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Seis
crisis que estremecen el orden económico mundial
- Six crises qui bousculent l'ordre
économique mondial
LeMonde, Marie-Béatrice Baudet, 09/05/2008 (Traducción al castellano AVS/
Enkidu Magazine): ¿En qué lugar de la Historia se situará la crisis
global - cuyos síntomas son a la vez financieros, económicos,
alimenticios, monetarios, económicos, alimenticios, energéticos y
ecológicos- que el planeta sufre desde mediados de 2007 y que se ha
acelerado en el primer semestre del año 2008? ¿Más fuerte que la Gran
Depresión de 1929? ¿Similar a los años 1970's cuando, justo antes del
primer shock petrolero en 1973 y la recesión del segundo semestre de
1974, científicos, empresarios industriales y economistas, fundadores
del Club de Roma de 1968, instaron en el Reporte Meadows (1972) a
detener el crecimiento con el fin de evitar el fin de los recursos del
planeta desde ese momento hasta fines del siglo XXI?
Se recomienda prudencia. Para ser convencido, es suficiente primero con
volver a leer el informe del Consejo de Análisis Económico (Conseil
d'analyse économique -CAE) "Las crisis financieras" ["Les crises
financières"], publicado en 2004, y donde sus tres autores, Robert Boyer,
Mario Dehove y Dominique Plihon, convocaron a considerar que "las crisis
financieras marcan el ritmo de la historia del capitalismo", con
frecuencia asumiendo la forma de crisis "gemelas" (bancarias y de
cambio), aunque su efecto sea múltiple cuando los índices bursátiles y
la actividad económica colapsa. Ellos subrayaron del mismo modo el
caracter antiguo de la interdependencia de los mercados. Más aún, ellos
explican, las crisis son más numerosas desde la desaparición en 1971 de
los acuerdos de Bretton-Woods, que marcaron el fin del sistema de cambio
fijo instaurado a fines de la Segunda Guerra Mundial. Luego, insiste
Pierre-Cyrille Hautcoeur, profesor asociado en la Escuela de Economía de
París, "cuando intentamos cuantificar la amplitud de la crisis, se debe
poner atención en distinguir los mecanismos que están trabajando y los
ajustes que se producirán al final". En cuanto al aterrizaje de la
crisis actual, a pesar de las revisiones a la baja que han sido
presentadas por el Fondo Monetario Internacional o por la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el crecimiento
mundial mostraría un aumento de entre el 3.5 y el 4 por ciento, y esto
gracias a los motores chino e hindú, a condición de que ellos tampoco
sean demasiado lentos. "No enfrentamos por el momento, asegura Hautcoeur,
una crisis económica radical." Una opinión compartida por Phillippe
Chalmin, profesor de la Universidad París-Dauphine, especialista en
materias primas: "Es necesario dar un paso hacia atrás, revitalizar. La
intensidad actual es fuerte, pero recordemos la crisis de los años 1970:
todos habíamos anunciado la llegada de un nuevo orden económico
internacional."
Sin embargo, la naturaleza múltiple de la crisis actual interroga a los
economistas y a los historiadores, que la califican como excepcional.
Cabe añadir que no necesariamente por las mismas razones, pero aún así
excepcional. Chalmin confirma así jamás haber visto "tal volatilidad de
los mercado de cambio y de las materias primas". "La referencia habitual
a la crisis de 1974 parece verdaderamente anticuada -constata él-. El 2
de enero, el símbolo del precio del barril de petroleo de 100 dólares
-que fue saludado como un récord increible-, el 25 de abril, es ya de
117.6!" Para Jean-Paul Betbèze, economista en jefe del grupo Crédit
Agricole, incluso si tiene lugar un rompimiento de la burbuja de
Internet en el año 2000, "nos enfrentamos a la primera gran crisis del
siglo XXI". Según él, no se trata del esquema clásico de una crisis
estadounidense (o de cualquier otra región del globo), que contamina
después a una u otra parte del planeta. "Nos enfrentamos a un esquema
inédito, a saber, la conjunción de crisis diferenciadas e
interdependientes. En Estados Unidos, es la crisis de un país
sobre-endeudado; en Europa, es una crisis de una región en donde los
Estados miembro no siempre han resuelto su gobernabilidad política,
impidiéndoles tomar una estrategia económica concertada; y en los países
emergentes, asistimos o vamos a asistir a una crisis clásica de
sobrecalentamiento y de crecimiento."
Lo que es más, insiste Betbèze, "el juego actual entre todos los actores
de estas crisis es que no es cooperativo. Así, la caída del dólar no
arregla en nada a los europeos, quienes ven aumentar sus exportaciones.
En cuanto a los chinos, ellos se niegan a reevaluar su moneda, el yuan,
lo que permitiría a los países occidentales volver a ganar
competitividad."
Pierre Bezbakh, conferencista eminente de la Universidad París-Dauphine,
parte de cuyos trabajos han centrado su atención en la historia de las
crisis, confirma que este juego de interdependencias es más complicado
que nunca antes: "Los Estados del sur ya no están en posición de
dominados, ellos ya se encuentran integrados en la competición mundial.
En cuanto a los países del Este de Europa, ellos también se han
convertido a las reglas del mercado. Entonces tenemos una multiplicidad
de actores cuyos intereses son lejos de estar convergentes." En cuanto a
Patrick Artus, economista en jefe de Natixis, y de Marie-Paule Virard,
periodista, quienes publicaron en La Découverte, en 2005. El capitalismo
está en proceso de autodestruirse, Bezbakh piensa que la crisis actual
marca "una ruptura total de la sociedad. El capitalismo ya no está en
vías de desarrollo, sino en vías de finalización. Las potencias
occidentales ya no pueden hacer pagar el costo de la crisis a otros
países, como lo hicieron en 1929 con la caída de precios de las materias
primas. Nosostros asistimos a un proceso de autodestrucción ya sea del
sistema o bien de su funcionamiento". Y la crisis actual será la
signatura más fuerte.
Article paru dans l'édition du 29.04.08.
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