los precios en las exportaciones de
productos no petroleros".
"El dinar kuwaití está 'pegado' al dólar en 70-80 por ciento, y
como la inflación es fundamentalmente doméstica, revaluar la moneda no
resolverá el problema", sostuvo Woertz.
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