| La Igualdad es Colorida
por Marco Aurélio Mello*
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Folha de S.Paulo, 19 de agosto de 2007 (Traducción al
Castellano: Enkidu Magazine): 18 millones de ciudadanos
en Brasil son considerados de segunda categoría: ellos pagan
impuestos, ellos votan, ellos se sujetan a las reglas de la ley pero, aún así, son víctima de
prejuicios, discriminaciones y chacotas. |
Al tratarse de la homofobia, Brazil ocupa el primer lugar, con más de cien homocidios al año, cuyas víctimas fueron asesinadas sólo por ser homosexuales.
Números tan significativos acaban siendo ignorados porque la sociedad brasileña no reconoce las relaciones homoafectivas como generadoras de derechos. Si el poder público se aferra a los padrones conservadores, el día a día crea el hecho, urge a las instituciones a despertar.
Un caso revelador de esa omisión aconteció en Sul: luego de 47 años de vida en común, falleció su pareja, cuyo patrimonio se formó antes del vínculo, el Estado reivindicó la herencia, alegando que no hay herederos legales. El Tribunal de Justicia [Tribunal de Justiça] de Rio Grande do Sul, sin embargo, reconoció la relación afectiva de la pareja, estableciendo el derecho del sobreviviente a los bienes.
El poder judicial gaucho sobresalío hacia la modernidad, habiendo sido el primero en juzgar sobre las acciones ligadas a los vínculos homoafectivos en la jurisdicción de lo familiar [vara de família] y no en el nivel de jurisdicción civil [cível]. La diferencia es significativa.
En el primer caso, se reconoce el vínculo íntimo, de familiaridad; en el segundo, el societario, y ahí terminan los años de convivencia, los miembros de la pareja son tenidos como socios, dividiéndose el patrimonio adquirido. Si nada se obtiene de la constancia de la relación, nada será dividido. Tal postura se muestra, cuando menos, injusta, pues no admite que el origen, la base de la unión es el afecto, no la voluntad de establecer una sociedad. La jurisprudencia viene avanzando.
Comienza a afirmarse el entendimiento de que esa relación se equipara a la unión estable, sobre todo para evitar el enriquecimiento de otro. La mayoría de las veces, los parientes que acostumbran alejarse de la relación homosexual, reclaman la herencia dejada.
El poder judicial está admitiendo el derecho de las parejas homoafectivas a la guardia y adopción de niños. En Bahia, hace poco se estableció el derecho de visita de las ex-parejas a los hijos provenientes de la otra.
En São Paulo, se permitió que los dos miembros de una pareja adoptasen a cuatro hermanos. En general, sin embargo, adopta uno -la ley permite que los solteros lo puedan hacer-, en prejuicio del adoptado, que pierde el derecho a la protección conjunta.
En el rastro de las decisiones judiciales, el Ejecutivo, obligado por la realidad y mediante la actuación del INSS (Instituto Nacional do Seguro Social de Brazil, N/Enkidu), extendió a las personas homosexuales el reconocimiento del vínculo, que generará derechos en el plano de la salud y de las pensiones.
Si, en el ámbito federal, los cambios vienen por la fuerza, las legislaciones municipales y estatales se muestran más adecuadas a las transformaciones sociales.
Desde 1999, está en vigor en Salvador la ley nº 5.275/97, que prohibe la discriminación por homofobia.
Todavía aguarda la apreciación del Senado para el proyecto de ley nº 5.003/2001, que considera a la homofobia como un crimen, ya aprobado en la Cámara de Diputados, donde también se tramita el proyecto que prohibe los planes de salud de limitar la inscripción de dependientes en el caso de las parejas homosexuales.
Esa homofobia no deja de ser curiosa ante la tradición de tolerancia de los brazileños en cuanto a la diversidad cultural y religiosa. Y fue aquí que se realizó la Marcha Gay más grande del mundo, superando a la pionera de San Francisco, California.
Es un hecho: en los últimos años, algunos tabús se fueron desechando, como la concepción de que los homosexuales no podían adoptar. Desde 1984, cuando se retiró a la homosexualidad de la lista de enfermedades, ese argumento dejó de respaldar prácticas abusivas, como los tratamientos psiquiátricos. Una noticia mejor parece ser la censura social: hoy en día es políticamente incorrecto defender cualquier causa que se muestre prejuiciada. Si la discriminación racial y la de género ya son crímenes, ¿por qué no la homofobia?
Felizmente, el aumento del número de personas envueltas en las manifestaciones y en las organizaciones a favor de obtener la visibilidad y, por tanto, los beneficios ya conquistados por los heterosexuales, hace presuponer un cuadro de mayor entendimiento en el futuro.
De la misma forma como el remolque de los países más avanzados, donde la unión civil [união civil] de las personas homosexuales es reconocida legalmente, Brazil está ganando una guerra inhumana contra el prejuicio, lo que significa fortalecer el Estado de Derecho democrático lo que es, sin duda alguna, la prueba más grande del desarrollo social.
* Marco Aurélio Mello es Ministro del Tribunal Superior Federal y Presidente del Tribunal Superior Electoral
en Brasil
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