): En el antebrazo izquierdo Amra
tiene tatuado a Mictlantecuhtli, el señor del inframundo del
panteón mexica. Motivos geométricos enmarcan el ojo derecho de
Diego, quien ha perdido la cuenta de toda la iconografía que
porta en el cuerpo. En la misma situación está Muerto, compañero
de El Piraña en el colectivo Dermafilia, para quien el tatuaje es
una actividad en vías de la profesionalización.
Los tres tatuadores se reunieron el pasado viernes en el Centro
de Tlalpan con un centenar de iniciados. Las paredes de la galería
de la Casa Frissac albergaron la obra plástica de nueve artistas
de la piel. Ahí el Hueso y Sol, Salvador Acevedo y Pedro álvarez,
Herminia Núñez y Paola; ahí las calaveras y los luchadores, las
grecas en los bíceps y el dios Tláloc mostrando su lado más
amable en una tarde gris en la que se presagiaba una tormenta histórica.
La inauguración de la pequeña pero sustanciosa exposición
"Del sketch a la piel" marcó el inicio de las
actividades de la Jornada Cultural del Tatuaje 2007, "El
lenguaje de la imagen", organizado por el colectivo
Indeseables Art Crew y la delegación Tlalpan.
El encuentro, que culmina este domingo en el Ex Teresa Arte
Actual, luego de una breve estancia este sábado en el Centro
Cultural Fausto Vega de la colonia Escuadrón 201, tiene como
objetivos contribuir a la promoción y difusión del tatuaje como
proceso socio-cultural, dar a conocer otras formas de expresión
artística de los tatuadores y brindar información al público en
general.
Jóvenes, en su mayoría, acudieron a Tlalpan el viernes, atraídos
por los artistas, pero también por los académicos que dieron la
magna conferencia "Cuerpo colectivo". Ofrecieron sus
conceptos al auditorio, entre otros, José Luis Vera, investigador
y profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (INAH),
así como Alfredo Nateras, especialista en culturas juveniles de
la unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En su exposición, Nateras aseguró que el cuerpo, en su
calidad de territorio y espacio, es de lo poco que le queda a los
jóvenes. Ante sonrisas de complicidad por parte de los jóvenes
que asistieron a la charla, el académico señaló que los padres,
al dar la vida a sus hijos, también se sienten dueños de ellos,
por lo que el cuerpo se convierte en un campo de batalla.
La escuela es otra institución que, a decir de Nateras, se ha
encargado de adueñarse del cuerpo de los alumnos y de condicionar
el rendimiento académico con la alteración estética corporal de
los estudiantes. Otros factores que impiden a los jóvenes hacer
libre uso del cuerpo que habitan son el discurso judeocristiano y
los medios de comunicación masiva.
"El joven tiene derecho a alterar su cuerpo como le venga
en gana", dijo el investigador, no sin dejar de mencionar que
el papel del Estado es ofrecerles toda la información necesaria,
y el de los chavos -sean darks, punks, cholos o eskatos- es asumir
sus responsabilidades.
Lo trae en la piel y en la sangre. Diego Balderas, Nihil, nació
en el colorido pueblo de Huamantla, en Tlaxcala, y tatúa desde
hace 18 años. Se estrenó con una calavera y ahora se especializa
en reproducir en la piel figuras prehispánicas de piedra.
"Empecé a tatuarme como a los 13 años -dice-. Fue una
reacción. Cada vez que te tatúas cambias, cada tatuaje tiene un
significado en tu vida, algo importante que hiciste o que te pasó",
dice.
Fue aprendiz de El Piraña y ha trabajado en Nueva York. El
concepto que tiene del tatuaje dista mucho del que, a su parecer,
tienen los chavos que empiezan a tatuarse, los cuales "quieren
hacer del tatuaje una moda, no es un objeto, es algo que te marca
y con lo que te sientes identificado", agrega.
Diego señala que hasta la fecha los medios de comunicación
masiva se han encargado de hacer ver a la gente tatuada como
delincuentes. No le extrañan los resultados de una encuesta
realizada recientemente entre gente tatuada, cuya gran mayoría
aseguró haberse sentido discriminada en alguna ocasión.
"Tatuarse es un ritual, desde el momento en que
desempaquetas las agujas y esperas horas. !Lástima que los
chavitos lo hagan una moda!"
Para Amra, el tatuaje también es algo más que una moda, es
arte. Empezó a tatuar en 1994 con una maquinita hechiza. Lo dejó
y estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas
(ENAP) de la UNAM. Retomó el oficio a finales de 2003 y ahora
mezcla en su estilo la estética del cómic y las temáticas del
cine violento.
"Hice pintura de caballete, mural y en una ocasión me
encontré con El Piraña, un tatuador, quien me introdujo al
tatuaje actual. Lo interesante de crear en piel es hacer una
composición que vaya de acuerdo con un soporte que es irregular.
Cada quien tiene una estructura anatómica particular y hay que
acomodar los diseños", comenta.
Amra asegura que en la actualidad todos los tatuadores buscan
un estilo propio, proponen cosas más que ceñirse a un catálogo.
El objetivo es resaltar la imagen de artista, del ser que puede
tatuar sobre lo ya tatuado, retocar y crear una serie de figuras
que integren un todo, como un mural.
Actitud es el elemento que define al tatuaje, según Muerto,
chilango que tatúa desde hace 14 años y pinta desde hace siete,
y que ubica sus orígenes dermopictóricos en el tianguis de San
Lorenzo.
"En lo personal, en estos 15 años, hubo un proceso de
estancamiento en mi proceso creativo. Después me metí de lleno
de manera autodidacta, me acerqué a personas, estudié dibujo y
le agarré el gusto a saber que hay alguien presumiendo un dibujo
tuyo en su piel, que sea un lienzo que coma, respire y viaje",
indica.
Muerto sí ve una apertura en la gente que quiere tatuarse. Ve
un ejercicio de vanidad común el hecho de que la gente luche por
una imagen.
"Lo clandestino es llamar a la desobediencia y esto es
salirte de la bragueta del sistema -concluye-. Lo que queremos es
estar chidos con los que nos señalan con el dedo. Ahora queremos
mostrar profesionalismo en la creación de iconografías en el
cuerpo."