| Muere el popular actor francés Michel Serrault
PARÍS, 30/07/2007 (AFP) - El actor francés Michel Serrault, uno de
los más populares en su país, falleció en la noche del domingo a la
edad de 79 años, tras una larga enfermedad, en su residencia de Honfleur,
en Normandía, indicó una fuente allegada a la familia.

Michel Serrault estuvo hospitalizado unas semanas en el Hospital
Americano del barrio parisiense de Neuilly y a finales de junio fue
trasladado a su residencia secundaria de Honfleur, precisó la fuente.
A lo largo de más de medio siglo de carrera, participó en unas 135
películas (sin contar los telefilmes), dirigido por Clouzot, Chabrol,
Mocky, Lautner, Audiard, Blier, Zidi o Kassovitz.
Finalista en cinco ocasiones, ganó tres Césares de interpretación,
los premios nacionales del cine francés: en 1979, por su mayor éxito,
'La cage aux folles' ('La jaula de las locas') de Edouard Molinaro; en
1982, por 'Garde à vue', de Claude Miller; y en 1996, por 'Nelly et
monsieur Arnaud', de Claude Sautet.
Este actor con un físico de hombre gris y temperamento fogoso, pillo,
provocador, franco y cálido decía y repetía que lo principal en su
oficio es conseguir que el espectador no se aburra. Guiado quizás por
esta ambición, acumuló una impresionante galería de retratos, dando
vida con la misma facilidad a personajes ambiguos y dramáticos, desde el
doctor Petiot hasta Zaza, el excéntrico homosexual de 'La jaula de las
locas', pasando por Harpagon o el detective Nestor Burma.
El público francés sólo le pedía una cosa, que lo hiciera reír.
Pero, como todos los payasos, que a menudo presentaba como modelos, Michel
Serrault en el fondo era bastante triste. Se definía como "alma de
Chaplin en un cuerpo de boticario".
Nacido el 24 de enero de 1928 en Brunoy (región parisina) en el seno
de una familia modesta y creyente, entró a los 14 años en el seminario.
Ante la duda entre cura y clown, se decantó por el mundo del espectáculo.
Frecuenta desde 1949 la compañía de los 'Branquignols' de Robert
Dhéry y debuta en el cine en 1954, en 'Ah! les belles bacchantes!', de
Jean Loubignac. Con su amigo y cómplice Jean Poiret (fallecido en 1992),
monta un famoso número de cabaret que cosecha grandes éxito en el
Alhambra, Bobino o el Olympia.
Durante veinte años, acumula papeles más que elegirlos de verdad. Las
chapuzas, las llamaba "mis ejercicios de estilo". "Mis las
pruebas las hice directamente en pantalla", bromeaba.
Mano a mano con Jean Poiret, representó más de 1.500 veces 'La jaula
de las locas', obra escrita por su amigo y adaptada al cine. "No
queríamos caer en la farsa espesa y vulgar. Hemos demostrado que el
aburrimiento en teatro no es un mal necesario", decía. "Cuanto
te echo de menos, Jean. Tú supistes disimularlo todo con la risa. Yo cada
vez lo consigo menos", escribió en un libro de recuerdos.
A mediados de los setenta, sus personajes ganan en consistencia y
acepta papeles dramáticos en 'Pile ou face' (Enrico), 'Garde à vue'
(Miller) o 'L'ibis rouge' (Mocky, uno de sus grandes amigos), como
estrangulador de mujeres. Decía que los personajes retorcidos le
divertían.
En teatro, se apuntó éxitos notable: 'El avaro', de Moliere (1986,
dirigido por Roger Planchon), y 'Knock' (1992, puesta en escena de Pierre
Mondy). "Sin una intención interior, las palabras no quieren decir
nada. Me gustaría ser un mensajero. Estoy en contra de los actores que
dicen ser 'humildes servidores del autor'", comentaba de su oficio.
Con el cabello blanco y una silueta más redondeada siguió interesando
a los directores jóvenes, que lo filmaron en 'Belphégor' o 'Une
hirondelle a fait le printemps' ('La chica de París').
Con Juanita, su esposa desde desde 1958, tuvo dos hijas. La mayor se
mató en un accidente de coche en 1977. Siempre fue creyente y manejó con
extremado pudor su vida privada.
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