Contra la oscura
sinrazón
Por Diego Cevallos
MÉXICO, 27/10/2007 (IPS) - Al terminar en México
una de las funciones de la obra teatral "Por razones oscuras",
en la que confrontan un sacerdote pederasta y su víctima, un espectador
se levantó para confesar, por primera vez en público, que había sido
abusado por religiosos.
"Nos sorprendió, pero eso demuestra que la obra cala en el público
y que invita a denunciar a los pederastas, a sacarlos de la oscuridad
impune", dijo a IPS Eric Barragán, director para México y América
Latina de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual de Sacerdotes,
organización no gubernamental con sede en Estados Unidos.
"Por razones oscuras" es una obra del dramaturgo
estadounidense Mart Crowley que está en escena en un teatro de la
capital mexicana desde fines de septiembre bajo la dirección de la
conocida actriz local Angélica Aragón.
Varias semanas antes del estreno, Aragón y los actores se reunieron con
Barragán y con base a sus conversaciones ajustaron la obra.
La trama se desarrolla en un cuarto de hotel desde el que se observa
parte de la cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, la
sede de la jerarquía mundial de la Iglesia Católica, institución que
en los últimos años fue salpicada por escándalos de abusos sexuales.
Con un guión que marca una progresiva y creciente tensión dramática,
"Por razones oscuras", que estará en escena hasta mediados de
diciembre, expone la experiencia del abuso sufrido por uno de los
protagonista, frente a la impunidad del abusador, un sacerdote
atormentado por las culpas. Ambos personajes se encuentran por
casualidad y desentierran la nefasta experiencia.
En la trama original, al finalizar la obra, el sacerdote se arrodilla
para implorar y conseguir el perdón de su víctima, pero en la que se
presenta en México el abusado se niega a concederlo.
"Para quienes hemos sido víctimas, el final de la obra es más
real, pues deja en claro las huellas profundas y el resentimiento que
marca el abuso", señaló el portavoz de la Red de Sobrevivientes.
Barragán relata que un sacerdote abusó sexualmente de él entre 1988 y
1991, cuando vivía en el occidental estado estadounidense de
California. En 2004 se enfrentó con el religioso en un tribunal de ese
país, que lo declaró culpable y encarceló.
"La obra que se está presentando retrata muy bien el enojo, el
coraje, la desesperación y porque no decirlo el trauma de la víctima
de un sacerdote pederasta. Es una pieza cruda y realista", opinó
Barragán.
Al final de algunas de las funciones, se organiza un debate entre los
asistentes. Barragán indicó que asistió a una función en la que uno
de los espectadores se levantó al finalizar el espectáculo para
confesar, por primera vez, según dijo en ese momento, que había
sufrido abusos sexuales cuando estudiaba para sacerdote en el Seminario
Conciliar de México.
"Subió al escenario y nos contó a todos a los presentes que en el
Seminario las relaciones homosexuales eran comunes e, incluso, se
practicaban a cambio de favores como derecho a tomar un baño caliente o
acceso a libros de la biblioteca", relató.
Aragón, la directora, declaró que la puesta en escena de la obra del
estadounidense Crowley es una "manera muy honesta, muy abierta,
nada tendenciosa, sobre todo sin resentimiento, de tratar un tema que es
de gran actualidad en nuestro país".
"Es una obra fuerte, es una obra que pretende generar polémica en
el público, acompañar al espectador a formarse una opinión acerca de
estas realidades contundentes".
"También nosotros como sociedad creyentes y no creyentes, católicos
y no católicos, necesitamos tener una opinión respecto de lo que debe
hacerse para resolver estos asuntos, castigar a los culpables, compensar
a las víctimas, pero sobre todo cómo vamos a evitar que esos abusos se
sigan dando", reflexionó Aragón.
Norberto Rivera, el máximo prelado católico de México, se encuentra
involucrado en una denuncia civil presentada en Estados Unidos por una víctima
que lo acusa de encubrir a un sacerdote pederasta.
Se trata de Joaquín Aguilar, quien afirma haber sido abusado
sexualmente en los años 80 por un sacerdote sobre el que pesan más de
50 acusaciones similares y que está prófugo.
Aguilar presentó hace un año en una corte de la sudoccidental ciudad
estadounidense de Los Ángeles la acusación civil por "conspiración
a la pederastia" contra el cardenal de ese distrito, Roger Mahony,
y contra Rivera.
El demandante sostiene que esos cardenales protegieron al sacerdote
pederasta, quien abusó de él y de otros menores. El religioso acusado
ejerció su ministerio en Puebla, en el centro de México, y en Los Ángeles.
Según la Iglesia Católica, los abogados de la Red de Sobrevivientes de
Abuso Sexual de Sacerdotes, que apoya a Aguilar, están movidos por el
"negociazo (sic)" que representa ganar una demanda, pues podrían
recibir "la alta suma de 40 por ciento de las indemnizaciones".
Por testimonios, evidencias e incluso confesiones de obispos de Estados
Unidos, pero también de México, se sabe que algunos sacerdotes
pederastas son trasladados de diócesis cuando se descubren sus delitos,
enviados a centros de rehabilitación o simplemente sacados de escena
por sus superiores para evitar el escándalo y la acción de la justicia.
La directora Aragón, señaló que "Por razones oscuras"
"no cuestiona ni el dogma católico ni la fe de los creyentes, sino
que subraya hechos que suceden no sólo dentro de la Iglesia, sino
dentro de todos los ámbitos de la sociedad y que obligan a tomar
conciencia".
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